Opinión: Peñarol-Palmeiras: otra vez la barbarie

Jorge Chusit

Resulta difícil titular e inclusive escribir al respecto. Ya es tanto de los mismo que aburre, que se acaban las palabras, que hasta debemos creer que la lucha está perdida.

Durante años hemos luchado (y continuamos haciéndolo) contra las detestables barras bravas, los cobardes agresores que se creen valientes originando violencia en grupo, pegándole infinidad de golpes bajos al deporte más hermoso del planeta.

Pero en los últimos tiempos, vaya uno a saber porque razón inexplicable, esa misma violencia se trasladó adentro del campo de juego. Es decir, quienes deberían dar el ejemplo de profesionalismo y deportividad son quienes se han unido a esa nueva onda agresiva.

Este miércoles volvió a suceder. Fue en Montevideo, en el partido que jugaron el local Peñarol y Palmeiras por el Grupo 5 de la Copa Libertadores.

Todo empezó en el campo de juego, luego se trasladó a las tribunas y finalizó en los vestuarios, o sea, “cena completa”.

Todo fue tras la gran remontada del conjunto paulista, que caía 2 a 0 y terminó ganando 3 a 2. Allí comenzaron las agresiones verbales y la pelea.

Están los nombres de los que iniciaron el pleito, están las imágenes, hay suficiente material para aplicar duras sanciones.

Esperemos que así sea y no todo siga igual, como siempre…

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