Tragedia Rojiblanca

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GUADALAJARA, Jal., septiembre 14 (EL UNIVERSAL).- Fue un suicidio, una autoflagelación de Chivas. En su mejor partido, en el que dominó a su rival totalmente, fue goleado por su culpa, no por mérito de los Tigres. Una tragedia, con marcador de 4-1.

Chivas perdió un partido que Tigres no ganó, porque se lo entregó en la mano y —gracias a eso— los felinos recuperan oxígeno y se meten entre los cuatro primeros, cuando no merecían siquiera el empate.

Y el Rebaño pierde su racha, que tanto le costó armar.

Pero así es el futbol. Aunque se lea como una justificación simple y repetitiva, no gana el que lo merece, sino el que lo consigue por los medios que sea, aunque no sean los más correctos ni los más meritorios.

Porque el mérito lo hizo Chivas, que jugó por nota. Desde que sonó el silbatazo inicial, los tapatíos movieron por toda la cancha a los norteños.

Pero no contaba Chivas con Nahuel Guzmán. El portero argentino fue espectacular, decisivo, volaba de poste a poste, todos los balones los alcanzaba.

Chivas se equivocó. Primero, el Wacho Jiménez para el 1-0 de Juan Pablo Vigón (20’); luego, Fernando Beltrán, para el segundo del volante (29’). Vino el error de toda la defensa, para el 3-0 de Samir (63’), y Florian Thauvin cerró la goleada (88’).

Ángel Zaldívar metió el de la honra (89’).

No es que Chivas esté fuera de la Liguilla; entrará y será contendiente, pero el golpe moral que se llevó será un riesgo, porque viene el América, el Clásico, y ahí esas derrotas con honor nunca cuentan.