Por favor, sigamos comparando a Dybala con Messi

Dybala, el jugador más destacado de la Juventus en el inicio de temporada (Foto: AFP).

Una de las grandes aficiones del periodismo es la comparación. En cuanto un chico despunta nos encanta agarrarlo como si fuera un muñeco, colocarlo junto a otro muñeco más famoso y medir su altura. El subgénero es necio como pocos y de corto recorrido (el fútbol es implacable cuando se trata de bajarle los humos a cualquier pipiolo que despunta) pero muy divertido. Si no hubiera sido por nuestra eterna manía comparativa el Maradona de los Cárpatos habría sido simplemente Hagi y el Pelé del desierto tan solo Majed Abdullah. Maxi López, fíjense lo que les digo, jamás habría sido el Drogba blanco. Dramas evitables. El caso es que ultimamente nos ha dado por encontrarle mil parecidos a Paulo Dybala.

Desde que en 2011 el periodista Marcos J. Villalobo comenzó a llamarle la ‘Joya’, en el diario ‘La Mañana de Córdoba’ le han llamado de todo y todo bueno. Cuando jugaba para Instituto de Córdoba le conectaban con el legado de Mario Kempes, cuando le hizo tres goles a Atlanta, en su primer año como profesional en Primera, le recordaron que Maradona había hecho exactamente lo mismo en 1978. Desde hace un tiempo nos hemos acostumbrado a escuchar que Dybala es el sucesor de Messi, de Del Piero, de Platini y hasta de Marco Van Basten. Esta última ocurrencia hay que apuntársela a Giorgio Squinzi, el presidente del Sassuolo. Algunos dicen que Squinzi es un exagerado pero en su descargo hay que decir que el nuevo Van Basten acababa de hacerle dos goles cuando le acercaron la grabadora. Si los neutrales exageran, imaginen las víctimas.

Que Dybala aun camina lejos de Messi y el resto de los mencionados es una evidencia (también numérica) que se hizo palpable en el último Barcelona-Juventus, pero eso no debe empañar su categoría como futbolista. El inicio de temporada que está entregando en Italia es alimento para los mejores sueños. ¿Cómo no entregarse al periodismo comparativo si el tipo lleva ocho goles en cuatro partidos?, ¿cómo contenerse con un talento tan fino que es capaz de estallar la imaginación de cualquiera solo con girarse hacia adentro con la pelota pegada a la bota?

Dicen que las comparaciones son odiosas pero no comparar a Dybala con los más grandes sería una auténtica falta de respeto. A su clase y a esta centenaria tradición periodística.

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