El protagonismo de Ricardo Peláez y los problemas en Cruz Azul

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Pareciera que Cruz Azul vive otra crisis, pero en realidad vive una constante desde hace años, agravada -según el punto de vista de algunos seguidores y comentaristas-, desde que Ricardo Peláez fue designado director deportivo en mayo de 2018.

Ricardo Peláez. / Foto: Getty Images
Ricardo Peláez. / Foto: Getty Images

Tras la oleada de malos resultados y “cruzazuleadas’ en las últimas fechas del Apertura 2019, la paciencia del Deportivo Cruz Azul llegó a su límite y se anunció que Pedro Caixinha no sería más el director técnico del equipo.

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A simple vista parece el camino normal que cualquier técnico sufriría por no cumplir objetivos o porque simplemente el equipo no levanta. Caixihna se enfrentó no sólo a las decisiones de Ricardo Peláez, sino al protagonismo que el exfutbolista suele tener desde que figura en los titulares deportivos.

Ricardo Peláez es un personaje mediático, susceptible a las críticas, con un ego enorme que disfraza de “libertad” hacia sus dirigidos, cuando muchas decisiones sobre jugadores y manejo del equipo son bajo su responsabilidad. Caixinha nunca tuvo total libertad para armar la plantilla, muchos jugadores fueron asignados por el mismo Peláez.

Desde la década de los 80 hemos visto a Peláez en televisión, ya fuese en el América con sus goles derivados de una rara técnica individual que aún no desciframos, sus anuncios para la extinta cadena de restaurantes Burger Boy, sus fortuitos goles en selección nacional, su paso por comentarista deportivo y sus aparentes diferencias con Miguel Herrera en el América, entre muchas otras circunstancias que han sido señaladas por excompañeros de equipo y analistas deportivos.

Los problemas los controla o ‘capotea’ con dulces palabras, con promesas de ensueño, con lindas conferencias de prensa, con discursos bien articulados con un tono de voz que encanta a cualquiera. Pero destacamos que siempre defendió el proyecto de Caixinha, aun cuando el portugués llegó al banquillo antes de la llegada de Peláez a La Noria.

Pero los malos resultados del equipo molestaron a Peláez no por los números en sí, sino por la enorme cantidad de críticas que le llovieron como un auténtico vendaval al directivo cementero. Si había un culpable para Peláez, debía ser Pedro Caixinha, quien no cumplió dos años al frente de la Máquina.

No queremos pensar que el tuit del apagado Javier Alarcón causó ámpula en la piel de Peláez y tomó la decisión de cesar a Caixinha, de buscar un revulsivo para el equipo. Un cambio callará las voces y calmará las hordas. O quizá Alarcón le sugiere que renuncie a la dirección deportiva de Cruz Azul.

El protagonismo y ego intocables de Peláez son fáciles de ver en su cuenta de Instagram, que refleja más la vida de un playboy o ‘junior’, que la de un directivo de una institución que en años no ha podido refrendar su posición de “equipo grande”. Está de más contar los años que Cruz Azul no obtiene un campeonato de liga.

 

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Contrario a lo que básicamente es Cruz Azul como una empresa, una Sociedad Cooperativa, la decisiones no son tomadas por un grupo de cooperativistas, sino ahora por Ricardo Peláez, arropado por Guillermo Álvarez, de quien no debemos olvidar existe una orden de destitución en su contra desde 2011, avalada por la Suprema Corte de Justicia. Desde entonces y gracias a múltiples apelaciones, Guillermo Álvarez Cuevas sigue al cargo de director general de la Cooperativa.

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Muchos son los problemas que rodean hoy en día al Cruz Azul como empresa y como equipo de fútbol, en una cooperativa no se puede vivir alimentando egos, mucho menos buscar protagonismo cuando no se tienen buenos resultados.

El problema, comprobamos ahora, no es culpa de ningún técnico.

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