Con su ídolo Simone Biles fuera, todas las miradas se dirigen a Sunisa Lee

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Por Dan Wetzel

Como muchas de sus rivales, Sunisa Lee tiene la oportunidad de ganar la medalla de oro en el concurso individual completo tras el abandono de Simone Biles. (Foto: Laurence Griffiths / Getty Images).
Como muchas de sus rivales, Sunisa Lee tiene la oportunidad de ganar la medalla de oro en el concurso individual completo tras el abandono de Simone Biles. (Foto: Laurence Griffiths / Getty Images).

Sunisa Lee, de 18 años, no aterrizó en Tokio este mes con la expectativa razonable de que ganaría el oro en el concurso individual femenino de los Juegos Olímpicos, el título más prestigioso de la gimnasia artística

¿Por qué lo iba a hacer ella? Simone Biles también estaría en Tokio buscando defender su corona olímpica de 2016 y con una racha de victorias que se remonta a 2013 y que incluye cinco campeonatos mundiales y muchas victorias recientes sobre la propia Lee.

Simone era Simone. Todas las demás pelearían por la plata.

Bueno, pues Biles está ahora fuera de la competición. Se retiró el miércoles para poder centrarse en su salud mental, que le había provocado problemas de concentración durante la final por equipos del martes. Biles se retiró después de participar en una sola rotación y hacer un vergonzoso, mal puntuado y casi desastroso salto.

De este modo, la final de gimnasia artística femenina se ha abierto.

El ramillete de candidatas a la victoria en el concurso individual incluye ahora a la brasileña Rebeca Andrade, una especialista en salto y suelo que se clasificó en segundo lugar en las preliminares, a las rusas Angelina Melnikova y Vladislava Urazova, que vienen de ganar el oro por equipos, e incluso a Jade Carey, la joven de Phoenix que reemplazará a Biles tras su retirada.

También está entre las candidatas, y seguramente con más opciones que nadie, Lee, una chica de St. Paul, Minnesota, que en las pruebas de junio de Estados Unidos superó a Biles en el segundo día de competición del concurso completo, 58.166 puntos frente a 57.533.

Biles ganó la competición gracias a la gran ventaja que logró el primer día, pero aquello significó una señal tanto de sus problemas de salud mental como del ascenso de Lee.

“Creo que esto me dará mucha confianza”, dijo entonces Lee. “Sé que probablemente no volverá a suceder, pero estoy muy emocionada”.

La joven ha ido mejorando desde los 6 años, cuando pisó por primera vez el Midwest Training Center de Minnesota para tomar una clase. Casi inmediatamente todos se fijaron en ella. Su talento natural era obvio.

“Tan pronto como llegó al gimnasio, era bastante evidente que tenía algo especial”, cuenta Jeff Graba, fundador junto con su hermano del gimnasio y actual entrenador de la Universidad de Auburn, a la que Lee asistirá y con la que competirá a partir de otoño. “En nuestro deporte se nota. Relación fuerza-peso. Flexibilidad. Tenía todo el conjunto”.

Lee se estaba divirtiendo. Ella era solo una de las hijas de una familia estadounidense de origen Hmong. Los Hmongs son un grupo étnico del sudeste asiático que luchó junto a Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam. Cuando esa guerra se perdió, no tenían tierra ni nación a la que llamar hogar.

Muchos huyeron a Tailandia como refugiados antes de emigrar a Estados Unidos. Aquí han tratado de construir sus vidas en un país por el que alguna vez lucharon, solo intentando ser aceptados y reconocidos.

La mayoría de la población se encuentra en las ciudades gemelas de St. Paul y Mineápolis. Lee cuenta allí con decenas de parientes, pero a veces también se siente como una extranjera. Sin embargo, el gimnasio le sirvió como refugio, un lugar donde nada importaba más que el trabajo y los resultados.

Así es como rápidamente se convirtió en una de las mejores a nivel nacional. No era solo talento.

“Con cualquier gimnasta joven, lo que te preguntas es: ‘¿estará dispuesta a trabajar duro?’”, explica Graba. “¿Será aplicada? ¿Se concentrará? ¿Tendrá esa ética de trabajo?”.

“Lo tenía, naturalmente”, continúa Graba. “Ella justo lo tiene. Y luego están los intangibles. Ella siempre ha sido intrépida y extremadamente valiente en su gimnasia. Su espíritu competitivo es insuperable”.

Ahora llega la noche más importante de su carrera. Este es un campeonato que cualquiera puede ganar. Las cuatro principales candidatas se clasificaron en un pañuelo, con puntajes que van desde los 57.399 a los 57.099. Cuando Biles compite, suele marcharse a los 58 e incluso a los 60 y se hace con el título.

La clave será cuál de las otras competidores podrá soportar mejor la presión de encontrarse bajo los focos.

Nada pudo poner nerviosa a Lee el martes. Ni el abandono de Biles ni que la llamaran inesperadamente para reemplazarla en suelo. Sin entrenamiento físico ni mental previo, salió y rindió a un gran nivel anotando unos increíbles 13.666 puntos.

“Estaba planeado que no hiciera el suelo, así que dije ‘¿seguro?'”, declaró Lee cuando le preguntaron acerca de su participación en este aparato. “Practiqué algunos giros y cuando tuve que salir y hacerlo, simplemente lo hice”.

“Ella es increíble”, aseguró Biles. “Tuvo 30 segundos para practicar, lo que te muestra lo increíble que y lo bien preparada que está, además de lo valiente e inteligente que es cuando entrena”.

Lee cuenta con mucha motivación. Está en Tokio por su padre, John, que quedó parcialmente paralizado después de un accidente en 2019.

Y está en Tokio por la comunidad Hmong tanto de Minnesota como de todo Estados Unidos. Tiene la oportunidad de demostrar a sus compatriotas quiénes son y por qué significa tanto el haber llegado a los Juegos.

“La gente nos odia sin razón”, declaró Lee a la revista ‘Elle’ a principios de este año. “Sería genial demostrar que somos mejor de lo que dicen”.

“Será el mayor logro de cualquier persona Hmong de los Estados Unidos. Pasará a la historia”, dijo su padre a la misma revista.

Si ganara el concurso individual sin duda pasaría a la historia. Es la oportunidad de grabar su nombre junto al de otras campeonas eternas como Nadia Comaneci, Mary Lou Retton o una serie de estrellas estadounidenses recientes como Carly Patterson, Nastia Liukin, Gabby Douglas y, por supuesto, Simone Biles.

La oportunidad se le ha presentado de una manera que no hubiera querido. Para Lee, Biles no es solo una amiga, sino un ídolo. Dijo que su abandono había sido “triste”.

En cualquier caso, la ocasión se ha presentado. Llega una noche con todo en juego y Suni Lee tiene la oportunidad que nunca vio venir de ganar la medalla de oro en el concurso individual completo.

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