Rich Strike junto con unos desconocidos revolucionan las carreras de caballos

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Rich Strike, montado por Sonny León, el ganador del centésimo cuadragésimo octavo Derby de Kentucky, en Churchill Downs en Louisville, el sábado 7 de mayo de 2022. (Xavier Burrell/The New York Times)
Rich Strike, montado por Sonny León, el ganador del centésimo cuadragésimo octavo Derby de Kentucky, en Churchill Downs en Louisville, el sábado 7 de mayo de 2022. (Xavier Burrell/The New York Times)

Para la tarde del domingo, Eric Reed tenía los ojos medio cerrados y la voz tan rasposa como un radio de transistores. Reed no había podido dormir, pues con todo el gusto del mundo se había dedicado a ver un bucle interminable de cómo su potro Rich Strike galopó a toda velocidad junto al riel de Churchill Downs y pasó a la historia como el ganador del centésimo cuadragésimo octavo Derby de Kentucky, con un 80-1 en las apuestas.

Reed fue el único vocero —por ahora, por lo menos— de este sueño imposible. El jinete, Sonny León, quien era igual de desconocido antes del sábado, iba de camino a Florida con su familia a pasar unas vacaciones que había programado mucho antes de que Rich Strike se convirtiera de último minuto en un participante del Derby.

Cuando viajas por todo Ohio y Kentucky para cabalgar en más de 1100 carreras al año, te tomas todos los días libres posibles. A León no le molestó desviarse un poco para ir a Churchill Downs con su esposa e hija de dos años.

Después de todo, el Derby es la carrera que define las carreras de caballos purasangres en Estados Unidos.

Tal vez solo los entusiastas más devotos a las carreras de caballos conocían el nombre de León al momento de su publicación. Antes del sábado, León nunca había ganado una carrera de apuestas graduadas, consideradas las más importantes del deporte. Nunca había montado en el Derby.

No tuvo ningún problema en hacerlo. León, un venezolano de 32 años, la trató como la quinta carrera en Belterra Park o Mahoning Valley, pistas de carreras con casino en Ohio donde los clientes van más por el ding, ding, ding de las máquinas tragamonedas que a ver purasangres correr juntos en un circuito.

León iba a poner en Rich Strike el mismo esfuerzo que lo había colocado en la décima primera posición entre los jinetes del país en cuanto a victorias en 2021 (los premios pequeños de esos triunfos lo volvían relativamente desconocido). Y a León no le inquietó que otros 65 jinetes ganaran más dinero que él.

¿Estaba nervioso? Para nada.

Estaba emocionado”, comentó. “Era mi primera vez en el Derby de Kentucky. Tenía un caballo”.

La vida no podía ser mejor… hasta que lo fue.

Ahora, los principiantes quieren llevar a Rich Strike a Baltimore al Preakness Stakes el 21 de mayo para que corra en la segunda joya de la Triple Corona. Ellos, junto con el dueño del caballo, Rick Dawson, tienen la oportunidad de reiniciar un deporte que se ha visto afectado por un ganador del Derby de 2021 que fue descalificado y entrenadores suspendidos, acusaciones de dopaje y caballos muertos.

“Sin duda lo necesitamos”, opinó Reed, de 57 años, para referirse al impulso que Rich Strike les ha dado a las carreras. “Y henos aquí, unos desconocidos que pueden ayudar al deporte. Demostramos que podemos lograr este tipo de cosas con algo de suerte, trabajo arduo y haciendo bien las cosas”.

Reed ya ha tenido que llevar la frente en alto antes. Aprendió el oficio de su padre, Herbert, un exentrenador, que estuvo al lado de su hijo durante toda la experiencia del Derby.

Rich Strike, montado por Sonny León, el ganador del centésimo cuadragésimo octavo Derby de Kentucky, en Churchill Downs en Louisville, el sábado 7 de mayo de 2022. (AP Foto/Jeff Roberson)
Rich Strike, montado por Sonny León, el ganador del centésimo cuadragésimo octavo Derby de Kentucky, en Churchill Downs en Louisville, el sábado 7 de mayo de 2022. (AP Foto/Jeff Roberson)

“Ha ido a la pista conmigo desde que tenía 6 años y no estoy mintiendo”, comentó Herbert Reed. “Iba todos los días. Y cuando tenía 8 años, le podía colocar un vendaje de araña a un caballo y la mayoría de la gente ya ni siquiera sabe qué es eso”.

Cuando Eric Reed le dijo a su padre que quería dejar la universidad para entrenar caballos, Herbert Reed se sintió feliz de que hubiera encontrado algo que le encantara hacer.

“Mi papá me dio dos caballos y me dijo: ‘¿Quieres ser un entrenador?’”, recordó Eric Reed. “‘Aquí tienes dos caballos. Eres un entrenador’”.

Más de 9000 carreras y 1445 victorias después, la mayoría de las cuales han sido acumuladas en hipódromos rurales de Ohio, Virginia Occidental, Indiana y Kentucky, los caballos de Reed han ganado más de 24 millones de dólares en bolsas ganadoras. El cheque de primer lugar de 1,8 millones de dólares que le dieron por ganar el Derby fue un dinero caído del cielo, pero no bastó para darle una vida de tranquilidad a Reed. Esta semana, ensillará caballos en Horseshoe Indianapolis, Mountaineer en Virginia Occidental y Belterra.

Hace seis años, Reed pensó que tal vez dejaría el negocio de los caballos. Un rayo provocó un incendio que acabó con la vida de 23 caballos en su Centro Equino Mercury en Lexington, Kentucky.

Rich Strike, montado por Sonny León, el ganador del centésimo cuadragésimo octavo Derby de Kentucky, en Churchill Downs en Louisville, el sábado 7 de mayo de 2022. (AP Foto/Jeff Roberson)
Rich Strike, montado por Sonny León, el ganador del centésimo cuadragésimo octavo Derby de Kentucky, en Churchill Downs en Louisville, el sábado 7 de mayo de 2022. (AP Foto/Jeff Roberson)

“La mañana siguiente, cuando vi la devastación —porque esto ocurrió a mitad de la noche—, tan solo pensé en todos los años y todo lo que habíamos logrado en esta hermosa granja”, comentó Reed. “Y luego sucedió eso y pensé que tal vez algo me estaba diciendo que este era el final del viaje”.

En cambio, a la mañana siguiente, aparecieron los amigos de Reed para levantarle el ánimo y comenzar a reconstruir. Unos días después, llegaron amantes de los caballos —personas desconocidas— a la granja para ayudar.

“Luego, algunos entrenadores me enviaron mensajes de texto”, comentó Reed. “Algunos entrenadores importantes, gente bien conocida, me dijeron: ‘No dejes que esto acabe contigo’ y ‘Te ayudaremos’”.

Esto lo mantuvo en pie.

“Y, gracias a Dios, estamos hoy aquí”, dijo Reed.

Así que ya está todo listo para el viaje a Baltimore con un caballo que costó 30.000 dólares, un jinete trabajador al que le hacen falta unas merecidas vacaciones y un dueño que en este momento solo tiene un caballo en entrenamiento: Rich Strike.

No hay que descartarlos.

“Llevo mucho tiempo en esto. He tenido algunos caballos excelentes y sabíamos con qué contábamos”, opinó Reed. “Sabíamos que teníamos un caballo capaz de correr bien. A cualquiera que esté en este negocio le puede caer un rayo”.

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