Shek Wai-hung y la llamada que ninguna madre querría recibir

En 2006, el gimnasta Shek Wai-hung sufrió un accidente y quedó con cicatrices. En una competencia nacional en Kunming, China, una mala caída le provocó una lesión en la sexta y la séptima vértebras de la médula espinal, lo que lo obligó a permanecer en cama durante las tres semanas siguientes antes de regresar a Hong Kong para someterse a una cirugía. Presa del miedo y la preocupación, toda la familia estaba en contra de que "La Roca" Shek continuara con su carrera después de su recuperación. Wai-hung, el más joven de la familia Shek, se ponía de rodillas y les rogaba que le dieran su consentimiento. Hay que imaginarse el sufrimiento interno de una madre afectuosa y atenta. La Sra. Shek no puede contenerse cuando relata la escena que tuvo lugar hace 15 años: "Recuerdo haberle dicho que prefería arrodillarme frente a él y pedirle que parara"..

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