Talleres - Banfield: la noche en que la “T” volvió a ser el equipo de Copa Libertadores, pero en el torneo local

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El abrazo entre las dos figuras de Talleres de Córdoba tras la victoria 1-0 con Banfield: Diego Valoyes y Federico Girotti
El abrazo entre las dos figuras de Talleres de Córdoba tras la victoria 1-0 con Banfield: Diego Valoyes y Federico Girotti - Créditos: @Twitter @CATalleresdecba

Una tarde-noche de jueves, Talleres volvió a ser Talleres. Hasta acá, el equipo cordobés se había enfocado en la Copa Libertadores, el gran objetivo del semestre. La elección dio resultado: se clasificó a octavos de final en un grupo complicado y en esa instancia dejó afuera a Colón de Santa Fe. Con el torneo continental en pausa, y después de la derrota en la Bombonera, el conjunto dirigido por Pedro Caixinha debía recuperarse contra Banfield y ante su gente.

Y lo hizo con dos grandes nombres propios. Ambos, en la delantera; ambos, también destacados en la competencia internacional: el colombiano Diego Valoyes y el argentino Federico Girotti. Entre ambos se las ingeniaron para desconcertar a la defensa del Taladro, que incluso tuvo a dos mediocampistas defensivos como Nicolás Domingo y Alejandro Cabrera desde el inicio para desarticular los sistemas de juego de los locales. Fue en vano, porque la velocidad del 7 bravo de la T jamás pudo ser controlada por Julián Eseisa, su marcador.

Federico Girotti, de Talleres, se lleva la pelota ante la marca de Emanuel Coronel, de Banfield
Federico Girotti, de Talleres, se lleva la pelota ante la marca de Emanuel Coronel, de Banfield - Créditos: @Twitter @CATalleresdecba

El 9, formado en River, fue la referencia ofensiva durante todo el partido; el hombre a buscar, el encargado de codearse con los zagueros centrales del rival. La combinación Girotti-Valoyes fue partícipe de la jugada del gol que define el partido. Porque el centrodelantero cabeceó al palo y, del rebote, el colombiano que estuvo en la mira de Boca y al que ahora siguen desde la MLS (¿DC United pagará los US$ 10 millones que quieren los cordobeses?) remató de derecha, esquinado, sin pensarlo dos veces. Festejo y celebración con el público que llenó las populares del Mario Alberto Kempes, toda una señal de apoyo.

El gol puso en jaque a los dirigidos por Claudio Vivas, que se adelantaron algo en el campo. Pero Ramiro Enrique, su número 9, jugó desconectado de sus compañeros. Ni los cambios que intentó el entrenador (Chávez, en su regreso, como referencia ofensiva, y Dátolo por detrás suyo) en el entretiempo pudo Banfield ganar en fluidez. El mérito estuvo del otro lado del campo, porque Talleres siguió buscando a pesar de la ventaja. Nunca se creyó que el partido estuviera definido, más allá de que cada vez que llegaba a los dominios de Facundo Cambeses, el arquero banfileño, creaba peligro.

Enzo Díaz y Gastón Benavídez, otros de los nombres rutilantes de este Talleres, también tuvieron un buen partido, y siempre se ofrecieron como salida y punta de lanza para los ataques. Díaz, en su doble rol de amenaza por las bandas y buen cabeceador. En definitiva, Caixinha y los suyos mostraron un repertorio futbolístico mucho más amplio que los del sur bonaerense. Una jugada en el segundo tiempo fue la muestra cabal de esa superioridad: con Banfield jugado en ataque, Christian Oliva divisó a Girotti entre Dylan Gyssi y Emanuel Coronel. Entregó un pase filtrado que el ex River agradeció. Enfiló hacia el arco, quebró la cintura y los dos defensores rivales se chocaron. Luego, se abrió para buscar su mejor perfil y definió al palo más lejano de Cambeses. Era un golazo, pero...

Lo mejor del partido

Luego de largas deliberaciones y más de tres minutos de espera, el VAR lo anuló. Hubo risas en la mitad de la cancha entre los jugadores de Talleres, que creían que el partido estaba resuelto. Pero Hernán Mastrángelo, el árbitro, levantó su mano en señal de tiro libre indirecto, en lugar de apuntar hacia el punto del penal. Las imágenes de TV mostraron que al momento en que parte el pase, Girotti estaba adelantado por ¡medio hombro! El 9 siguió buscando y no cejó en su propósito de convertir. Hasta que, sobre el final del partido, le habló al banco de suplentes: “Me tiró”. Y realizó el típico gesto con las manos para pedir el cambio.

Hubo aplausos para el goleador al que sólo le faltó el gol. Lo mismo para Valoyes y, cómo no, para el equipo completo de Talleres que redondeó una buena noche. ¿Banfield? Se va de Córdoba con un serio problema: sabe que Giuliano Galoppo (y sus goles, uno cada cuatro partidos) serán irremplazables. Tendrá que suplirlo con funcionamiento de equipo. Al mediocampista lo espera San Pablo, de Brasil. Y al Taladro, un gran signo de pregunta.

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