La selección argentina de vóleibol, en Tokio 2020: una remontada ante Túnez que empuja desde lo anímico de cara a una “final” ante Estados Unidos

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Facundo Conte # 7 del Equipo Argentina celebra después de derrotar al Equipo Túnez durante la Ronda Preliminar Masculina - Voleibol Grupo B
TORU HANAI

TOKIO.- “Lo importante era ganar”. Sin importar la forma. Descartando el cómo. Dejando el análisis para más adelante, cuando baje la adrenalina. “Ganar”. El mensaje se repite camino al vestuario después de otro 3-2 en el torneo olímpico, de otro partido en el que se caminó por la cornisa pero se salió de la trampa con fortaleza mental. La Argentina venció a Túnez, en el Ariake Arena, y ahora enfrentará a Estados Unidos (el próximo domingo, a las 9.45). Una final pensando en los cuartos de final: la selección necesita ganar y seguir una combinación de resultados que, para beneficio albiceleste, los conocerá de antemano al jugar en el último turno.

“Entramos muy tensos y ellos nos obligaron a cometer errores. Jugaron prolijo y se nutrieron de una defensa muy buena”, reconoce Luciano De Cecco. “No es la manera que queríamos ganar, pero lo único que importaba era ganar. Estábamos en una situación oscurísma y pudimos salir. Con errores no forzados y muchas dificultades”, agrega Facundo Conte. “Nos metimos en problema donde no los había”, apunta Sebastián Solé. La lectura coincide. La autocrítica se respira en los pasillos de un imponente estadio en el que solo se escucha el desahogo tras el 3-2. Un grito en el silencio.

Wassim Ben Tara # 15 del Equipo Túnez golpea contra el Equipo Argentina durante la Ronda Preliminar Masculina - Voleibol del Grupo B.
Toru Hanai


La Argentina reaccionó a tiempo ante el duro Túnez, que mostró un gran nivel y complicó de entrada (Toru Hanai/)

El camino de la Argentina en el torneo olímpico de vóleibol no está resultando sencillo. Al mal estreno ante Rusia se le sumó el mal trago de perder el clásico ante Brasil, tras estar dos sets arriba. Un golpe que le podría haber puesto punto final a la aventura olímpica: todos los jugadores reconocen algún grado de angustia tras esa noche. Pero la élite obliga a resetear. A barajar y de nuevo en solo cuarenta y ocho horas. Por eso ahora se valora el 3-2 ante Francia y toma demasiado valor lo realizado contra Túnez, cuando el 2-0 mostraba la cornisa y el equipo no encontraba explicaciones. Pero apareció la reacción. “Lo único que importaba era volver a jugar”, señala Conte, en diálogo con LA NACION. Hubo gritos para despertar. Fue la Argentina del orden y progreso.

“Los primeros sets no pudimos tomarles los tiempos. Estaba muy difícil frenarlos. Por eso ahora tiene valor el triunfo, porque había que ganar. Sin importar si dejamos un punto en el camino, o si había que ganar mejor porque era Túnez. Ganamos a pesar de las dificultades y ahora dependemos de nosotros. Queda un partido más para asegurar el pasaje a la segunda ronda”, suma Conte, que en los minutos después al éxito se muestra mucho más relajado. La tensión quedó en la cancha.

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