La selección vive en paz. Sin grietas, sin borrados y con hinchas, ¿desde cuándo la Argentina no estaba tan tranquila?

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Si la unión hace la fuerza, la selección se siente muy poderosa: De Paul, Paredes, Lo Celso, Messi,  Di María, ‘Papu’ Gómez y Otamendi, la armada albiceleste
Twitter @messismo10

Tal vez en 40 días la selección ya se haya asegurado la clasificación al Mundial de Qatar. No sería descabellado, tiene que sumar alrededor de diez puntos entre los cinco partidos que le esperan hasta despedir un año especial. El año del reencuentro con la gloria extraviada. Si consigue el ticket para Medio Oriente con tanta antelación, 2021 será un año definitivamente fabuloso. Hace mucho, pero mucho tiempo, que la selección no disfrutaba del remanso. Acostumbrada a navegar en océanos agitados, la placidez de un espejo de agua la encuentra aliviada, pero no relajada. No es lo mismo. La vena competitiva del plantel, la bravura del carácter –probablemente el rasgo más saliente–, la obligan a no conformarse. Esta noche querrá ganar en su visita a Asunción, buscará derrotar a Paraguay para que la marcha por las eliminatorias acelere rumbo a Qatar.

Messi, nuevamente contras Paraguay; buenas sensaciones le provoca la selección guaraní al capitán argentino: le convirtió 5 goles con la mayor y otro en la época de los juveniles
Mauro Alfieri


Messi, nuevamente contras Paraguay; buenas sensaciones le provoca la selección guaraní al capitán argentino: le convirtió 5 goles con la mayor y otro en la época de los juveniles (Mauro Alfieri/)

Los números le sonríen. Encadena un invicto de 22 partidos, con 14 victorias y 8 empates. No pierde desde julio de 2019. Y como ayer Italia cedió su larga racha triunfal (37) ante España, ahora no hay en el planeta una serie positiva más extensa que la de la Argentina. Es apenas un dato, es cierto. Siempre relativo. Más sustancia a la calma albiceleste se la otorgan otros síntomas, como la base de jugadores que se fue consolidando, la consagración en la Copa América de Brasil que desactivó las obligaciones, y el respaldo popular que provoca que en tres horas se agoten las entradas que salen a la venta. No hace tanto, sobraba lugar en los estadios cuando jugaba la selección. No hace tanto el plantel prefería viajar al interior para escaparse del “público teatral” que iba a verlos a Núñez. Palabras de ellos.

Cómo está la tabla de las eliminatorias rumbo a Qatar 2022

¿Cuánto hace que a la selección no la zarandeaban escándalos o zumbidos? Vale el repaso para entender la conquista que no reflejan las estadísticas. El ciclo Sampaoli (2017-2018) se decoloró hasta autodestruirse. La etapa de Bauza (2016-2017) fue un relámpago de ocho partidos que no iluminó un sombrío escenario. Las buenas intenciones de Martino (2014-2016) chocaron con incapacidad dirigencial y algo de maldad. Sabella, entre 2011 y 2014, recuperó la sensatez y renovó la esperanza –2012 fue su mejor año– después de ganar un partido en Barranquilla que con otro resultado hubiese significado su despedida. Batista (2010-2011) quedó en la historia como el único DT despedido por Julio Grondona. Maradona como entrenador, entre 2008 y 2010, representó todo lo que está mal. Basile (2006-2008) resistió hasta que se convenció de que lo habían dejado solo. La era de Pekerman (2004-2006), probablemente, se trate de lo más parecido a la actualidad, pero después de Alemania 2006 no quiso trabajar más bajo tantas interferencias. Un cuadro muy similar había agotado a Bielsa en 2004, luego de seis años de cerebral gestión. Antes, Passarella, se había peleado con casi todos… Y los recuerdos ya viajaron al siglo pasado. Un retrato contundente.

Sonrisas en la selección, el mejor resumen del momento que vive el plantel de Scaloni
Mauro Alfieri


Sonrisas en la selección, el mejor resumen del momento que vive el plantel de Scaloni (Mauro Alfieri/)

Ahora no hay grietas internas, porque vale señalar que, alguna vez, un plantel rechazó a Tevez en tiempos de Sabella. Y otro plantel no hizo ningún esfuerzo por torcer la decisión de irse de Martino. Y otro plantel tomó el control de Sampaoli en Rusia 2018. Ahora tampoco hay pedidos desembozados ni operaciones mediáticas por tal o cual jugador. Es cierto que no hay más para elegir: ¿quién falta, Icardi? Vaya una confesión: las conferencias de prensa de Scaloni no atrapan la atención de otros colegas porque no encienden polémicas ni métricas. Pero eso habla de nosotros, de los medios, no de él. Poco se conoce de la vida del cuerpo técnico. Incluso, dos de ellos, Scaloni y Samuel, viven en el extranjero. Y Ayala es noticia solo porque sufre un robo en la autopista.

¿El secreto? Reducirlo a que gana es injusto. Equilibrio. La selección viene de vencer a Venezuela y a Bolivia, los dos peores del continente, y extraña el roce con rivales europeos, la auténtica medida. Y en la reanudación de las eliminatorias, además de Uruguay el próximo domingo, se cruzará con Paraguay y Perú, que hasta el momento también han decepcionado y ni siquiera rasguñan la quinta plaza para el repechaje. Precisamente, están desesperados deportivamente y eso debe elevar la atención.

El único síntoma de preocupación, por estas horas en el cuerpo técnico, es la cantidad de jugadores que arrastran una amarilla y, de recibir esta noche la segunda, se perderán el clásico del Río de la Plata. Son nueve. Cinco de ellos, habituales titulares: Gonzalo Montiel, Nicolás Otamendi, Giovani Lo Celso, Rodrigo De Paul y Lautaro Martínez. Si alguno queda suspendido, será el turno del recambio que tan buenos resultados arrojó en la Copa América. Lo que supondría un obstáculo, abriría paso a otra virtud del plantel: su profundidad. Mérito de Scaloni. Es decir que donde asoma un problema, en realidad aparecería una oportunidad. Para confirmar que después de años de turbulencias, el vuelo de la selección se ha estabilizado en una altitud de crucero.

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