Los tropiezos y el odio quedan atrás para Jorge Sánchez

Edgar Luna Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 8 (EL UNIVERSAL).- El futbol sólo es un juego, pero hay quienes lo toman muy en serio.

Eso provocó que Jorge Sánchez pensara en abandonar el balón y el campo.

Todo, por algunos inadaptados que se sienten con la libertad de amenazar la vida de una persona, aunque sólo es un juego.

Sánchez corría por el caluroso Torreón, corría rápido porque lo dejaba el camión, y si no se subía, no llegaba al entrenamiento y el técnico lo amenazó con sacarlo del equipo.

No había mucho dinero en casa. Lo suficiente para comer y atender las cuestiones básicas, no para que el chico fuera a jugar futbol.

La comprensión de los entrenadores hizo que pudiera llegar al Santos Laguna.

Y llegó al América, donde las cosas marchaban bien hasta esa noche de la final del Apertura 2019, en la que las Águilas se enfrentaban contra el Monterrey.

El juego estaba controlado, hasta que el balón no encontró la pierna de Jorge. Funes Mori lo tomó y la remontada de los Rayados culminó con otro título para el norte.

La frustración fue grande y los americanistas encontraron al joven lateral derecho como el chivo expiatorio ideal de su odio y frustración. Amenazas llegaron, pero no dudó y siguió adelante con su carrera.

La vida le puso satisfacciones en frente, para compensar aquel error. Cruzó el océano, se fue a jugar al Ajax y ahora está a las puertas de su primera Copa del Mundo.

Sánchez sigue corriendo; ya no por el autobús, sino para seguir viviendo el sueño y dejar el odio y frustraciones de otros muy atrás.