US Open. Sebastián Báez: el desafío emocional que exige la súper elite y el “cúmulo de cosas” que lo llevaron a sufrir calambres ante Alcaraz

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Sebastián Báez tuvo un espinoso desafío en la primera ronda del US Open: en el Arthur Ashe, ante Carlos Alcaraz, cayó por 7-5, 7-5, 2-0 y retiro (por calambres)
Sebastián Báez tuvo un espinoso desafío en la primera ronda del US Open: en el Arthur Ashe, ante Carlos Alcaraz, cayó por 7-5, 7-5, 2-0 y retiro (por calambres) - Créditos: @JULIAN FINNEY

NUEVA YORK.- El tenis, muchas veces, puede ser una picadora emocional. Lo que hoy es de un color, mañana mismo puede ser de otro. Lo que esta semana se atesora, probablemente la próxima se extravíe. La exigencia, sobre todo para aquellos que menos kilometraje poseen en el tour, puede llegar a sofocar. Sebastián Báez construyó siete meses de ensueño en el circuito, ganando su primer ATP (en Estoril), jugando otras dos finales en el tour, debutando con autoridad en el equipo de Copa Davis y encumbrándose como uno de los mejores 35 jugadores del mundo. Todo ello le sirve para tener estabilidad y proyección; sin embargo, seis reveses en presentaciones consecutivas entre las últimas estaciones europeas sobre polvo de ladrillo y la gira norteamericana sobre superficie dura, lo tienen desconcertado, mas no entregado.

Despedirse en la primera ronda del US Open , el último grande de la temporada, era una opción muy factible, porque el sorteo lo colocó frente al chico maravilla, el español Carlos Alcaraz (3er favorito en Nueva York). De todos modos, la despedida resultó ingrata: el jugador nacido en Billinghurst, partido de San Martín, elevó su nivel con respecto a lo que venía mostrando y durante una buena porción del match se plantó en el ida y vuelta contra el murciano, pero finalmente se retiró después de 2h31m, cuando perdía por 7-5, 7-5 y 2-0. Calambres en el gemelo izquierdo que se le esparcieron por todo el cuerpo le dificultaron seguir pisando el cemento del Arthur Ashe, el estadio central del US Open inaugurado hace 25 años . El físico no lo acompañó; pero, haciendo una lectura de sus palabras, en realidad fue su cabeza la que le soltó la mano antes de tiempo.

Sebastián Báez jugando en el estadio Arthur Ashe ante Carlos Alcaraz
Sebastián Báez jugando en el estadio Arthur Ashe ante Carlos Alcaraz - Créditos: @KENA BETANCUR

“En los dos primeros sets los dos tuvimos chances de ganarlos. Las cosas se dieron así y creo que por algo es... Estoy triste de que se haya terminado (el torneo) de esta manera. Pero también es una alerta para estar atento la próxima vez, para seguir corrigiendo cosas por más que esté en un buen momento. Siempre hay cosas por mejorar”, explicó Báez, en la sala de prensa número 3 del Billie Jean King National Tennis Center. El jugador de 21 años no hizo nada por ocultar su decepción . “La preparación del torneo fue muy buena; mi equipo planificó una muy buena semana de entrenamiento. Por eso también es que me voy con gusto amargo. No sé si la molestia que traía en uno de los pies influyó. Son cosas que uno siente en el cuerpo…, cosas que a todos les puede pasar. Tengo que seguir mejorando como hasta ahora”, amplió Báez, sin poner excusas. El desafío ante Alcaraz obligaba a elevar el listón durante varias horas y no pudo lograrlo.

¿Qué sintió Báez en el cuerpo para dejar el court central neoyorquino antes de tiempo? “Las sensaciones fueron variando. Ahora vamos a ver de jugar el dobles con Tomy [Etcheverry; están programados para este miércoles, ante el paquistaní Aisam-Ul-Haq Qureshi y el kazajo Aleksandr Nedovyesov]. Para seguir mejorando hay que hacer énfasis en el físico. No pienso mucho lo que pueda pasar adelante porque estoy bien, no es que me rompí la pierna. Son cosas que pasan. Un cúmulo de cosas, de torneos anteriores y demás. Es una época del año un poco más complicada, en la que llegás más desgastado. Pero no me enfoco mucho en lo que puede pasar, sino en lo que puedo hacer ahora, recuperarme y estar listo”, expresó Báez, dejando en claro que el aspecto atlético no es la principal razón por la que, después de caer ante Francisco Cerúndolo en la final de Bastad (el 17 de julio), encadenó derrotas en sus presentaciones en Hamburgo (vs. Filip Krajinovic), Umag (vs. Franco Agamenone), Washington (vs. Sebastian Korda), Montreal (vs. Nick Kyrgios), Cincinnati (vs. Taylor Fritz) y el Abierto de los Estados Unidos (en su primer cuadro principal).

“Sentí un calambre muy fuerte en la pierna izquierda, pero en los últimos puntos lo sentía en todo el cuerpo. Obviamente la cabeza y demás…, cuando estás en esta situación, va haciendo un poco peor cada punto. Lo que pude hacer dentro de la cancha lo hice lo mejor posible, pero me queda el aprendizaje y las ganas de volver mucho mejor el año que viene”, amplió el jugador entrenado por Sebastián Gutiérrez (Daniel Orsanic, excapitán del equipo argentino campeón de la Copa Davis 2016, también estuvo en su palco). Y añadió, mucho más optimista: “Yo este año recién empecé a jugar ATP, es mi primera temporada en cemento, me llevo mucho aprendizaje y millones de cosas para mejorar, con ganas de ver adónde estoy para tratar de que mi techo sea más alto”.

"Sentí un calambre muy fuerte en la pierna izquierda", dijo Báez, que debió retirarse ante Alcaraz en el tercer set
"Sentí un calambre muy fuerte en la pierna izquierda", dijo Báez, que debió retirarse ante Alcaraz en el tercer set - Créditos: @JULIAN FINNEY

Báez, uno de los ocho argentinos que integraron el cuadro principal masculino de singles del major neoyorquino y estaba invicto en partidos de primera ronda de Grand Slams en el año (en Australia, Roland Garros y Wimbledon), es uno de los cinco jugadores convocados por Guillermo Coria, capitán nacional de la Davis, para la etapa de grupos de las Finales, dentro de pocos días (del 13 al 18 de septiembre), en Bolonia. Los otros son Diego Schwartzman, Francisco Cerúndolo, Horacio Zeballos y Machi González. Casi no habrá margen ni tiempo de recuperación para la competencia por equipos en Europa, por ello se encendió la alarma cuando Báez se quedó duro en el Arthur Ashe. Será importante seguir su evolución. Este año, en marzo, superó ampliamente el examen de su debut en el equipo, con la victoria ante Jiri Lehecka en el triunfo por 4-0 ante la República Checa, en el polvo de ladrillo del Buenos Aires Lawn Tennis Club (distinto escenario y superficie que en Italia).

El tenis, en casi todos sus niveles, genera aprietos que van unidos estrictamente al aspecto emocional. En la elite, ese desafío se puede transformar en apremio y asfixia. Y ese estado es, precisamente, el gran reto que diferencia a los buenos de los muy buenos. Báez, desde su juventud, recién atraviesa los primeros momentos de adaptación a un nuevo mundo. Y esa será su gran disputa.