William Carvalho, una fábrica

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Sevilla, 28 oct (EFE).- El centrocampista portugués William Carvalho se ha soltado la melena que no tiene y se ha erigido en una fábrica de fútbol a base de la confianza que le ha otorgado el técnico chileno del Betis, Manuel Pellegrini, al negarse a su salida el pasado verano y darle los galones a un futbolista imperial que fue una de las claves, si no la clave, de la goleada del Betis al Valencia (4-1) en el Benito Villamarín.

'Soberbio. Majestuoso. Estratosférico. Espléndido. Grandioso. Colosal. Gigantesco. Monumental. Sublime. Superlativo' son los epítetos encomiásticos que le dedica la cuenta de twitter del Betis a este jugador que es un puntal básico de Pellegrini a base de ofrecerse, pedir la pelota, no perderla, protegerla, dársela al que está vestido como él, desbordar, ponerla y llegar.

La omnipresencia en el juego bético del medio de Luanda (Angola) es una de las claves del estado de gracia actual del Betis, aupado en las alturas de la clasificación liguera con 21 puntos junto al Sevilla y el Real Madrid a base de un estilo total, con todos metidos e implicados en la 'idea', del que lo ha dotado el técnico de Santiago de Chile.

'A dónde va este tío, menudo abusón', destacó del juego del luandés el delantero centro Borja Iglesias, autor de un doblete ante el Valencia y uno de los grandes beneficiarios del juego y las asociaciones de Carvalho con gente como Sergio Canales, el francés Nabil Fekir, Rodrigo Sánchez 'Rodri' o el capitán Joaquín, entre otros en la 'armada' de talento con la que cuenta Pellegrini.

William Carvalho, quien ha hecho gala a partes iguales de calidad e irregularidad desde su llegada al Betis en el verano de 2018 procedente del Sporting de Lisboa, se ha soltado en un año en el que su nombre sonó con fuerza en el verano como uno de los futbolistas con el que la entidad bética podría hacer caja y aliviar su tesorería.

Sin embargo, fue Pellegrini, según ha desvelado el propio técnico, el que se negó y ha trabajado con el internacional luso hasta sacar de él la mejor de sus versiones, liberado de tareas defensivas junto al ancla del mediocampo bético, el argentino Guido Rodríguez, y liberado de todo para lo suyo, estar siempre y pasarla bien.

Engañoso por su envergadura (1,87 metros) y aparentes movimientos de gasóil, Carvalho pocas veces pierde la posición y la pelota, y casi siempre se la da bien a uno que lleva su misma camiseta, algo que se ha convertido en costumbre en un año en el que suma 613 minutos en once partidos jugados.

El '14' bético, en plenitud física a sus 29 años, está cumpliendo ahora con creces con las virtudes con las que llegó al Betis hasta 2023 para darle al conjunto verdiblanco 'jerarquía, contundencia e inteligencia táctica en el centro del campo', como destacó el club en su día, y en ello ha sido clave la labor de Pellegrini.

"Personalmente, como técnico trato de hacer con todos los jugadores lo mismo. Tengo que exigirles lo que son capaces de dar. Carvalho sabíamos que tiene un techo muy alto, creo que es mérito de todo el plantel que estén concentrados y comprometidos", destacó el chileno tras la victoria ante el Valencia.

Internacional con Portugal, con la que ganó la Eurocopa de 2016 y jugó los mundiales de Brasil 2014 y Rusia 2018, el mediocampista angoleño llegó al Betis para suplir la salida de Fabián Ruiz al Nápoles italiano a cambio de los dieciséis millones de euros más cuatro en variables que el club verdiblanco pagó por el 75% de los derechos del jugador.

William Carvalho se formó en la cantera del Sporting de Lisboa, debutó como profesional en 2011 con sólo 18 años y, tras sendas cesiones al Fátima en 2011 y al Círculo de Brujas durante un año y medio, regresó a los 'leones' en la temporada 2013-14 y se convirtió en un pilar básico del Sporting, en el que fue titular indiscutible hasta su fichaje por el Betis.

Carlos del Barco

(c) Agencia EFE

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