Top 12: en el desquite de la final 2019, el mismo ganador en SIC vs. Belgrano y una buena nueva para el campeón

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Belgrano vs SIC
Belgrano vs SIC

Puede sonar extraño mencionar a Mario Ledesma, Agustín Creevy y Andrea Panzarini en la misma oración, pero los cierto es que estos tres rugbiers tienen mucho en común. Los tres son terceras líneas convertidos en hookers. Mientras que los dos primeros llegaron a ser glorias de los Pumas, Panzarini recién está dando sus primeros pasos. En tan sólo el segundo partido oficial en su vida en la nueva posición, Panzarini parece ya adaptado, al punto que fue una de las figuras en la victoria del SIC ante Belgrano.

Panzarini abrió la cuenta al minuto de juego en un inicio feroz del campeón defensor, que no permitió que Belgrano, en su cancha, se tomara revancha de la final de 2019, mucho tiempo pero tan solo dos partidos atrás. Fue el primero de tres tries en 13 minutos camino al éxito por 29-19, por la segunda fecha del Top 12 de la URBA. Más allá de la conquista iniciática, el devenido hooker se lució ganando metros a pura potencia, tackleando y recuperando un par de pelotas en el contacto.

Hace un año y nueve meses, Andrea Panzarini era el octavo titular del equipo del SIC que le ganó la final a Belgrano en el CASI para cortar una racha de ocho años sin títulos. En el medio, un largo impasse por la pandemia de coronavirus y una decisión drástica: pasarse a la primera línea para lanzar el scrum y ser el ariete del scrum.

“Necesito plantearme nuevos objetivos para volver a empezar”, se dijo a sí mismo en plena cuarentena, a mediados de 2020. “Fue una decisión exclusivamente mía. Necesitaba otra motivación –cuenta Andrea, al borde de la cancha de Belgrano–. Lo hablé con Federico Gallo y el Chato [Santiago] González Bonorino y me bancaron”.

Pasar de tercera línea a hooker no es nada sencillo. Requiere una gran transformación física y reeducarse en una serie de conceptos técnicos. Y todo en plena época de encierro en la que no se podía salir de la casa.

“Justo estaba bajando de peso cuando tomé la decisión y tuve que volver a subir. Pesaba 94kg y ahora estoy en 103. Por suerte tuve el tiempo, además de la voluntad, para hacerlo”, señala respecto de lo primero. “Los entrenadores me ofrecieron todo para entrenarme. Fede Gallo venía a casa una vez por semana para practicar el lanzamiento del line-out y el Mono [Marcos] Gatica [pilar del SIC] venía otro día para formar scrum en contra”.

Julián Rebussone y Tomás Meyrelles en lo alto de un line-out entre Belgrano y SIC.
Julián Rebussone y Tomás Meyrelles en lo alto de un line-out entre Belgrano y SIC.


Julián Rebussone y Tomás Meyrelles en lo alto de un line-out entre Belgrano y SIC.

Con 24 años y 1,80m de altura, Panzarini sólo había tenido una experiencia en su vida como primera línea, en el torneo Veco Villegas de 2014 (certamen de campeones de M19 de todo el país que se disputa anualmente en Tucumán Rugby), aunque como pilar.

“Lo más complicado fue el line-out. Es algo mucho más técnico de lo que se ve de afuera. Me costó mucho”, explica. “En el scrum, los cambios son más difíciles por el lado físico. Tenés que usar músculos que en la vida vas a usar, del cuello, la espalda... Después de los primeros entrenamientos me dolía todo”.

Panzarini tuvo un asesor de lujo. Por intermedio de Federico Gallo, se contactó con Agustín Creevy, que desde Inglaterra lo asesoró. Quien más veces portó la cinta de capitán de los Pumas también comenzó su carrera como tercera línea, al punto que en ese puesto debutó en el seleccionado, ante Japón en 2005.

Más allá del tiempo que tuvo para prepararse, la adaptación fue rápida. Desde el primer partido de la temporada, ante Pucará, portó la 2. Ayer, volvió a cumplir el rol con efectividad. Cuando ingresó Lucas Rocha al inicio del segundo tiempo, volvió a su puesto natural de tercera línea.

Ante tan rápida evolución, queda la incógnita de cuánto más podrá mejorar. “Andrea empezó muy convencido con el cambio. Le vemos muy buenas características para el puesto de hooker y creo que puede seguir creciendo y desarrollándose. El techo lo maneja él. Es un jugador con un potencial enorme”, responde Santiago González Bonorino, el head coach del SIC. “Cuando empezamos la pretemporada estábamos convencidos que teníamos un nuevo hooker. Estamos viendo una gran evolución tanto en el scrum como en el line-out. Todavía le queda tiempo para consolidarse, pero estamos muy contentos con la velocidad con la que le está agarrando la mano al puesto. Va a seguir aportándole lo que siempre le dio al SIC y le va a agregar cosas mejores.”

Ante Belgrano, el SIC ratificó su candidatura a refrendar el título. Se adelantó 19-0 con una ráfaga en 13 minutos y, cuando el rival se acercó a 5, volvió a hacerse fuerte con los forwards y terminó ganando sin apremios.

“Es muy positivo para el equipo haber arrancado así”, rescata Panzarini. “No es una coincidencia: nos entrenamos muy duro y enfocados desde que empezó la pretemporada, y mantuvimos el enfoque cuando se suspendió todo. El que mejor esté mentalmente es que va a llegar más lejos”.

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