Sobre el futuro de los tridentes en Madrid y en Barcelona

Sergio Cortina
La MSN frente al Villarreal (Foto: LaLiga)

Real Madrid y el Barcelona decidieron marchar a la guerra con un tridente como mascarón de proa y desde entonces han vivido condicionados por sus tres hombres más adelantados. Para bien y para mal, catalanes y madrileños se han explicado por sus tridentes, por ese argumento que al mismo tiempo es ornamento y la más temible de las advertencias, pero esta temporada inaugura un escenario nuevo. ¿Merece la pena fichar un sustituto de Neymar para el tridente o debemos volver al centrocampismo que tanta gloria nos dio?, se preguntan en Barcelona. El fútbol del Real Madrid, en paralelo, cada vez encuentra más respuestas unos metros más abajo del área rival. El debate está servido y es central

Hay diferencias, claro. Zinedine Zidane ha arrastrado al Madrid a una inercia ganadora tal que la menor de las preocupaciones para sus aficionados es si el siguiente domingo toca BBC o el Madrid de los centrocampistas. El debate es ya impostado, un arma arrojadiza de algunos críticos antes que algo sostenido por datos contundentes. Los blancos se reconocen fuertes jugando el muy ofensivo 4-3-3 contra equipos de menor calado y saben que su mediocampo no tiene rival en Europa cuando Zidane incrusta un hombre más en el centro. Isco, Asensio, Lucas Vázquez han sido garantías en ese aspecto y ahora Ceballos viene a añadir una pieza más a la navaja suiza.

En ese sentido, el tridente blanco con Benzema, Bale y Cristiano se ha convertido en pura riqueza táctica más que en el lastre que muchos analistas de la actualidad blanca intentan ver desde principios de la temporada pasada. Ambos dibujos completan al equipo, lo mejoran y lo oxigenan. Todo lo contrario sucede en Barcelona. Cuestionada por condicionar en exceso los esfuerzos del colectivo, la MSN ya vivió bajo sospecha la temporada pasada y ahora se ha convertido en una enorme duda sobre el proyecto ahora que Neymar lo ha abandonado.

En plena ruptura del triunvirato blaugrana, Ernesto Valverde debe decidir entre mantener el dibujo a toda costa (Dembele, Coutinho, Deulofeu o Denis parecen sombras lejanas al brillo de Neymar) o regresar a la prevalencia del centro del campo que ha definido los éxitos blaugrana en la última década. La contundente derrota en la ida de la Supercopa ante un Madrid excelso en el centro no hace sino añadir sal a una herida que ya sangró abundantemente la temporada pasada. Es hora de aparcar los parches y reparar el barco como es debido. Cambiar el mascarón de proa puede ser la mejor de las señales.

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