Sudamericano Sub 20: Argentina descubrió en Brasil a un socio para seguir en pie y poder definir mano a mano con Colombia

Gino Infantino recibe los abrazos: el capitán tuvo desquite, después de fallar un penal contra Brasil, y la Argentina venció a Perú para para definir mano a mano con Colombia una plaza en el hexagonal final del Sudamericano Sub 20.
Gino Infantino recibe los abrazos: el capitán tuvo desquite, después de fallar un penal contra Brasil, y la Argentina venció a Perú para para definir mano a mano con Colombia una plaza en el hexagonal final del Sudamericano Sub 20.

Contra los fantasmas del pasado, contra Perú, contra los miedos propios, contra el público –que alentó al rival–, contra la angustia de un resultado ajustado. La Argentina ganó por 1-0 en el grupo A y estiró la definición de su futuro en el campeonato Sudamericano Sub 20 de Colombia, clasificatorio para el Mundial de Indonesia y los Juegos Panamericanos de Santiago. Hizo la tarea que le correspondía. Con dificultades, sin el brillo de otros tiempos, pero aceptó el desafío y cumplió.

Si hasta el gol tuvo un poco de ese enredo y los escollos que se sucedieron en la aventura: Gino Infantino convirtió al recoger un rebote en el poste, después de un remate de cabeza de Alejo Véliz. El resultado de Brasil hizo el resto del trabajo en Cali: el Scratch terminó 1 a 1 con Colombia en el segundo turno y dejó abierta la ventana para que la selección argentina, este viernes a partir de las 21.30, sostenga un mano a mano con el anfitrión, por una plaza en el hexagonal final. La victoria es lo único que les sirve a los juveniles albicelestes.

Brian Aguirre, uno de los dos jugadores que se repitieron respecto al equipo que cayó frente a Brasil (el otro fue Infantino), resultó una de las piezas de desequilibrio de la Argentina en el éxito contra Perú.
Brian Aguirre, uno de los dos jugadores que se repitieron respecto al equipo que cayó frente a Brasil (el otro fue Infantino), resultó una de las piezas de desequilibrio de la Argentina en el éxito contra Perú. - Créditos: @Fernando Vergara

“Una victoria que necesitábamos. Ojalá se nos dé el resultado que esperamos y después veremos cómo encaramos el partido con Colombia”, apuntó, antes del 1-1 entre colombianos y brasileños, Infantino, que con el gol a Perú tuvo su desquite, después de fallar un penal contra la verde-amarela. “Rescato el esfuerzo del equipo, después de dos partidos durísimos”, señaló el capitán, una de las dos piezas que el seleccionador Javier Mascherano mantuvo en la alineación respecto a la derrota en el clásico.

“Veníamos de dos partidos con dudas. Necesitábamos los tres puntos como fuera: ahora, a esperar y a seguir”, enunció Nicolás Paz, con su inconfundible acento español. “Jugamos bien, movimos el balón y, cuando debimos sufrir, defendimos. Al triunfo lo merecimos. Sabíamos que al final ellos iban a dejarse la vida, pero nosotros teníamos en claro el objetivo”, comentó el hijo de Pablo Paz, mundialista de la selección mayor en Francia 1998.

Compacto de Argentina 1 vs. Perú 0

Un impacto, una movida que generara una reacción y despertara al seleccionado sub 20 apuró Mascherano. El entrenador, decidido, pateó el tablero y promovió nueve cambios respecto al equipo que cayó el lunes frente a Brasil: el capitán Infantino y el extremo Brian Aguirre se mantuvieron en la formación; el resto, afuera. El guardavalla Franco Herrera reemplazó a Federico Gomes Gerth; la defensa se replanteó por completo: Agustín Giay (esguince en el tobillo izquierdo), Lautaro Di Lollo, Valentín Gómez y Nahuel Genez dejaron sus lugares a Ulises Ciccioli, Brian Aguilar, Francisco Marco y Julián Aude; Máximo Perrone, Maximiliano González, Julián Fernández e Ignacio Maestro Puch se sentaron en el banco de los suplentes para los ingresos de Axel Encinas, Paz, Nicolás Vallejo y Véliz. La búsqueda de una revolución, de descubrir el carácter que no apareció en los encuentros anteriores –además de dosificar el desgaste físico, porque se juega cada 48 horas– fue la razón de tamaña rotación.

Javier Mascherano eligió nueve modificaciones en la alineación: el cansancio por jugar cada 48 horas, decisiones tácticas y la oportunidad para futbolistas que no habían actuado en el campeonato fueron las razones.
Javier Mascherano eligió nueve modificaciones en la alineación: el cansancio por jugar cada 48 horas, decisiones tácticas y la oportunidad para futbolistas que no habían actuado en el campeonato fueron las razones. - Créditos: @JOAQUIN SARMIENTO

“Creo que dominamos durante 80 minutos. Los últimos diez, Perú, sin chances, fue hacia adelante. El equipo pudo hacer algún gol más”, se conformó esta vez el director técnico. “Cambiar la dinámica en el fútbol nunca es sencillo. Los numerosos cambios tuvieron que ver un poco con todo: hubo chicos que jugaron dos partidos en 48 horas y creí que era la oportunidad para otros que estaban trabajando bien y que no habían jugado. Estuvieron a la altura del partido”, añadió Mascherano, que guarda una esperanza: “He visto jugar muchísimo mejor a este equipo”.

La estrategia elegida para el enfrentamiento con Perú tenía intenciones saludables para el juego, pero también riesgo. Dos enganches –Paz y Encinas– y un volante que no es de contención –Infantino– fueron la apuesta futbolística para torcer una aventura que asomó enrevesada: los errores que descubrió el rival y la pérdida de un futbolista de jerarquía, Facundo Buonanotte –traumatismos de columna cervical y cráneo ante Paraguay; el martes regresó a Inglaterra para la recuperación– eran las espinas que se debía sortear en el camino.

Ulises Ciccioli y Diether Vásquez pujan en el aire por la pelota; al defensor lateral argentino le cometieron la falta que derivó en el tiro libre que propició el gol de Infantino.
Ulises Ciccioli y Diether Vásquez pujan en el aire por la pelota; al defensor lateral argentino le cometieron la falta que derivó en el tiro libre que propició el gol de Infantino. - Créditos: @Fernando Vergara

Evitar la fricción, jugando con rapidez ante un equipo que hace sombra pero no asfixia, era el modelo de juego que el DT entendió como la fórmula para sumar la primera victoria, encender la ilusión y trasladar la presión a Colombia, que tenía ganarle a Brasil para no afrontar ese mano a mano con la Argentina en la jornada final.

La respuesta a la teoría fue veloz: un disparo de media distancia de Encinas viajó cerca del poste izquierdo. Una señal alentadora para derrumbar la monotonía de movimientos que expuso la selección en los compromisos anteriores. El enganche de River que fue blindado en 20 millones de dólares debió desdoblarse para apuntalar la tarea de Infantino al momento de la recuperación.

En el apuro por la urgencia, el nerviosismo se reflejó en la imprecisión en los pases y la repetición de faltas: dos infracciones de Paz, con los brazos sobre rostros de rivales, fueron una muestra de la prisa por encauzar una situación tormentosa. La preocupación de Mascherano traslucía que lo que producía el equipo estaba, de todos modos, lejos de la idea. El desequilibrio que provocaba Aguirre por la banda izquierda se diluía, porque no tenía buena puntada final.

Alexis Encina, enganche de River, mostró talento y determinación; aportó en ofensiva con manejo y remates de media distancia y se desdobló para ayudar a Infantino en la contención.
Alexis Encina, enganche de River, mostró talento y determinación; aportó en ofensiva con manejo y remates de media distancia y se desdobló para ayudar a Infantino en la contención. - Créditos: @Fernando Vergara

Vallejo hizo lucirse al arquero Sebastián Amasifuen y se ofreció como una inyección de confianza. Una falta contra Ciccioli en tres cuartos de cancha, sobre el lateral derecho, ahuyentó los demonios: Aguirre, con perfil cambiado, ejecutó en forma de centro; Véliz se impuso en la altura ante una fallida salida del arquero, pero el cabezazo rebotó en un poste; Infantino conectó el rebote. Era la primera vez que la selección se ponía arriba en un marcador en el campeonato, una señal como para templar el espíritu.

Andrey celebra con sus compañeros el gol del empate de Brasil frente a Colombia; el resultado posibilita a la Argentina jugar mano a mano con el anfitrión por la última plaza del grupo A para el hexagonal final.
Andrey celebra con sus compañeros el gol del empate de Brasil frente a Colombia; el resultado posibilita a la Argentina jugar mano a mano con el anfitrión por la última plaza del grupo A para el hexagonal final. - Créditos: @JOAQUIN SARMIENTO

Perú es un equipo endeble, que tiene a su mejor exponente en Catriel Cabellos, de Racing. Por el aire puso en aprietos a la selección albiceleste: el capitán Aarón Sánchez desacomodó a Marco, pero no tuvo precisión. Los temores en un torneo que se ofreció complejo ataron durante algunos pasajes a la Argentina, que en la dinámica de los cambios encontró oxígeno y frescura, pero no puntería: Paz, Julián Fernández y Maestro Puch tuvieron oportunidades de ampliar la ventaja, que era exigua y propiciaba zozobra, porque a pesar de la victoria los fantasmas nunca dejaron de acechar.

Sin embargo, el sub 20 argentino tuvo su miércoles de redención, y el viernes tendrá que ratificar la mejora para clasificarse para el hexagonal final, y así alimentar el sueño de jugar e Mundial de Indonesia y los Panamericanos de Santiago.