Thibaut Courtois: el héroe de la Champions League se graduó con honores y explica por qué siempre soñó con este momento

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El festejo de Thibaut Courtois, arquero de Real Madrid, luego del triunfo en la final de la Champions League ante Liverpool
JAVIER SORIANO

Un viejo axioma del fútbol dice que los arqueros maduran más tarde que los jugadores de campo. A los 30 años, el belga Thibaut Courtois se graduó de súper arquero en esa especie de Sorbona del fútbol que fue París. Cada uno de los 200 centímetros de su humanidad se empleó a fondo para evitar que los ingleses anotaran. Más que atajar, obró milagros para el triunfo de Real Madrid ante Liverpool por 1-0, en la final de la Champions League. Como aquel del segundo tiempo, cuando le achicó el ángulo de tiro al egipcio Mohamed Salah y evitó un gol que se festejaba en la mitad roja del estadio. Por momentos Courtois pareció un arquero de handball.

Ahora sí, Courtois hereda el trono de guardián del arco madridista. Sucede en el cuadro de honor a un tal Iker Casillas, que lo elogió en las redes sociales. “Hacía tiempo que no recordaba un portero tan determinante en una final de la Champions League, Thibaut Courtois”, tuiteó el ex guardián del arco de la selección española. Ese elogio le valdrá al belga tanto como la medalla dorada que lleva en el pecho. Llegó donde más quería: hasta ayer, jamás había ganado una Champions League.

El tuit de Casillas elogiando a Courtois

“Me sentí bien las últimas semanas y lo mismo hoy en el partido. Una vez que hacés la primera parada... Nadie podía quitarme las ganas de ganar la Champions. Por mis muertos que iba a ganar una”, relató el arquero tras su partido consagratorio. Y añadió: “Esto es increíble luego de tantos años y de tanto trabajo. Cuando decidí venir al club de mi vida vi a muchos criticándome. Hoy hemos demostrado quién es el Rey de Europa”. Es así: Real Madrid es el club de su vida. Y la hinchada blanca de la capital española sabe que tiene arquero para varios años.

El motor del campeón. El uruguayo que juega bien, corre 9 mil metros por partido y ataca a 37 kilómetros por hora

Los números de la final agigantan la figura de “Tibu” en el arco madridista. Liverpool tiró 24 veces al arco y acertó casi un tercio de los remates. Fueron 9. Y en todos ellos apareció el gigante belga, agilidad de gacela. Su primera marca en el partido fue tras una internada de Trent Alexander-Arnold, quien tiró el centro y ubicó a Mohamed Salah. El egipcio, posición de 9 y colmillos preparados, remató como pudo. Y Courtois atajó como pudo. Fue su marca, una especie de declaración de intenciones para los rivales.

Como si fuera un arquero de handball, Tibaut Courtois cubre todo su arco y evita el gol de Mohamed Salah
Christophe Ena


Como si fuera un arquero de handball, Tibaut Courtois cubre todo su arco y evita el gol de Mohamed Salah (Christophe Ena/)

A esa jugada iniciática le siguieron otras, de los más diversos colores. Hubo hasta festejos con el brasileño Eder Militao o con el austríaco David Alaba tras alguna salvada. Courtois las festejó como si fuera un gol de su compañero Karim Benzema. Estaba seguro de que esta Champions League no se le escapaba; estaba segurísimo de que esta sí, sería su noche. Y había algo de revancha personal, de superación, en esos gestos. Courtois lo confirmaría tras el partido en declaraciones a la cadena inglesa BT: “Hoy necesitaba ganar una final por mi carrera, por todo el trabajo, para que se respetase mi nombre, como no creo que se haya hecho lo suficiente, especialmente en Inglaterra ”, confesó el arquero, flamante campeón de Europa.

Las atajadas de Courtois

Tras debutar en Genk, de su país, el arquero fue vendido a Chelsea, de Inglaterra, con apenas 19 años. Su caso fue el de tantos otros: los londinenses pagaron futuro. Courtois fue cedido a Atlético de Madrid, donde jugó durante tres temporadas. Sintió, como tantos otros, que se iba por la puerta de atrás. Sin embargo, aprovechó su oportunidad a orillas del Manzanares. Mejoró su juego, tuvo minutos (111 partidos) y terminó su formación.

De vuelta a Chelsea, y ya consolidado como el arquero titular en su seleccionado, recibió como premio a su evolución un contrato de cinco años. Jugó apenas dos temporadas y emigró a la otra parte de Madrid. La Casa Blanca, que se convertiría en su propia casa. Su lugar en el mundo.

Otra volada estupenda de Thibaut Courtois para desviar un gran remate de Mohamed Salah
PAUL ELLIS


Otra volada estupenda de Thibaut Courtois para desviar un gran remate de Mohamed Salah (PAUL ELLIS/)

¿La tapada más difícil de final? Ese remate de Salah que media Liverpool ya festejaba. “La busqué muy lejos, y sabía donde iba el balón. Es una locura, no me lo creo”, relató el arquero de Real Madrid tras el partido. En el primer tiempo ya había tenido otra parada para enmarcar: fue tras un remate de Mané que pedía gol. Típica jugada del senegalés, que enganchó hacia adentro y dejó desairado a su marcador ocasional. Sacó un remate potente, al que Courtois llegó con su mano derecha. No alcanzó a sacarla al córner; la desvió lo suficiente para que la pelota diera contra el palo. Liverpool supo entonces que en la noche de París no podría contra el gigante nacido en Bélgica.

Para sus compañeros, el nivel de Courtois en la final no fue ninguna sorpresa. El flamante campeón de Europa ya había cimentado su título doméstico en LaLiga a partir de las manos de su arquero. Así como los hombres de Ancelotti saben que arriba tienen a un gladiador llamado Benzema, que pelea todas las pelotas, abajo está Courtois, que evita casi todos los goles en contra.

“Ha sido una Champions magnífica y hoy era la posibilidad de cerrarla después de tantas remontadas. El rival tuvo muchas ocasiones, pero (Thibaut) Courtois ha estado increíble, como durante toda la temporada”, lo elogió el uruguayo Federico Valverde.

Con sus manos o con sus pies, Courtois fue el jugador más valioso de la final. El trofeo de campeón también es un premio a su cabeza: siempre supo que sería el mejor de Europa. Y, por fin, lo logró.

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