Los Warriors quedaron a un paso de un nuevo anillo tras imponerse en casa

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Los Golden State Warriors vencieron por 104-94 a los Boston Celtics en el Chase Center y de esta manera se pusieron arriba 3-2 en las Finales de la NBA. Los californianos buscarán sentenciar la historia y obtener el séptimo campeonato de su historia cuando se vuelvan a ver las caras el próximo jueves.

Después de su maravillosa actuación el viernes pasado, Stephen Curry estuvo bastante impreciso ante los de verde en esta oportunidad. Tan opaca fue su noche que terminó sin un triple convertido por primera vez en su carrera en un partido de postemporada.

Aun así, los Warriors pudieron sacar el pleito adelante. Sin los destellos de calidad de su máxima figura, los californianos se apoyaron en su estelar defensa y el juego en equipo para ganarle la pulseada a los Celtics.

Andrew Wiggins fue el héroe inesperado de los Warriors. El canadiense terminó como goleador de su equipo con 26 puntos y llenó la planilla con 13 rebotes, dos asistencias, dos robos y una tapa.

Pero igual o más importante fue el trabajo que hizo en defensa contra la superestrella de los Celtics, Jayson Tatum, que a pesar de que acabó con 27 unidades, tuvo que trabajar muchísimo para obtener cada una de sus canastas.

En el primer cuarto, parecía que los Celtics todavía no se habían recuperado del colapso en el último cuarto del Juego 4, y eso se hizo evidente con sus errores no forzados en ataque. Los Warriors lo aprovecharon para sacar una ventaja de once.

Boston comenzó a entrar en ritmo en el segundo y tercer parcial: después de arrancar el pleito con doce fallos consecutivos desde el área de tres puntos, convirtieron sus próximos ocho para romper un récord de la NBA.

Los de verde se dirigían al último cuarto con una ventaja mínima en el marcador, pero Jordan Poole metió una bomba sobre la chicharra del tercer parcial que desató la locura en el Chase Center y puso a Golden State nuevamente arriba.

Ese fue el empujón que necesitaban los Warriors. Pese a que Curry inició los últimos doce minutos sentado en el banco, los dirigidos por Steve Kerr se pusieron duros en defensa, asfixiaron a la ofensiva de los Celtics y comenzaron a meter el duelo en su bolsillo.

Cuando Curry regresó a cancha, los californianos terminaron sentenciando el partido ante unos Celtics sentidos y desilusionados. Los de Ime Udoka cometieron demasiados errores a lo largo del pleito (18 pérdidas) y lo pagaron muy caro.

Así entonces, los Warriors tomaron la delantera en estas Finales de la NBA y ahora viajarán a Boston con la intención de dar el golpe final el jueves. Sin embargo, los de verde esperan que el apoyo de su público sea suficiente para dejar atrás una actuación para el olvido y obligar un Juego 7 en California.

Foto: Getty Images

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