A la selección española de baloncesto no le sientan bien los ajustes de cuentas

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MADRID, SPAIN - SEPTEMBER 19: Players of Spain during the celebration the day after winning the EuroBasket at WiZink Center on September 19, 2022 in Madrid, Spain. (Photo By Irina R. Hipolito/Europa Press via Getty Images)
La selección española celebra junto a sus aficionados en el WiZink Center madrileño (Photo By Irina R. Hipolito/Europa Press via Getty Images)

No hay selección en España más querida que la de baloncesto. Tal vez porque fue la primera -de entre los deportes más mediáticos, que me disculpen balonmano, hockey y waterpolo- en conseguir no solo grandes éxitos sino en transmitir la sensación de formar un grupo joven, sano y agradable. Cuando Pepu Hernández dijo aquello de "ba-lon-ces-to" en 2006, el día que tantísima gente se agolpó en Plaza de Castilla para recibir a los campeones del mundo, el mensaje caló: hay algo por encima de los egos, de las polémicas absurdas y de las tertulias baratas. El juego. Ni siquiera el deporte, el juego.

En ese sentido, la selección española de baloncesto ha disfrutado de un merecido trato de favor por parte de aficionados y prensa. Sus triunfos han sido recibidos con auténtico entusiasmo y sus poquísimos fracasos se han comprendido sin grandes escándalos, con la excepción tal vez de la derrota contra Francia en el Mundial 2014, que, por otro lado le costó el puesto a Juan Antonio Orenga y que personificó, tal vez, el exceso de un modelo de autogestión que no funcionaba sin un Pepu, un Aíto o un Scariolo de por medio.

Por eso mismo, hay algo raro en determinadas afirmaciones que estamos oyendo en los últimos días, no solo después de la final. Incluso a algún jugador se le escapó durante las celebraciones: la referencia al "barco", a ese "barco" al que se supone que nos hemos ido subiendo todos cuando antes iba vacío. Es un mensaje extraño, porque, ¿quiénes exactamente se negaban a subirse al barco cuando salió de puerto? ¿No fue el propio Scariolo el que insinuó varias veces que su equipo no estaba a la altura de los mejores? ¿No ha salido Garbajosa inmediatamente después del triunfo a reconocer que el oro "no estaba en el plan"?

¿A qué se refieren entonces jugadores como Usman Garuba cuando repiten todo el rato lo de "ahora, el barco está lleno de gente", una afirmación que siempre se ha utilizado para ajustar cuentas en el mundo del deporte? No creo que a la FEB y no creo que a los medios, al menos los mayoritarios, que, como siempre, se han volcado en el relato de la propia FEB. Las críticas, si las ha habido, han sido tan minoritarias que no las recuerdo. Todo el mundo dio por hecho que este era un torneo de transición y todo el mundo lo aceptó con cariño. Aunque no hubiera sido así, choca con la imagen idílica de la "familia" baloncestística, este aprovechar el triunfo para señalar a los que te siguen y celebran tus triunfos.

El Wizink Center se llenó para celebrar junto a la selección en Eurobasket. Foto: Irina R. Hipolito/Europa Press via Getty Images.
El Wizink Center se llenó para celebrar junto a la selección en Eurobasket. Foto: Irina R. Hipolito/Europa Press via Getty Images.

El otro comentario "raro" de los últimos días fue el de Sergio Scariolo sobre la xenofobia en torno a la inclusión de Lorenzo Brown en el equipo. Fue innecesario e incorrecto. Una reivindicación que no venía a cuento. Mucha gente criticó a la FEB por llamar a Lorenzo Brown y criticó al gobierno por su nacionalización express. En los medios y fuera de ellos. Era un debate razonable: por un lado, España se aprovechaba de una posibilidad reglamentaria de la FIBA en su beneficio... por el otro, es verdad que parecía atentar un poco contra la "pureza" y la "inocencia" del deporte de selecciones, en el que los "fichajes" no deberían tener cabida... pero todos sabemos que la tienen.

Si desde el principio se hubiera planteado ese debate desde estas premisas: podemos hacerlo y vamos a hacerlo como lo hace Qatar en atletismo y lo sentimos, pero ya veréis cómo deportivamente merece la pena, la polémica habría acabado al poco de empezar. El problema fue ese empeño en vendernos que el sueño de Lorenzo Brown desde pequeñito era jugar de rojo junto a Juancho Hernangómez. Esa rueda de prensa en la que el jugador chapurreaba tres o cuatro palabras en español y luego cambiaba inmediatamente al inglés, como es lógico y comprensible, porque es su idioma.

Eso molestó a mucha gente. La misma a la que no le molestó nunca que jugaran con España Luyk o Brabender o De la Cruz o Sibilio o Ibaka o Mirotic o Mike Smith o Johnny Rogers o incluso Chuck Kornegay. La misma que tiene a Sergio Scariolo por el mejor entrenador de selecciones de la historia. Sentían que había una mercantilización que no existía con los demás casos, que aquello era un fichaje y punto. Puede que se equivocaran y puede que no, pero de ahí a llamarles "xenófobos" creo que hay un paso. También creo que influyó que mucha gente no sabía quién era Lorenzo Brown y pensaban que era además un jugador innecesario. El tiempo ha demostrado que no era así.

En resumen, en la selección deberían tener claro que todos disfrutamos cuando ganan en nuestro nombre. Porque, sí, el nombre de la selección es "España"... y andar luego dividiendo entre españoles buenos -los que muestran un apoyo incondicional- y los españoles malos -los que se atreven a cuestionar la palabra divina- está feo. Los elogios a la FEB y a sus distintas selecciones son tantos y tan repetidos que no debería sentarles tan mal una mínima crítica a una cuestión concreta. No sé, no pega con la imagen del baloncesto, que tanto se ha destacado en un fin de semana en el que el fútbol sí ha tenido que enfrentarse a problemas serios de racismo.

A Brown se le ha querido y se le ha valorado como a cualquiera de sus compañeros. Nos hemos enamorado de todos ellos, probablemente porque a algunos era la primera vez que les veíamos. Como país, hemos gozado y hemos sido felices. Más de tres millones de personas se pusieron frente al televisor a ver la final y a nadie le importó si Brown había nacido en Estados Unidos o Scariolo en Italia. Si eso fue "subirse a un barco" de forma oportunista, pues, bien, encantados.

Vídeo | La selección española celebró con los aficionados su victoria en el Eurobasket

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