Sounders y el juego más importante en la historia de la MLS

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Fredy Montero del Sounders FC de Seattle se reúne con aficionados después de vencer a los Pumas de la UNAM en el Lumen Field en Seattle el 4 de mayo de 2022. (Jovelle Tamayo/The New York Times)
Fredy Montero del Sounders FC de Seattle se reúne con aficionados después de vencer a los Pumas de la UNAM en el Lumen Field en Seattle el 4 de mayo de 2022. (Jovelle Tamayo/The New York Times)

Todo le salió bien al Sounders, equipo que durante casi dos horas recibió el impulso absoluto de un mar de aficionados de Seattle ataviados de azul y verde que transmitieron su característica energía eléctrica al terreno de juego.

Fue histórico, y se sintió como un esfuerzo conjunto entre un equipo y sus seguidores.

Durante más de 20 años, ningún equipo de la Major League Soccer (MLS, por su sigla en inglés) había ganado el torneo de la Liga de Campeones de la CONCACAF, en el cual participan las mejores escuadras de Estados Unidos, Canadá, México, Centroamérica y el Caribe. Sin embargo, el Sounders terminó con la sequía con un chaparrón del Pacífico noroeste: una victoria de 3-0 sobre los Pumas de México el miércoles.

¿Cuán importante fue la victoria?

Durante la víspera del partido esta semana, el gerente general del Sounders, Garth Lagerwey, lo llamó una oportunidad para alcanzar la inmortalidad en el fútbol.

En un video promocional, el mismísimo icono retirado de los Halcones Marinos Marshawn Lynch lo llamó un “(improperio) juego crucial”. El miércoles, al medio tiempo del partido, con el Sounders arriba en el marcador 1-0, el comisionado de la MLS, Don Garber, de pie en su suite del Lumen Field, me vio fijamente a los ojos y dijo que este partido era “el juego más importante en la historia de la liga”.

Desde su creación en 1996, la MLS ha buscado convertirse en una liga estadounidense de tal calidad que pudiera estar frente a frente con las potencias mundiales. Sin embargo, hasta ahora, el fracaso había sido un rito de iniciación habitual para la MLS en este torneo anual de la CONCACAF, en el que los equipos de la liga rival de México habían ganado los últimos trece certámenes.

Bien, el Sounders enterró esos fracasos el miércoles.

El arquero del Sounders FC de Seattle, Stefan Frei, el jugador más valioso del torneo, levanta la copa del campeonato en el Lumen Field en Seattle el 4 de mayo de 2022. (Jovelle Tamayo/The New York Times)
El arquero del Sounders FC de Seattle, Stefan Frei, el jugador más valioso del torneo, levanta la copa del campeonato en el Lumen Field en Seattle el 4 de mayo de 2022. (Jovelle Tamayo/The New York Times)

En un inicio, el partido fue complicado y estuvo inundado de juego físico que forzó la salida por lesión de dos jugadores clave del Sounders, João Paulo y Nouhou Tolo. Sin embargo, Seattle hizo gala de su resiliencia característica. El arquero Stefan Frei, nombrado el jugador más valioso del torneo, reforzó a una defensa resuelta y el Sounders mantuvo el ritmo del ataque hasta que un disparo del delantero Raúl Ruidiaz se desvió al fondo de las redes cuando estaba terminando la primera mitad. En el minuto 80, Ruidiaz sumó otro gol tras un fluido contrataque.

Nicolás Lodeiro selló la victoria con un gol en el minuto 88 y corrió hacia las gradas para celebrar entre un frenesí de aficionados.

El triunfo califica al equipo al Mundial de Clubes de la FIFA, un torneo lleno de realeza futbolística. El Chelsea de la Liga Premier es el campeón actual. El Liverpool o el Real Madrid representarán a Europa en el siguiente. Tan solo estar en el mismo sorteo con equipos de ese pedigrí es completamente nuevo para la MLS.

Por lo tanto, es adecuado que el Sounders abandere a la liga hacia esta nueva aventura. Desde que entró en la MLS durante una ola de expansión en 2009, el Sounders ha encantado a esta ciudad fértil para el fútbol con dos campeonatos de copa de la MLS en cuatro apariciones en las finales. Seattle ha liderado la liga en asistencia en todas las temporadas menos en dos, y los aficionados de la zona llevan el mismo fervor al Lumen Field por el que se han hecho famosos los aficionados de los Halcones Marinos, o tal vez más. El récord de asistencia del torneo, 68.741 aficionados, fue a ver al equipo local medirse contra los Pumas, y era miércoles por la noche.

¿Cómo fue que Seattle se convirtió en un titán del fútbol en Estados Unidos?

No hay una sola respuesta. En parte es el historial de la ciudad de aceptación de lo inusual y lo extravagante, características que todavía describen el fútbol profesional en el contexto deportivo de Estados Unidos. Seattle dio a luz a Boeing, Microsoft, Starbucks y Amazon. Le dio al mundo el grunge y a Quincy Jones. Jimi Hendrix fue al bachillerato a 5 kilómetros del Lumen Field. Bruce Lee perfeccionó sus habilidades en las artes marciales a una corta caminata de distancia.

Una de sus grandes obras de arte es la escultura de un trol que se encuentra debajo de un puente. Se ha vuelto una costumbre decorarla con una enorme bufanda azul y verde del Sounders antes de los partidos importantes.

El amor que siente esta ciudad por el fútbol en todas sus formas —desde el Sounders de la MLS y el O. L. Reign de la NWSL hasta las ligas juveniles y universitarias— también es producto de un pasado específico y un equipo específico: el original Sounders de Seattle que jugó hace muchos años en la extinta North American Soccer League (NASL, por su sigla en inglés).

De 1974 a 1983, esos equipos del Sounders fueron parte del primer gran esfuerzo para llevar una competencia de alto vuelo con sede en Estados Unidos al fútbol profesional de este hemisferio.

Si me lo preguntas a mí, un oriundo de Seattle que creció en esa época, te diría que el amor comenzó, en específico, con un solo partido.

Desde que tenía 9 años, lo he llamado el partido de Pelé. Fue cuando tomé un autobús de la ciudad hacia el centro para ver la versión original del Sounders. La fecha fue el 9 de abril de 1976, el primer evento deportivo que se celebró en el ahora demolido Kingdome.

Una multitud de casi 60.000 aficionados, en aquel entonces la más grande en la historia del fútbol norteamericano, observó cómo Seattle acogía a un equipo plagado de estrellas, el Cosmos de Nueva York, y a su líder, el mejor jugador que haya visto el fútbol: Pelé. La “Perla negra”, como se le conocía, había venido a la NASL para celebrar la etapa final de su carrera, y como embajador para promover el juego en Norteamérica. No recuerdo tanto los detalles de ese partido como sí recuerdo mi asombro ante el ágil y poderoso brasileño.

Pelé no decepcionó. Marcó dos goles en un triunfo de 3-1.

El partido fue un presagio. Esos primeros jugadores del Sounders de inmediato se convirtieron en leyendas locales, entrelazadas profundamente con el tejido de la ciudad. En esos días, tenía la impresión de que todos los salones de clase de todas las escuelas públicas habían recibido la visita de algún jugador del Sounders. En 1977, el Sounders disputó el título de liga en un partido llamado Soccer Bowl. En un estadio a reventar en Portland, Oregón, un viaje de tres horas al sur, el Sounders perdió contra el Cosmos 2-1, en el último partido oficial que jugó Pelé.

“Todavía tengo su camiseta”, comentó Jimmy McAlister en una entrevista telefónica. Casi pude ver la sonrisa en su voz. McAlister, defensa de ese equipo de Seattle y novato del año de 1977 en la NASL, me contó cómo de alguna manera había encontrado el valor para pedirle a Pelé su legendaria camiseta número 10. La leyenda lo complació. Ahora, esa prenda está en la caja fuerte de McAlister.

“Cada cierto tiempo me llama alguien que la quiere comprar”, señaló McAlister. No está la venta. Algunas cosas valen más que el dinero. El uniforme tiene recuerdos y alma.

El miércoles por la noche, casi una hora después de culminado el juego, montones de aficionados seguían en el Lumen Field. Los cánticos de júbilo retumbaban hasta el campo cubierto de confeti. Los futbolistas respondían levantando en alto el trofeo dorado de la Liga de Campeones. A diferencia del juego de 1976 —el Sounders original contra el deslumbrante Cosmos plagado de estrellas—, este partido no fue memorable gracias al oponente, sino gracias al equipo local, el cual acaba de colocarse en el mapa internacional. Y seguramente esto hará que Pelé, quien ha sido el embajador más orgulloso del fútbol durante mucho tiempo, se sienta aún más orgulloso.

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