El momento de la verdad

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Sebastián García M.

CIUDAD DE MÉXICO, mayo 14 (EL UNIVERSAL).- Cuando a un jugador del América se le pregunta respecto a la transformación que sufrieron con la llegada de Fernando Ortiz, la palabra humildad predomina en sus palabras.

"El Tano" estaba en la Sub-20 de las Águilas cuando se requirieron sus servicios. La oportunidad más grande de su carrera como DT le llegó a sus 44 años.

"Él siempre dijo que sabía cómo manejar un club grande", recuerda Cristian Ruggeri, amigo de la infancia, excompañero de Ortiz y sobrino del histórico Cabezón, campeón del mundo.

Hoy, Fernando Ortiz tiene la posibilidad de regresar al América a una semifinal y redondear su trabajo en fase regular. Ruggeri dijo en entrevista para EL UNIVERSAL Deportes que siempre fue esa persona que lo alentó cuando pensaba rendirse, esa voz que siempre le dijo "vuelve al ruedo".

"Es solidario, una persona muy sentimental, buena gente, tiene la personalidad de líder de grupo, pero siempre maneja perfil bajo, respetuoso, lo transmite y los jugadores se dan cuenta. Ellos adoptan sus reglas, tiene personalidad", agregó su amigo desde los 10 años y compañero de vida desde su natal Corral de Bustos, Argentina.

Juan Pablo Rodríguez, su compañero de cuarto en Santos, también habló de Ortiz, con quien se coronó en 2008.

"Venía de ser campeón en Argentina, de temperamento fuerte, ganador, no era de lo mejor técnicamente, pero tenía unos blanquillos muy grandes… Siempre se rompió la madre".

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