Quedaba gasolina en el tanque: Dhers, pionero, maestro y medallista olímpico

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Tokio, 1 ago (EFE).- Quince años mayor que el más joven de sus rivales, nueve que el ganador del oro, el venezolano Daniel Dhers hizo valer su experiencia y su condición de maestro y pionero del BMX para ganar una medalla olímpica de plata en la nueva prueba de estilo libre.

A sus 36 años Dhers podía estar ahora retirado de la alta competición, como eran sus planes, pero cuando se enteró de que su disciplina sería olímpica se replanteó su futuro: "Aún queda gasolina en el tanque", pensó.

El combustible que le da una experiencia de 24 años le condujo hoy al segundo escalón del podio olímpico con 92,05 puntos, por detrás de los 93,30 del australiano Logan Martin.

Dhers se subió a una bici con 12 años y nunca más se bajó. Dominada la técnica, aprendidos todos los trucos, en la preparación de los Juegos de Tokio se enfocó "en la fuerza más que en la bici", con el objetivo de prevenir cualquier lesión.

Nacido en Caracas, a los 16 años su familia se trasladó a Argentina. Luego él se mudó a Estados Unidos, primero a Pensilvania, "entonces la Meca de este deporte", y luego a Carolina del Norte.

Pero Dhers considera que una parte importante de su entrenamiento es la preparación mental y precisamente por eso cada cierto tiempo viaja a Venezuela.

Ello le da "recarga emocional, una alegría" que no sabía que le faltaba hasta que volvió.

"Para un deportista es importante separarse un poco de lo que está haciendo y llenarse emocionalmente. Uno vuelve recargado a lo que está haciendo", dijo a Efe antes de viajar a Tokio.

En uno de sus viajes a Caracas compró una rampa hinchable para entrenar en distintos puntos de la ciudad.

"La idea era conectar con la ciudad, con la gente, hacer fotos, mostrarle Caracas al mundo. Sé que no puedo cambiar las cosas a un alto nivel, pero a los chamos (muchachos) hay que enseñarles cosas que les ayuden más adelante", indicó.

Dhers asegura que nunca tiene miedo a perder. Hoy, entre nueve finalistas, solo perdió con uno. Y logró lo que es su primer deseo: dar espectáculo.

Natalia Arriaga

(c) Agencia EFE

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