Ser campeones, uno de los retos de los Diablos Rojos

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CIUDAD DE MÉXICO, enero 8 (EL UNIVERSAL).- Siete años sin ser campeones en la Liga Mexicana de Beisbol, empieza a ser una losa pesada para los Diablos Rojos, que enfrentarán el reto 2022 con un doble objetivo: mantenerse como unos de los contendientes al título y afianzarse en el gusto de una nueva generación de aficionados que con el estreno del estadio Alfredo Harp Helú, se acercaron a la pelota caliente.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el Dr. Othón Díaz Valenzuela, presidente ejecutivo de los pingos, comparte el panorama que le viene a la escuadra capitalina.

"Fue un 2021 con un balance en el que nos sentimos afortunados. En principio, porque hubo salud y dentro de las limitaciones tuvimos gente en el estadio, se pudo hacer la temporada y eso es algo totalmente rescatable. Había mucha incertidumbre, teníamos vendidos para 2020 más de 3 mil 500 abonos, pero hubo que devolver el dinero porque no podíamos garantizar el acceso", detalla el directivo, en relación al calendario pasado.

Terminar como líderes de la Zona Sur, no fue suficiente para volver a la 'Serie del Rey', así que de cara a la nueva campaña que inicia en abril, hace tiempo que se trabaja en la conformación de la novena que dirige Miguel Ojeda.

Un compromiso ante rivales cada vez más fortalecidos, que tienen alguna 'ventaja' en su forma de trabajo. "Mucho se habla de que nos somos campeones desde el 2014, pero el beisbol cambió significativamente, porque anteriormente los jugadores eran mexicanos, formados en las academias y ahí teníamos un hándicap a favor, porque mantenemos un desarrollo relevante, pero hoy no es así y no nos ha alcanzado", acepta Díaz Valenzuela.

Ahora, gran parte de los rosters están llenos de mexicanos, pero que nacieron y se formaron en el beisbol de Estados Unidos y que vienen a terminar su carrera a esta liga, ya con 30 o más años. "Eso, de alguna manera elevó el nivel, pero le quitó la posibilidad de participar a muchos jóvenes peloteros, eso permitió a organizaciones fortalecerse sin trabajar en el desarrollo y pelear por el campeonato".

En Diablos Rojos no planean cambiar de rumbo. "Aquí queremos mantener a los mexicanos formados en el país y es un gran reto, tenemos que poner mucho cuidado en armar nuestro roster, porque ya no es el tiempo en el que Diablos, Tigres y Sultanes prevalecían por el trabajo en sus canteras. El proyecto sigue por ese rumbo, son tres años consecutivos que estamos en la final de zona, pero es un compromiso de la organización ser campeones, hemos aprendido de nuestros errores y tenemos que explotar nuestras fortalezas".

LOS REFUERZOS

Hasta el momento, se ha anunciado la llegada del estadounidense Justin Bour, quien estuvo en Grandes Ligas entre 2014 y 2019 acumulando 3 campañas de más de 20 jonrones y 4 de al menos 15 cuadrangulares.

En cuanto a los mexicanos, se dio la llegada del utility Moisés Gutiérrez. Tiene ocho años de experiencia en la LMB y viene de tres campañas con los Generales de Durango en las que pegó 279 hits, anotando 155 carreras, con 40 jonrones y 182 carreras producidas.

LA OTRA BATALLA

Pero los Diablos Rojos sostienen una batalla igual de competida fuera de los diamantes, la de formar una nueva generación de aficionados que les garanticen éxito comercial en los próximos años.

El primer paso fue la inauguración del Estadio Alfredo Harp Helú en el 2019, pero la pandemia de Covid-19 que estalló en el 2020 ha impedido consolidar ese proyecto de cara a la población de la Ciudad de México que empezaba a acercarse al deporte.

En 2021, el beisbol pudo jugarse de nuevo en su temporada de verano, pero con aforos reducidos y protocolos sanitarios que complicaron la interacción. "Las redes sociales se convirtieron en una forma de tener una comunicación más estrecha con los aficionados, además de que hubo muchas plataformas más para difundir los juegos. Antes estábamos limitados con eso porque había un contrato de exclusividad con una empresa, lo que impedía mayor difusión. Seguimos en el trabajo de difundir más la existencia de un estadio como el Alfredo Harp Helú, algo que no se ha logrado por completo, mucha gente se perdió en la transición del Foro Sol hasta esta etapa", detalla Valenzuela.

Lo que tienen claro es que el deporte es un espectáculo y el producto Diablos Rojos no solo es el equipo y el juego, así que diversificaron, por ejemplo, la oferta culinaria con más de veinte opciones, agregando una coctelería nacional "entonces la gente puede venir a cenar y tomar algo rico y ver el juego. El perfil del aficionado es de gente joven, el 73 por ciento de los que vienen al estadio está entre los 16 y los 45 años, y la mayoría de ellos no rebasa los 29 años. Es algo que nos alienta mucho y sabemos que vamos por buen camino, nos mantiene fuerte en el mercado del entretenimiento".

Aunque sin resultados deportivos, será difícil retenerlos. "Hacemos un análisis muy preciso de lo que pasa en las redes sociales. Y los nuevos aficionados tienen gran pulso en esa área, tenemos aficionados que son exigentes, si no somos campeones nos damos cuenta que la gente se molesta, así que vamos por eso también, para que se queden con el equipo y crezca cada vez más nuestra afición".

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