¿El coeficiente intelectual de los atletas es inversamente proporcional a sus resultados?

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Por: Olivier Saretta

Existe una teoría arraigada de que el coeficiente intelectual de los atletas es inversamente proporcional a sus resultados. ¿Esta hipótesis será válida para los atletas de primer nivel? Para averiguarlo, veremos qué dicen los que saben.

Sprinter, computer artwork.
Foto: Getty Images

«Es hermoso este velódromo y siempre está lleno, cuando estamos y cuando no», «No mates los pollos antes de que nazcan», «Fue el último balde de agua el que avivó el fuego», «Tenemos que aprender a no jugar en el espacio», «Nosotros somos los que ganamos». Por respeto, no vamos a citar a los autores de estas joyas que a veces salen de las bocas de los mejores deportistas. Con el tiempo, estos ataques verbales al sentido común y la gramática han desacreditado las aptitudes intelectuales de la aristocracia deportiva, ya sea que usen botines o no.

A pesar de la erudición de Sócrates, el legendario excapitán de la Seleçao, el discurso futbolístico-existencialista-profético de Marcelo Bielsa, los títulos universitarios de Thierry Dusautoir en ingeniería y Mario Ancic en derecho, y la maestría en marketing de Tony Estanguet, además de una gran cantidad de otros ejemplos, simplemente no pueden erradicar el estereotipo. En el imaginario colectivo, los deportistas tienen «un gran vacío entre las orejas, que hace eco cuando tosen», afirma el ilustre Monsieur Manatane. Esto suele ser impetuoso y, como mínimo, injusto. Es cierto que los atletas de élite a veces alteran las reglas de la sintaxis o tienen lagunas de aprendizaje en historia y geografía, pero sus cerebros son extraordinarios.

En los últimos años, una serie de investigaciones proporcionaron evidencia de sus excepcionales capacidades mentales. Una de ellas, realizada por el Instituto Karolinska de Suecia y publicada en la prestigiosa revista científica Plos One, reveló la diferencia en las capacidades cognitivas entre jugadores de la primera y la segunda liga del fútbol sueco. ¿El resultado? Los jugadores de la liga de fútbol escandinava de élite superan a sus compañeros de la liga inferior por un margen significativo.

Los genios

Para obtener estos resultados, el equipo de investigación dirigido por el psiquiatra Pedrag Petrovic hizo que todos los jugadores se sometieran a una serie de pruebas. Mathias Pessiglione, investigador de neurociencia y codirector del equipo de Motivación, Inteligencia y Comportamiento del Brain Institute, explicó que se trató de una serie de pruebas de control cognitivo, o funciones ejecutivas. «Estas pruebas se utilizan a menudo en clínicas, especialmente en neurología, para medir el daño cerebral. Pero también pueden demostrar la capacidad que tiene el cerebro de una persona para controlar los reflejos de 'bajo nivel'. Permiten evaluar habilidades como la flexibilidad mental, la atención espacial visual y la memoria de trabajo». En esos campos, algunos de los astros del fútbol alcanzaron resultados realmente asombrosos.

Brain of athlete throwing discus, illustration.
Foto: Getty Images

Mathias Pessiglione dijo, «después de la publicación de su investigación sobre futbolistas suecos, el Barça invitó a Petrovic a realizar las pruebas con todos los jugadores del club. En ese momento, los mediocampistas Xavi e Iniesta obtuvieron las mejores puntuaciones. Si dividimos a la población global en milésimas, o mil partes, el resultado de Xavi se ubicaría entre las cien mejores milésimas. Iniesta, estaría en la primera milésima». Estos resultados no sorprendieron mucho al investigador. «Cuando miramos los perfiles de estos jugadores, parece bastante evidente. Cualquiera que lo haya visto jugar sabe que Iniesta es un formidable director de orquesta. Podía, por ejemplo, hacer pases a ciegas fácilmente, como si su cerebro fuera capaz de analizar la posición y el movimiento de los jugadores en el campo en cualquier momento».

¿Controlador de tráfico aéreo o mediocampista?

La capacidad de asimilar una gran cantidad de información entrante y saliente, procesarla correctamente y encontrar soluciones en un plazo de tiempo limitado es el secreto del exjugador del Barça, el mejor de su clase en 2009. Obviamente, acumular trofeos no es el único uso de este tipo de habilidad. El investigador señaló que «los controladores aéreos están muy alejados del estadio de fútbol, pero sus habilidades son equivalentes. Necesitan conocer la ubicación de todos los aviones en el cielo, dirigir el tráfico y comunicarse de forma rápida y eficaz. A fin de cuentas, tienen el mismo tipo de cerebro que los grandes mediocampistas».

Pero siempre hay dos caras en una moneda, y el cerebro de los atletas de élite también sufre los mismos traumas que el de los ejecutivos de negocios con exceso de trabajo. Mathias Pessiglione y su equipo también examinaron en profundidad este fenómeno. El año pasado, los investigadores del Brain Institute respondieron a una invitación del Instituto Nacional de Deportes, Experiencia y Rendimiento (INSEP). ¿Su objetivo? Develar el misterio del sobreentrenamiento, un tipo de agotamiento que afecta especialmente a los atletas que practican deportes de resistencia.

Mathias Pessiglione y sus colegas sugirieron la hipótesis de la fatiga cerebral para explicarlo. «En estos deportes, es inevitable que en algún momento los músculos y las articulaciones empiecen a doler. El reflejo básico del cerebro, cuando eso sucede, es enviar un mensaje que dice 'detente'. Para continuar con la actividad y hacerlo de forma eficiente, debes ser capaz de contrarrestar este reflejo de bajo nivel mediante el control, o la fuerza de voluntad. Los atletas de resistencia han desarrollado esta capacidad hasta convertirla en un arte. Pero nuestro sistema no es indestructible: si lo forzamos demasiado, con el tiempo se agotará. Eso es el síndrome de sobreentrenamiento».

Entrenar el cerebro

Para verificar su teoría, los investigadores del Brain Institute llevaron a los triatletas al límite. Después de tres semanas de entrenamiento intenso, quince horas al día, la resonancia magnética reveló exactamente lo que los investigadores sospechaban. «Ciertas áreas del cerebro responsables del control cognitivo, las zonas de la corteza prefrontal justo detrás de la sien, estaban sobrecargadas».

Puede ser perjudicial entrenar con demasiada intensidad, pero, por otro lado, existen pruebas irrefutables de que la actividad física regular tiene efectos beneficiosos. Esto es especialmente cierto en relación con determinadas enfermedades. «Hemos observado que la actividad deportiva incide positivamente en la depresión nerviosa en los jóvenes, y en la prevalencia de cánceres, enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas en las personas mayores», afirma Mathias Pessiglione. Pero eso no es todo, ahora estamos seguros de que el deporte mejora ciertas capacidades cognitivas.

«Podemos medir este fenómeno con una resonancia magnética. Incluso se observan cambios anatómicos en la corteza prefrontal, que aumenta de volumen si alguien entrena lo suficiente». Al comparar el volumen de materia gris en gemelos entre las edades de 32 y 36, cuando uno de los gemelos ha practicado una actividad física durante los tres años anteriores a la prueba, los investigadores finlandeses pudieron detectar un aumento significativo en el gemelo más atlético. De hecho, el cerebro produce factores de crecimiento como la neurotrofina y el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), que estimulan la neuroplasticidad y la formación de nuevos circuitos neuronales.

Male nervous system, computer artwork.
Foto: Getty Images

Sin embargo, la diferencia no convertirá a un entusiasta del aerobismo en un virtuoso algorítmico. Mathias Pessiglione explica sus comentarios: «La mejora es significativa, sin duda, pero no debemos confundir la importancia y la magnitud del resultado. El resultado se mide, no vas a pasar de sacar un 4 a un 10 en matemáticas, pero es real. Si realizas pruebas de funciones ejecutivas o de flexibilidad mental a un gran número de personas, en promedio, notarás una leve mejoría en aquellos que realizan actividad física con regularidad». Entonces, ya sabes lo que tienes que hacer: levantarte del sofá, aunque no quieras, y ponerte las zapatillas de correr. Es posible que nunca te codees con los maratonistas de Nueva York, pero quizá podrás resolver el siguiente crucigrama en tiempo récord.

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