La fidelidad del hincha solitario

Jorge Chusit

Puede ser uno, pueden ser cien o pueden ser miles. Pero en ciertas circunstancias no importa la cantidad, importa la fidelidad.

Existen varios dichos populares al respecto. Pero hay uno que define el fanatismo de manera certera: “se puede cambiar de novia, de esposa, pero jamás de equipo de fútbol”.

Y ese amor indescriptible se demuestra aún más cuando se atraviesan las barreras de lo “normal”. ¿Quién se atreve a alentar a su equipo en solitario? Sólo aquel que no repara ni en vergüenza, ni en límites. Que se siente orgulloso de su equipo por más humilde que este sea.

Ser hincha es un sentimiento que va más allá de la grandeza histórica y/o económica del club de sus amores.

Este jueves quedó demostrado en Mendoza, donde el local Godoy Cruz recibió y venció por 2 a 0 al conjunto boliviano Sport Boys Warnes por el Grupo 6 de la Copa Libertadores de América.

En ese partido se produjo un hecho tal vez inédito en la historia de la mayor competencia a nivel de clubes del continente. Un hincha solitario, con la bandera de su país, apareció sentado en medio de la platea vacía.


Sin importarle la inferioridad numérica respecto de los hinchas locales, el fiel seguidor boliviano se sentó a ver a su equipo, sin que nadie lo rodee, diciendo presente con el alma y el corazón. Digno de destacar…

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