Toropí Trail Run: historias en la marea humana que corrió en un curioso paisaje correntino

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Toropí Trail Run se realizó en la Reserva Paleontológica Toropí, de Bella Vista, un lugar singular de la naturaleza en Corrientes.
Toropí Trail Run se realizó en la Reserva Paleontológica Toropí, de Bella Vista, un lugar singular de la naturaleza en Corrientes.

En uno de los mil recodos del río Paraná, caminaron gliptodontes (enormes armadillos de hasta 800 kilos), mastodontes (elefantes de extensos colmillos) y toxodontes, enormes mamíferos del Pleistoceno que dominaron el noroeste de Corrientes y cuyos restos quedaron sepultados en la reserva del Toropí. Sin embargo, hace 30.000 años, por motivos no del todo claros, se extinguieron.

Muchísimo más acá en el tiempo, y metafóricamente, cientos de miles de “runners” poblaron la superficie argentina, pero el 20 de marzo de 2020 fueron forzados a recluirse hasta desaparecer, al menos por un tiempo. Al igual que los mamíferos que subsistieron al meteorito que provocó la última gran extinción, ellos quedaron latentes, para crecer con más fuerza. Los corredores sobrevivieron a la cuarentena para volver con más ganas. Y a mediados de septiembre, cientos de ellos bordearon el yacimiento paleontológico Toropí, de Bella Vista, Corrientes, mostrando que la especie regresó con la potencia arrolladora de un gliptodonte.

Se corrió en una cárcava de cinco kilómetros de largo y uno de ancho.
Se corrió en una cárcava de cinco kilómetros de largo y uno de ancho.


Se corrió en una cárcava de cinco kilómetros de largo y uno de ancho.

El impactante escenario fue una cárcava (depresión erosionada por corrientes de agua) de cinco kilómetros de largo y uno de ancho hasta el río Paraná. Allí se desarrolló Toropí Trail Run, una carrera en la que a lo largo de 7, 12 y 21 kilómetros los participantes dejaron sus huellas y cruzaron sus historias: septuagenarios de festejo, una novia pidiendo casamiento, una que no quiere casarse nunca, un intendente que persigue a corredores de su edad, un chico autista que vuelve a sonreír después de cada trote. Historias que asoman como colmillos de mastodonte desde la cárcava del Toropí.

“Mi «Toto» es muy relajado. Por demás”, explicó Diana Romero. Acababa de bajar del escenario de premiación, donde había mostrado un gran cartel con la siguiente frase: “DALE MI TOTO… AFLOJÁ! EL SÍ QUIERO YA LO TENÉS… TE AHORRÉ EL TRAMITE DE LOS [dibujo de dos anillos] EL CASORIO PA CUANDO???”.

“Toto” es Roberto Echechuri, de 45 años, y fue novio de Diana cuando eran adolescentes. Pero la vida los llevó por caminos separados. Hasta que hace una década volvieron a encontrarse. “Yo sabía que nuestra historia no iba terminar hasta que estuviésemos juntos”, afirmó Diana. Luego de diez años de pareja, el gran día estaba programado con meses de anticipación para el 2 de mayo de 2020. La futura esposa detalló: “Teníamos listo hasta el cura”.

El punto de partida de la carrera, con decenas de corredores ansiosos por lanzarse a la aventura.
El punto de partida de la carrera, con decenas de corredores ansiosos por lanzarse a la aventura.


El punto de partida de la carrera, con decenas de corredores ansiosos por lanzarse a la aventura.

Lo que no tenían planificado fue una pandemia que postergó casamientos. “Yo pensé que ahí zafaba”, sonrió “Toto”. En Toropí Trail Run Roberto hacía su debut en una competencia. “Él empezó a correr para acompañarme”, reconoció Diana. La preparación física de él no era la ideal. “Yo pensé que Toto no llegaba y me dio nervios. A ver si se me desmayaba mi Toto... Pero me sorprendió gratamente: llegó entero”, enunció. Al final, Echechuri completó los 12 kilómetros con entereza e hizo con humor un balance de su estreno: “Si en la primera ya me hacen casarme, no sé si me conviene seguir corriendo…”.

En la distancia máxima de la prueba, 21 kilómetros, otro dúo animó la calurosa mañana correntina. Con 35º de temperatura, los “Danis” cruzaron la línea de llegada. Así denominan a Daniel (57 años) y Daniela (55), que son pareja desde hace ya 18 años. “Empezamos a correr al año de conocernos, para bajar la panza. Y debutamos juntos en uno de 5 kilómetros”, afirmó Daniela.

Se conocieron trabajando en Telecom a principios del año 2000. Con el tiempo, montaron una tienda de venta de indumentaria deportiva, que los acompaña en cada carrera. “Corrimos en todas las provincias. Siempre vamos a la distancia más larga”, mencionó Daniel. Dos semanas antes completaron 50 kilómetros en Misiones. Él tiene tres hijos, y ella, uno. “¡No podemos hacerlos correr!”, lamentan. En el mismo acontecimiento en que se formalizó un pedido de casamiento, Daniela confesó: “Nosotros seguimos de novios... En realidad, somos compañeros de vida. No vamos a casar nos nunca, ya me casé una vez”.

En la distancia más corta, 7 kilómetros, Emanuel, de 21 años, cruzó la meta con su cuñada, Natalia. El público lo aplaudió. Pocas veces sonreía tanto el joven. “Siempre que termina de correr tiene otra mirada”, se complació Eli Luxen, su madre. “El trastorno autista cede mucho luego de que Ema hace deporte. Podemos comunicarnos mejor”, explicó ella, que a su vez participó en los 21 km y ganó en su categoría. Emanuel no fue el primero en los 7, pero según Eli, fue mucho lo que ganó su hijo.

Corredores de diversas edades participaron en Toropí Trail Run, distribuidos por categorías; los hubo septuagenarios.
Corredores de diversas edades participaron en Toropí Trail Run, distribuidos por categorías; los hubo septuagenarios.


Corredores de diversas edades participaron en Toropí Trail Run, distribuidos por categorías; los hubo septuagenarios.

Las historias en cada distancia fueron tan diversas como los circuitos transitados: pastizales, quebradas, médanos, trepadas, senderos... todo en medio de una naturaleza intacta, resguardada en la reserva. El trazado fue elogiado por todos los corredores. Llegaran entre los últimos, como la casi septuagenaria Silvia, o entre los primeros, como el adolescente Carlos.

Carlos Correa tiene 18 años y está de racha. Toropí Trail Run fue la quinta fecha de un circuito correntino de carreras, y el chico ganó todas las anteriores. Esta vez se impuso en los 12 kilómetros en su casa, ya que es de Bella Vista. “No conocía el Toropí antes de entrenarme acá para la carrera, y ahora me encanta”, señaló Carlos. “Mi estrategia fue apurar en la salida para no quedar trabado y luego ir manejando los ritmos”, expuso.

En el otro extremo de la extensa fila india que pasó bajo el arco de llegada estuvo Silvia, que dentro de pocos días atravesará otra barrera: la de los 70 años de edad. La “señorita Córdoba” –así la llamaban sus alumnos hasta que se jubiló– ahora ya no da clases, y sin dejar de estar pendiente de sus siete hijos y 15 nietos aprovecha su tiempo libre para correr, pedalear, remar, nadar y andar a caballo. “Yo no paro”, afirmó Silvia con una sonrisa plena de arrugas y felicidad. “Aprovecho ahora, que tengo más tiempo que nunca”, comentó.

Alguien que ya cruzó la barrera de los 70, e incluso en plena carrera cumplió 71 años, fue Ramón Horacio Orsini. “No sé cómo salí”, se despreocupó respecto a su ubicación final. “Pero a la categoría la gané, seguro. ¿Quién va a correr con mi edad?”, formuló, pícaro, la pregunta retórica.

Además de las categorías etarias, hubo diversas distancias por cubrir: 7, 12 y 21 kilómetros.
Además de las categorías etarias, hubo diversas distancias por cubrir: 7, 12 y 21 kilómetros.


Además de las categorías etarias, hubo diversas distancias por cubrir: 7, 12 y 21 kilómetros.

Paracaidista militar, especialista en extracción petrolera, chef en alta mar. “Me gusta el riesgo”, se perfiló. Vivió en mil lugares (“soy nómade”), como Australia e Italia, “pero nunca encontré lo que encontré en Bella Vista”, aseguró el nacido en Curuzú Cuatiá. Ya lleva 12 años en la ciudad. “Pero no conocía el Toropí. Me sorprendió la topografía. Voy a volver a entrenarme acá”, apuntó. De recorrer el mundo a descubrir su ciudad, una de las sorpresas que se esconden tras una marea de gente corriendo. Otra fue la del intendente que perseguía a corredores.

El escribano Walter Andrés Chávez está finalizando su segunda mandato como alcalde de Bella Vista, sin nueva reelección posible. Al sobrevenir la carrera, Chávez hizo una pausa en sus deberes ejecutivos y con las zapatillas ajustadas se lanzó a la persecución. “Iba viendo más o menos quiénes eran de mi edad”, indicó Chávez, de 47 años, que intentaba pelear alto en su categoría. No la ganó, pero se fue contento: “El circuito fue duro pero entretenido, y todos los corredores hablaban de lo lindo del paisaje”.

Donde hace decenas de miles de años murieron mastodontes, Toropí Trail Run rompió el cascarón, con su primera realización. Su organizador, Matías Robledo, algo sabe de correr: tras cinco años consecutivos coronándose campeón argentino de 100 metros, en 2018 se retiró de las pistas y se afianzó como entrenador en su Bella Vista natal. “No es mi carrera, sino de mi grupo de entrenamiento, que me ayudó en todo”, aclaró uno de los hombres más rápidos del país. “Si el evento se lució, fue por los que lo integran”, elogió.

Una teoría asegura que la capacidad desarrollada por el homo sapiens de correr largas distancias sin desfallecer fue una ventaja evolutiva crucial. Entre las huellas del Pleistoceno, un grupo heterogéneo atravesó sus historias de deseos, alegrías, ambiciones, sabiduría... Pinceladas de lo que nos hace humanos.

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