La perversión de Vinícius

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Soccer Football - LaLiga - Atletico Madrid v Real Madrid - Metropolitano, Madrid, Spain - September 18, 2022 Real Madrid's Vinicius Junior in action with Atletico de Madrid's Llorente REUTERS/Susana Vera
Vinicius Jr. durante el último derbi de Madrid ante el Atlético. Foto: REUTERS/Susana Vera

El pasado sábado, en vísperas del derbi madrileño, Isaac Suárez, de ‘Marca’, formuló a Diego Simeone la siguiente pregunta: «Se ha montado una polémica un poco artificial con el baile de Vinícius. En el anterior derbi fue el tema del pasillo, otras veces si el Madrid quiere algún jugador vuestro… ¿Os dan un poco de pereza ya los derbis o cómo os lo tomáis?» En la primera frase, Suárez acierta al elegir el adjetivo —«artificial»— pero está menos fino con el verbo, o mejor dicho, con la forma de conjugarlo: ese impersonal «se ha montado». Ni las polémicas ni los muebles se montan solos. Esa oración tiene sujeto y somos los periodistas. Nosotros somos quienes cortamos los tablones y apretamos los tornillos. Cuantas más vueltas, mejor.

La polémica de los bailecitos de Vinícius Junior, concebida para calentar los programas de la semana previa al derbi, se fue de las manos en el momento en que a un tertuliano de ‘El chiringuito’, Pedro Bravo, le dio por criticar al delantero: «Si quieres bailar samba, te vas al sambódromo en Brasil. Aquí tú lo que tienes que hacer es respetar a tus compañeros de profesión y dejar de hacer el mono».

El símil simiesco de Bravo dio una dimensión racista a la polémica, que traspasó fronteras e hizo que varios futbolistas brasileños, incluido el mismísimo Pelé, mostraran su apoyo a Vinícius. La bola de nieve que había comenzado a rodar ladera abajo durante el Real Madrid-Mallorca aplastó al programa de Josep Pedrerol, que este domingo intentó viralizar un mensaje en portugués para defenderse: «La expresión “hacer el mono” en España es hacer el tonto. No es racista, pero en la traducción fue mal interpretado». Sobre la invitación de Bravo a Vinícius para irse a su país si quería bailar, Pedrerol no tradujo nada.

Este revuelo es una ocasión pintiparada para atizar sin piedad a ‘El Chiringuito’ y así, ya de paso, conseguir posicionamiento de marca como periodista riguroso y de calidad. El programa de Pedrerol, sin duda, es lo más opuesto a esos estándares, pero no podemos cargarle todos los males del fútbol —algunos tan viejos como el comportamiento racista de muchos aficionados— y quedarnos tan anchos.

Racismo aparte, en el momento de la ocurrencia de Pedro Bravo llevábamos ya cinco días completos a cuestas con el dichoso debate en torno a Vinícius: sus bailes, sus piscinazos, sus refriegas con los rivales, las patadas que le arrean… Y no sólo en ‘El chiringuito’. Se trata de un problema generalizado, un mal sistémico en unos medios sin imaginación para compensar su mermada capacidad de generar contenidos propios. Su única alternativa consiste en pervertir cuestiones naturales del fútbol. En las redacciones, donde se supone que se debe valorar la información para filtrar de qué se habla y de qué no, se mira como a un loco al que pretende dejar pasar el tema morboso del día. O mejor dicho, de la semana. “¿Provocador o provocado?”, se preguntaban los debates el lunes, el martes, el miércoles y el jueves, en sesiones de mañana, tarde y noche. Horas y horas totalmente prescindibles, pues el espectador sabía de antemano quiénes iban a defender a Vinícius —los que antaño criticaban a Neymar por lo mismo— y quiénes le van a criticar —la regla de tres sale sola—. Preguntas a Ancelotti, preguntas a Koke, repreguntas a Koke para que diga una frase a la que sacar punta, tratas de sacar de contexto la respuesta de Koke... Y por supuesto, la pregunta a Simeone acerca de la polémica «un poco artificial» que «se ha montado». Ella sola, por lo visto.