US Open: Carlos Alcaraz le ganó a Frances Tiafoe y va por todo, jugará la final contra Ruud y está a un paso de ser el número 1 del mundo

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Carlos Alcaraz ganó un partido espectacular y jugará este domingo la final contra Ruud
Carlos Alcaraz ganó un partido espectacular y jugará este domingo la final contra Ruud - Créditos: @MATTHEW STOCKMAN

Carlos Alcaraz es una pasión de multitudes. Juega, gana, levanta estadios. Es un huracán, a los 19 años. Desde Rafael Nadal, también nacido en España, que no se ve nada igual. Frente a Frances Tiafoe, un norteamericano (cerró la noche con una ovación, envuelto en lágrimas) es local en el corazón de Nueva York. En un partido electrizante, se impuso por 6-7 (6-8), 6-3, 6-1, 6-7 (5-7) y 6-3, en 4h19m y jugará este domingo la final del US Open frente al sorprendente noruego Casper Ruud. Los dos, frente a frente, por algo inédito: el número 1 mundial.

Se desplomó sobre el cemento y celebró a lo grande. Hizo un show de gestos, alguno controvertido. Según los especialistas, el español es el candidato natural. Y tiene un futuro brillante. Fue tan impactante el partido, que hubo varias figuras de la política, estrellas de la NBA y el espectáculo en el escenario. Entre ellas, Michelle Obama, nada menos. Juan Martín Del Potro, campeón en el cemento en 2009, de visita por la Gran Manzana, le regaló un elogio extraordinario. “Tiene cosas de un gran campeón. Es querido y admirado por todo el mundo del tenis”, asumió.

El primer set fue una locura. Efervescencia pura. Duro y parejo, acabó la faena con una doble falta del español, rendido ante el norteamericano en un ajustado tie break por 8-6. El punto conseguido por Alcaraz, que selló el desempate, fue una obra maestra, ganado luego de diversas destrezas. Tanto fue así, que Tiafoe se quedó sonriendo. Más tarde, tras el 2-1 del segundo set, el norteamericano pasó hacia el otro lado de la red, incrédulo por lo que había sido el rally de ida y vuelta, que terminó con una derecha paralela. Lo siguió fue un monólogo de Alcaraz, con algunos deslices, lógicos por su inexperiencia, como en la definición del maravilloso cuarto parcial, en el que desperdició un punto de partido.

La definición fue exquisita. Con delicias, de un lado y del otro de la red.

La inesperada caída del ruso Daniil Medvedev, fugaz número uno (12 semanas), en octavos de final ante Nick Kyrgios, agregó este codiciado botín al último Grand Slam del año. Nadal, que buscaba en Nueva York su 23º título grande, era el mejor posicionado para recuperar los galones, pero flaqueó también en octavos frente a Tiafoe. Abatido el maestro mallorquín, Tiafoe jugó con una irrefrenable confianza y el empuje de la ilusionada hinchada estadounidense, que no veía a un jugador local en las semifinales de Nueva York desde Andy Roddick en 2006.

Carlos Alcaraz tiene una formidable actitud ganadora
Carlos Alcaraz tiene una formidable actitud ganadora - Créditos: @Charles Krupa

Hijo de emigrantes de Sierra Leona, Tiafoe es también el primer tenista negro en estas alturas del torneo desde que en 1972 lo hiciera Arthur Ashe, quien da nombre a la pista central de Flushing Meadows. ”Será muy, muy duro. Todo el mundo conoce el nivel de Frances. Ha ganado a Rafa Nadal, a (Andrey) Rublev en tres sets. Está jugando increíble ahora mismo”, había advertido Alcaraz. Y así fue.

Campeón este año de los Masters 1000 de Miami y Madrid, el español debió reponerse al esfuerzo de sus dos épicas victorias de esta semana ante Marin Cilic y Jannik Sinner, que se prolongaron hasta pasadas las dos de la madrugada de Nueva York. El joven prodigio, semifinalista más joven del US Open desde la victoria de Pete Sampras en 1990, generó una conexión especial con la gante, con su carisma y juego audaz. Y no se detiene: verdaderamente va por todo.

Un rato antes, Casper Ruud hizo historia. Fue el primer tenista noruego en conquistar un torneo ATP (justo en Buenos Aires, en 2020), es el jugador de ese país que más alto llegó en el ranking mundial y este domingo jugará su segunda final de Grand Slam. Este viernes, el muchacho nacido hace 23 años en Oslo avanzó a la definición del último torneo premium de la temporada al superar por 7-6 (7-5), 6-2, 5-7 y 6-2 al ruso Karen Khachanov (31° del mundo) en la primera semifinal disputada en Nueva York.

Siete en la clasificación y quinto favorito del torneo sobre superficie dura, Ruud selló su boleto al juego decisivo al cabo de tres horas. Sabe que sigue dependiendo de sí para aparecer arriba de todos desde el lunes próximo. Si se corona, el 1 será suyo. Y si llegó hasta acá, no quiere dejar pasar la oportunidad de abrazarse a un gran trofeo, en el mismo año en el que cayó en la final de Roland Garros en tres sets ante el mallorquín Rafael Nadal. Claro, Alcaraz también depende de sí para trepar a la cúspide. Es uno u otro tras la eliminación del ruso Daniil Medvedev en la cuarta ronda, y las ausencias del alemán Alexander Zverev (lesionado) y del serbio Novak Djokovic, quien no pudo jugar la gira norteamericana por no estar vacunado contra el Covid-19.

Frances Tiafoe estuvo a la altura del encuentro, pero Alcaraz fue superior
Frances Tiafoe estuvo a la altura del encuentro, pero Alcaraz fue superior - Créditos: @Mary Altaffer

El noruego alzó este año tres trofeos (Gstaad, Ginebra y Buenos Aires), todos ellos en arcilla, pero en los grandes escenarios claudicó ante Nadal en la final de Roland Garros y ante Alcaraz en la del Masters 1000 de Miami. En Nueva York mantuvo su solidez de esta temporada y aprovechó un cuadro que apenas le cruzó con un rival de entidad, el italiano Matteo Berrettini, al que despachó en tres sets.

Todo eso es pasado. Ahora, se citan en la finalísima. Histórica, inédita. Impensada.