Tokio 2020: en la batalla de las sirenas, Titmus ya amenaza el reinado de Ledecky en la natación

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Ariarne Titmus y Katie Ledecky ríen después de competir en la final de 400 metros estilo libre
Al Bello

TOKIO.- “Hasta la vista, baby”. En la natación femenina de Tokio 2020 ya se confirmó una amenaza con la consolidación de Ariarne Titmus, la australiana de 20 años que nadó para brillar en estos Juegos al consagrarse en los 200 y 400 metros libre. A la chica nacida en la isla de Tasmania la apodan Terminator y viene frustrando las aspiraciones doradas de Katie Ledecky, que asomaba para perpetuar su dominio.

“Es surrealista, es lo más importante que pueda hacer en mi carrera”, atinó a decir Titmus cuando se impuso en la primera prueba (400 metros) y empezó a tironear del cetro de Ledecky. En esta batalla de sirenas, la norteamericana revalidó sus lauros en los 1500 metros libre y la compulsa entre ellas, que acumula ya varias temporadas, se vuelve ahora más apasionante porque los duelos seguirán en los 800 metros y en otras competencias por equipo.

La australiana Ariarne Titmus celebra su triunfo
La australiana Ariarne Titmus celebra su triunfo


La australiana Ariarne Titmus celebra su triunfo

A falta de espectadores en las tribunas, Titmus está generando locura en su entorno porque viene ratificando una corta y rica trayectoria con pasos seguros. Cuando Titmus concretó la primera victoria en los 400 y dejó en segundo lugar a la favorita Ledecky, el entrenador Dean Boxall no se pudo contener y celebró el oro de manera desaforada. En el palco, el coach empezó a agitar los brazos y a lanzar puños al aire, se quitó el barbijo y hasta se tomó de una baranda, desde donde se hamacó como si estuviera poseído. Justo detrás de él, una voluntaria de los Juegos intentaba calmarlo y apaciguar un poco el festejo, pero Boxall estaba enceguecido de alegría. “Creo que salí de mi cuerpo”, bromeó ante la prensa. Ya entonces, su escena desenfrenada se había viralizado en las redes. Es el mismo entrenador que hace un tiempo describió la genética de su nadadora: “¿Que si es especial? Sin duda. ¿Lo suficientemente especial? Ya lo veremos...”.

La estadounidense Katie Ledecky se impuso en los 1500 metros libre
La estadounidense Katie Ledecky se impuso en los 1500 metros libre


La estadounidense Katie Ledecky se impuso en los 1500 metros libre

Titmus ya regala momentos para la historia en Tokio: era tercera a tan solo 50 metros de tocar la pared en la prueba de los 200, pero aceleró a toda máquina y estableció el récord olímpico (1m53s50). Le envió un claro mensaje a Ledecky, la quíntuple campeona en los Juegos, que finalizó humillada en la quinta posición (1m55s21). Pero la chica de Tasmania todavía le rinde pleitesías a la reina de la última década. Prevalece el respeto: “Se lo agradezco, porque yo no estaría aquí sin ella. Fijó unos estándares altos para los libres femeninos. Si no tuviese que competir contra alguien así, no nadaría como lo hago hoy”.

Se unió al equipo de natación de Australian Dolphins en 2016 y un año después se colgó una medalla de bronce en el relevo femenino de 4×200 metros estilo libre del Mundial de Budapest 2017. Su medallero en grandes citas continuó en el Mundial de Gwangju 2019, donde Titmus le asestó a Ledecky su primera gran derrota internacional: allí se llevó el oro en los 400 metros estilo libre por más de un segundo. Y en esa misma cita de Corea del Sur, la australiana se bañó de oro con su equipo en el estilo libre de 4×200 metros, récord mundial incluido. También en tierra coreana atrapó la plata en los 200 metros libre y el bronce en los 800 metros. Ambas se llevan cuatro años y la pugna promete continuar con la ferocidad de sus brazadas.

Mientras tanto, Titmus es toda frescura: asegura que si tuviera que elegir el espíritu de un animal, se inclinaría por el de una ballena por “lo dulces que son”. Asegura que los tres adjetivos que más caracterizan su personalidad son “feliz, determinada y sonriente”. Que poco antes de la participación en un torneo, tiene como cábala tirarse cinco veces a la pileta sobre el lado izquierdo y, una vez sumergida, empieza a mover los dedos repetidamente. Cuenta que antes de su arribo a Tokio se juramentó perfeccionar su entrenamiento para aumentar al menos en uno por ciento su velocidad al nadar. Dice que el mejor consejo que recibió es no pensar en lo que la gente opina sobre ella y ser fiel a la esencia. Jura que tiene la capacidad de hacer reír al resto de sus compañeros en los ensayos. Y que si contara con un “superpoder”, le gustaría comer y no engordar. Hoy, todos hablan de la rubia Titmus y su imparable búsqueda por desbancar a Ledecky.

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