Singapur retrasa la decisión sobre la inminente ejecución de un reo discapacitado

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Bangkok, 9 nov (EFE).- Un tribunal singapurense retrasó este martes la decisión sobre la ejecución de un reo con discapacidad intelectual, programada para el miércoles, al confirmarse que el preso está enfermo de la covid-19.

La vista programada a primera hora de la tarde de hoy en el Tribunal de Apelaciones se tuvo que posponer hasta nueva fecha después de que el malasio Nagaenthran Dharmalingam, interno en el penal de Changi, resultara positivo en las pruebas para detectar el virus, informó en Twitter la activista Kirsten Han.

El tribunal tenía previsto dirimir este martes un recurso presentado la víspera por los abogados del Nagaenthran, condenado en 2010 a la pena capital tras ser detenido en 2009 cuando intentaba entrar en la ciudad-Estado con 42,72 gramos de heroína, después de que se desestimase el lunes un recurso previo.

Las autoridades judiciales indicaron ayer que la ejecución quedaba en suspenso a la espera de la decisión de la apelación, que al no poder celebrarse este martes obliga a retrasar la ejecución mediante la horca programada para la mañana del miércoles.

Grupos defensores de los derechos humanos y las autoridades malasias han pedido que se le conmute la pena capital al reo, de 33 años y con discapacidad intelectual moderada al tener un coeficiente intelectual de 69 y padecer trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

El primer ministro malasio, Ismail Sabri Yaakob, escribió la semana pasada a su homólogo singapurense, Lee Hsien Loong, para pedir clemencia por el reo y que se le permita pedir otra vez el perdón presidencial, que ya le fue negado en junio del año pasado.

Amnistía Internacional (AI) también pidió en una carta enviada el pasado miércoles a la presidenta singapurense, Halimah Yacob, que "intervenga inmediatamente" para frenar la ejecución, ya que podrían cometerse "múltiples violaciones sobre leyes internacionales de los derechos humanos".

AI subraya que los problemas intelectuales del detenido, demostrados también en posteriores análisis en 2013, 2016 y 2017, "pudieron haber afectado su capacidad para evaluar los riesgos y su relato de las circunstancias del delito".

Sin embargo, las autoridades de la ciudad-Estado, cuyas leyes condenan a la pena capital la posesión de más de 15 gramos de heroína, aseguran que el juicio se celebró con todas las garantías legales.

En 2019, Singapur realizó su última ejecución registrada al aplicar la pena capital -mediante el ahorcamiento- a cuatro reos, dos de ellos con delitos de drogas, según la ONG Federación Internacional para los Derechos Humanos (FIDH, en inglés).

Tanto Singapur como Malasia, donde también se aplica la pena capital, defienden la condena a muerte como una medida disuasoria contra el narcotráfico, los asesinatos y otros delitos frente a las críticas de organizaciones de defensa de los derechos humanos.

(c) Agencia EFE

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