Para Tony Cirio Jr. era un castigo

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Gabriel Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 10 (EL UNIVERSAL).- Un berrinche fue el pasaporte del niño que ahora lucha como Tony Cirio Jr. al mundo de la lucha libre. Un castigo que le aplicaron sus padres, entregándolo al Indio Yoko para que su primer entrenamiento.

Una cita con el destino hace 26 años en la Arena 2 de Junio, donde dio su primera maroma. "Me hicieron llorar y me picaron el orgullo para quedarme", recuerda. "Mis padres quisieron alejarme cuando sufrí una fractura en la clavícula, me pusieron como condición estudiar". Entregó dos títulos y entonces no hubo forma de detenerlo.

Pasaron cinco años antes de su estreno como esteta, pero ese día cambió su perspectiva de la lucha libre, "empecé a disfrutar esta doble vida".

Lo hizo durante algunos años como el Payasito Fantástico, personaje que intercaló con el de la Mosca, pero 14 años como Tony Cirio Jr. marcaron en definitiva su rumbo. "Tony Cirio fue quien me pulió y en una ocasión que faltó uno de ellos me pidió que subiera a luchar con este nombre", relata.

Este 15 de septiembre cumple 32 años de vida, y un día después, 22 como luchador. "He visto la evolución de este deporte arraigado en la lucha clásica y recia, pero los tiempos cambian y hay que evolucionar. Ahora la afición está acostumbrada a otras cosas, pero las bases jamás deben ser olvidadas".

Que sus colegas lo hagan lo frustra. "Causa impotencia que un compañero no sabe defenderse y terminas viéndote mal. No hay mala lucha libre, sino luchadores que hacen mal las cosas".

Tal vez por eso le gustaría ver a sus hijas luchar, una de ellas ya entrena siguiendo sus pasos hacia el ring.