César Luis Menotti, el técnico que cambió la mentalidad perdedora del Tri de México

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César Luis Menotti llegó a México en 1991. En la década de los 2000 volvió para dirigir a Puebla y Tecos. (S&G/PA Images via Getty Images)
César Luis Menotti llegó a México en 1991. En la década de los 2000 volvió para dirigir a Puebla y Tecos. (S&G/PA Images via Getty Images)

César Luis Menotti llegó a la Selección Mexicana en una época de penumbra absoluta. Era 1991 y los antecedentes inmediatos no podían ser peores: el Tri había quedado fuera del Mundial de Italia por el escándalo de “Los Cachirules” y fue eliminado por Estados Unidos en la primera edición de la Copa Oro. Los jerarcas federativos del momento, Francisco Ibarra y Emilio Maurer, buscaron a un entrenador de primer nivel para evitar el naufragio sin retorno: el Flaco Menotti.

Su paso resultó más breve de lo deseado. Apenas dirigió 20 partidos, incluida una fase intermedia de las Eliminatorias Mundialistas, pero ese tiempo bastó para dejar un legado que cambió para siempre la mentalidad del futbolista mexicano. “Mi objetivo es el de toda la vida: armar un equipo protagonista y meterme dentro de los sentimientos de la gente de México. Yo vengo aquí para ser campeón del mundo, no para perder el tiempo”, fueron sus palabras tras ser presentado como seleccionador.

En un entorno tan afín a las poses, pocos son los entrenadores que ponderan sus convicciones por encima de cualquier interés. Menotti pertenece a ese reservado grupo. Después del bochorno de Italia 90, era indispensable levantar la cara y combatir la mentalidad derrotista que, aparentemente, había quedado atrás en el Mundial de 1986, cuando México exorcizó algunos fantasmas. César Luis asimiló muy rápido su rol y se puso manos a la obra.

Mantuvo a algunos caudillos de viejos tiempos, como Javier Aguirre y Hugo Sánchez, pero fundamentalmente se encargó de construir un equipo con los nuevos talentos que florecían en la época: Jorge Campos, Ramón Ramírez, Claudio Suárez, Luis García, y Zague. El Flaco nunca entendió el futbol de otra forma: tener el balón y buscar el arco contrario. Eso en el plano táctico, pero en el aspecto mental había otra condición imposible de negociar: jamás achicarse ante nada ni ante nadie.

El futbol mexicano había encontrado en Menotti la medicina perfecta para su enfermedad más dolorosa y duradera. “Le puede molestar mucho a los nacionalistas, pero en el aspecto mental, Menotti le dio un gran empujón al jugador mexicano”, dijo Miguel Mejía Barón, su sucesor en el banquillo tricolor, años después en una entrevista con Televisa Deportes. En el mismo tenor se expresó Benjamín Galindo, jugador insignia de la época: “Con Menotti teníamos la idea de jugar de tú a tú contra quien sea, era una mentalidad ganadora”.

Una breve anécdota sirve para dibujar la contagiosa personalidad de César Luis Menotti. En un partido amistoso que enfrentó a México y Alemania, un jugador azteca –cuya identidad no quiso revelar Menotti– no dejaba de mirar a un rival en la formación del túnel previa al cotejo. Esa actitud, muy apegada a la inferioridad, se apagó gracias a un oportuno chiste de Menotti. “¿Por qué no le pedís un autógrafo? ¡Lo mirás como si fuera no sé qué!”, contó el entrenador a Futbol Total en 2014. Al final, reconoció Menotti en la misma charla, el jugador en cuestión dio “un partidazo” aquella noche que culminó con un empate 1-1.

Claudio Suárez fue uno de los elementos que llegaron al Tri durante la gestión del timonel argentino. (AFP via Getty Images)
Claudio Suárez fue uno de los elementos que llegaron al Tri durante la gestión del timonel argentino. (AFP via Getty Images)

El sueño terminó de manera abrupta. Y no fue culpa de Menotti. Ibarra y Maurer, los directivos que lo habían traído a México, dejaron sus cargos en la Federación Mexicana en medio de una fuerte disputa con Televisa. El Flaco, un tipo de principios, decidió que, como muestra de lealtad, él también debía hacerse a un lado de su cargo. El proyecto quedó en manos de Mejía Barón, que recogió los frutos sembrados por Menotti: llegó a la final de Copa América con el Tri en 1993 y cumplió con una digna participación en el Mundial del 94, más allá de la dolorosa eliminación en penales contra Bulgaria.

Menotti no vino a robar, como algunos entrenadores caseros quisieron pregonar (Carlos Miloc por delante). Tenía muy clara la idiosincrasia del jugador con el que estaba trabajando y hacia adónde era necesario avanzar. “El futbol mexicano está ligado al futbol de Sudamérica. Es el futbol del chico que debe aprender a jugar muy chico para sobrevivir, porque la sociedad no lo protege. Me interesó venir porque los directivos tenían una idea clara de lo que querían. Me pareció que se podía hacer algo parecido a lo que hice en Argentina ”, analizó Menotti tras su salida del cuadro azteca en una plática con José Ramón Fernández.

Paradojas de la vida, a sus 83 años Menotti es director de Selecciones Nacionales de Argentina y enfrentará a México en Qatar 2022. Sus ideas y convicciones gozan de una vitalidad atemporal. En el Mundial, esa vigencia chocará contra el resultado de una revolución inconclusa, aquella que quiso emprender en el futbol mexicano. Su corazón, quizá, esté un poco dividido.

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