Fue la voz del estadio de Quilmes y recibió insultos machistas: “Molesta que las mujeres ocupemos espacio en el fútbol”

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La locutora Giuliana Asprea recibió insultos mientras trabajaba en el Estadio de Quilmes
La locutora Giuliana Asprea recibió insultos mientras trabajaba en el Estadio de Quilmes - Créditos: @Gentileza: Giuliana Asprea

“Molesta mucho que las mujeres ocupemos espacio en el fútbol y en cualquier deporte en general”. Giuliana Asprea tiene 28 años, es comunicadora y, en la cancha de Quilmes, a la que suele ir como hincha, vivió una desagradable situación, esta vez al ser la voz del estadio. El sábado 9 de julio, en lo que debía ser una experiencia de sueño para ella, terminó con insultos por parte de los hinchas y la denuncia de su hermana en redes sociales.

Asprea, que trabaja como locutora en el municipio bonaerense de Berazategui, fue convocada para la jornada: “Mi familia siempre tuvo relación con el club y, cuando me llamaron para ocupar el lugar del Pollo Cerviño porque ese día no podía asistir, por supuesto dije que sí. Voy a la cancha desde que nací”, relató la joven a LA NACION.

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“Gorda de mierd...”, “quién te pensás que sos, gorda”, fueron algunos de los insultos que los asistentes le gritaron desde la grada. “La voz del Estadio antiguamente estaba en una cabina, resguardada, y ahora está en el campo de juego, expuesta. Las autoridades policiales me pidieron que le dijera a la hinchada que se bajara de los alambrados y, automáticamente, me empezaron a insultar”, contó la periodista.

Asprea prefirió dejar su enojo a un lado y no darle importancia. “Miré un momento hacia la tribuna desde la que me gritaron y seguí con mi trabajo. Seguía escuchando comentarios sobre por qué tenía que estar locutando un partido masculino si soy una mujer, que me fuera a mi casa y que la cancha siempre será así”, relató.

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Y advirtió: “¿El clima de la cancha es así? No, para nada. Además, que te llamen gorda no es un insulto. Yo estoy conforme con mi cuerpo y cada uno puede vivir la vida en el cuerpo que quiera habitar. A las personas no les tiene que importar el aspecto de las mujeres, lo que tienen que valorar es el trabajo que están realizando”.

Al final de la jornada, la hermana de Giuliana, Giovanna Asprea, denunció a través de su cuenta de Twitter lo sucedido: “Ella es mi hermana. Hoy fue la voz del Ciudad de Quilmes. Ama su profesión tanto como a nuestro club. Es socia desde que nació. Se lo cuento a los tribuneros que hoy le gritaron ‘gorda de mierd...’”. La publicación ya acumula más de 23.000 likes.

Era la segunda vez que Giuliana asistía al Estadio de Quilmes como periodista, entre las incontables ocasiones que fue como espectadora. “En 2016 fui a locutar por el 8 de marzo [Día de la Mujer], con la iniciativa de MacFut por que las mujeres seamos voz en el estadio”, contó.

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La locutora reclamó la necesidad de visibilizar a las mujeres en el deporte: “Molesta mucho que las mujeres ocupemos espacio en el fútbol, como si invadiéramos a los hombres, que fueron los únicos que me insultaron. Hay mucho machismo y molesta la mujer como voz del estadio, como árbitro y como jugadora de fútbol”, señaló a LA NACION.

Y reflexionó: “Las mujeres tenemos que ocupar esos lugares en el fútbol y en el deporte en general y no se nos tiene que insultar. Porque somos hinchas, socias, o locutoras capacitadas, en mi caso. Me quedo con el trabajo que realicé con amor y profesionalismo”.

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