Superclásico de opuestos: River se ilusiona con el método Gallardo y Boca le sale al paso con el nuevo bosquejo de Battaglia

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Marcelo Gallardo lleva siete años en River; Sebastián Battaglia suma ocho partidos en Boca; esta tarde estarán cara a cara por primera vez como entrenadores en el superclásico, por el Torneo 2021.
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El quinto superclásico de este año llega tan sustentado en su robusta historia como en el peso de las novedades. Recupera un componente esencial, la pasión en las tribunas, silenciada en los últimos 19 meses por la pandemia. Un Monumental cubierto por decreto gubernamental en un 50 por ciento devolverá un indicio de lo que es un partido con sonido ambiente natural, ya sin la impostación del aliento por parlantes. Covid-19 al margen, el fútbol argentino tiene su propia rémora de la prohibición de público visitante por su incapacidad endémica –asociada con la de los organismos estatales– para controlar y erradicar la violencia.

Después de seis enfrentamientos por diferentes copas (Libertadores, Diego Maradona, Liga Profesional y Argentina), los enrevesados calendarios del fútbol argentino cruzan los caminos de River y Boca en un torneo de todos contra todos. Será por la 14ª fecha de un fixture al que después le quedarán 33 puntos en disputa, demasiados como para adjudicarle al encuentro de esta tarde un carácter definitorio. Lo que ninguno le niega es la influencia que puede tener a futuro en el ánimo de cada uno.

El Monumental le vuelve a abrir sus puertas a los hinchas; estará cubierto en un 50 por ciento.
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El Monumental le vuelve a abrir sus puertas a los hinchas; estará cubierto en un 50 por ciento. (Archivo /)

Ambos se encuentran en dinámicas distintas, inmersos en procesos que no son coincidentes. Desde que Boca lo eliminó por penales en la Copa Argentina, clasificación que no evitó que el ciclo de Miguel Russo se agotara dos partidos más tarde, River se enfoca en el título de liga local que nunca obtuvo en los siete años de gestión de Marcelo Gallardo. A diferencia de lo usual en otras temporadas, no tiene a la Copa Libertadores desviándole la atención. Ahora está abocado a la caza del líder Talleres. Viene con un ritmo sostenido, que lo hizo conquistar 16 de los últimos 18 puntos.

Boca se ilusiona más con la Copa Argentina por un doble motivo: cerrar el semestre con un título, que además da un pasaje directo a la Copa Libertadores. En el torneo recuperó posiciones, aumentó las expectativas desde que asumió Sebastián Battaglia, pero hasta ahora nunca integró el lote de favoritos, escalón al que podría subir si da el golpe con un triunfo en el Monumental.

El fútbol en general, y el superclásico en particular, no suelen comulgar con la lógica. Predecir resultados o ganadores puede ser tan infructuoso como escribir sobre el agua. Los imponderables pueden torcer cualquier plan y la realidad de un partido a veces desmiente los antecedentes.

Braian Romero y Luis Advíncula, protagonistas del último superclásico, por la Copa Argentina; este domingo volverán a cruzarse.
LA NACION/Anibal Greco


Braian Romero y Luis Advíncula, protagonistas del último superclásico, por la Copa Argentina; este domingo volverán a cruzarse. (LA NACION/Anibal Greco/)

Este superclásico enfrenta a un ciclo establecido con uno incipiente. Están equiparados por la incertidumbre de lo que ocurrirá después de diciembre. En el caso de Gallardo, dependerá más de su motivación que de la voluntad de la nueva dirigencia. En el de Battaglia, de que este crédito que le da un invicto de 8 cotejos (cinco victorias y tres empates) se extienda hasta fin de año para que Juan Román Riquelme lo confirme para seguir en 2022.

Gallardo le tiró a Battaglia una flor que lleva implícita la invitación al partido que a River más le gustaría jugar: “Boca encontró algo diferente en su funcionamiento, puede haber un protagonismo compartido. Eso va a estar bueno para el espectáculo. Hay disposición de ambos para jugar bien. Estamos igualados”.

Desde el primer día, Battaglia postuló que quiere un “Boca protagonista”, una manera de diferenciarse del estilo apocado que se había hecho carne en los últimos meses de Russo. “Estábamos bloqueados”, dijo el viernes el capitán Carlos Izquierdoz sobre la medianía que se había apoderado del equipo.

En los duelos que el River de Gallardo le ganó a Boca por las copas Sudamericana y Libertadores hubo un fuerte componente temperamental. Por encima del juego más estilizado y coral que intenta últimamente. Atrás dejó la etapa en que imponía condiciones a partir de una pierna recia, al límite. Ahora procura hacerlo desde el monopolio del juego –con un 64,5 por ciento de promedio de posesión, está primero entre los 24 conjuntos– y la ambición ofensiva (es el más goleador, con 26 tantos).

A Gallardo es imposible predecirle sin margen de error una formación. Si la referencia es la de las últimas dos prácticas, Agustín Palavecino –elogiado por el Muñeco durante un entrenamiento– ingresará por Jorge Carrascal y el juvenil Santiago Simón sería el elegido por delante de Bruno Zuculini o Enzo Fernández. Desde que la sinovitis en una rodilla le impidió a Matías Suárez ser el mejor delantero, Gallardo encontró en Julián Álvarez a un reemplazante encendido por potencia, gol y capacidad para asociarse.

El punto débil de River es el más fuerte de Boca: sin el lesionado Héctor Martínez, la zaga que integran Robert Rojas y Paulo Díaz no da plenas garantías. Todo lo contrario de Izquierdoz y Marcos Rojo, firmes y seguros en los mano a mano y las coberturas. También son salida con la pelota al pie.

Boca lamenta la ausencia de Juan Ramírez, a quien River logró para sólo con fouls en la Copa Argentina. Battaglia pone en sala de espera a los juveniles que tan bien conoce por la reserva y les da lugar a los más experimentados. A los pibes que ya mostraron condiciones los deja como revulsivos, de acuerdo con lo que depare un partido que enfrenta al método establecido de Gallardo contra el bosquejo de Battaglia.

Las probables formaciones

  • River: Franco Armani; Milton Casco, Robert Rojas, Paulo Díaz y Fabrizio Angileri; Enzo Pérez; Santiago Simón, Nicolás De La Cruz y Agustín Palavecino; Julián Álvarez y Braian Romero. Director técnico: Marcelo Gallardo.

  • Boca: Agustín Rossi; Luis Advíncula, Carlos Izquierdoz, Marcos Rojo y Frank Fabra; Diego González, Jorman Campuzano y Agustín Almendra; Edwin Cardona; Cristian Pavón y Nicolás Orsini. Director técnico: Sebastián Battaglia.

  • Árbitro: Fernando Rapallini.

  • Estadio: Monumental.

  • Hora: 17.

  • TV: Fox Premium y TNT Sports.

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