Selección argentina: para qué le sirven estos amistosos camino a Qatar y qué riesgos corre

·5  min de lectura
Messi en Miami, donde jugará por primera vez con la selección; su presencia provoca furor y están agotadas las 75 mil entradas del Hard Rock Stadium
Messi en Miami, donde jugará por primera vez con la selección; su presencia provoca furor y están agotadas las 75 mil entradas del Hard Rock Stadium - Créditos: @Prensa AFA

¿Cuántos amistosos de auténtico relieve disputó la selección argentina en los últimos años? Pocos, muy pocos en proporción con los 47 partidos que encadena el ciclo Scaloni. Y el panorama empeoró desde que la creación de la Liga de las Naciones de la UEFA redujo aún más la posibilidad de enfrentarse ante adversarios de jerarquía. En las ‘ventanas FIFA’, los países de Europa se cruzan entre sí bajo este nuevo formato. Ayer se enfrentaron Francia-Austria, Bélgica-Gales, Croacia-Dinamarca y, por ejemplo, Polonia, el rival presumiblemente más duro de la selección en el Grupo C de Qatar, se probó con Países Bajos. Y perdió por 2-0. Este escenario casi, casi, no tiene escapatoria. Los no europeos deben conformarse con la repesca de rivales. Pero por estos días, Brasil chocará con Ghana y Túnez. Uruguay, con Irán y Canadá. Ecuador, con Arabia Saudita y Japón. Todas medidas mundialistas, todos protagonistas de la Copa en Medio Oriente. Las pruebas de la Argentina serán frente a Honduras y Jamaica..., cerca del sótano. Algo ahí falló, como en la demora en el visado de ‘Cuti’ Romero.

¿De qué sirven estos compromisos? Se abre la discusión. Honduras, desde las 21, en Miami, será otro obstáculo intrascendente; sin equivalencias no hay posibilidades de aprendizaje en la cancha. Sí, hay riesgos. Se sabe: lesiones y hasta un resultado inesperadísimo, de esos que ocurren una vez en décadas, y tienen un poder mediático demoledor. Con Jamaica, el próximo martes, en New Jersey, será peor. La lógica grita que el invicto albiceleste trepará a los 35 encuentros. ¿Sirve eso? No, apenas es una estadística. ¿Entonces? Lo más trascendente de esta mini gira, la previa al Mundial, no está sucediendo en la cancha, sino afuera: los entrenamientos y la convivencia.

Scaloni ha probado algunas variantes en las prácticas, como una línea de fondo con tres zagueros, y quizás le ofrezca algunos minutos al ensayo en la gira por los Estados Unidos
Scaloni ha probado algunas variantes en las prácticas, como una línea de fondo con tres zagueros, y quizás le ofrezca algunos minutos al ensayo en la gira por los Estados Unidos - Créditos: @Prensa AFA

Sin ninguna correspondencia, la Argentina se propondrá algunos desafíos: establecer sucesivos circuitos de juego ante un rival atrincherado, imponer la esperable diferencia en el marcador con un vendaval de goles, y ejercitar una recuperación rápida y alta ante cada pérdida. Otro punto a certificar es que la propuesta no se reduzca al futbolista más fabuloso del planeta. La Argentina debe seguir demostrando que es más que Lionel Messi. Después, disfrutando de tantas facilidades, será conveniente desconfiar de la consistencia de las conclusiones. Punto: no vale profundizar en lo que suceda en el campo, más allá de la oportunidad para Enzo Fernández, Germán Pezzella, Lisandro Martínez o Julián Álvarez si fuesen titulares. Y a Paulo Dybala habrá que exigirle mayor protagonismo si consigue minutos en la cancha.

Este ciclo ya conoce de adversarios decorativos. Jugó contra Guatemala, Irak, Nicaragua y Estonia. Es que el ciclo Scaloni se estructuró en un 77% (36 juegos de 47) contra sudamericanos. Entonces, ¿se puede rescatar algo de esta gira? Sí, y así se lo confía un integrante del cuerpo técnico a LA NACION: lo que sucede antes de los partidos y durante. Desde el lunes pasado, cuando comenzaron a reunirse en Miami, y hasta el próximo miércoles cuando se despidan. Es decir, la convivencia, el fortalecimiento de un grupo ya granítico, la ascendencia de Messi, las charlas rumbo a Qatar para calmar la ansiedad de varias piezas que debutarán en una Copa y los ajustes en los entrenamiento (quizás, en algún pasaje, Julián Álvarez y Messi en la cancha, sin que deje el equipo Lautaro Martínez; tal vez, una línea de tres en el fondo). Todo eso resulta más valioso que los goles que completen esta noche el marcador.

La fuerza del grupo: Messi, Paredes, MacAllister, Lo Celso, De Paul, Di María y Julián Álvarez
La fuerza del grupo: Messi, Paredes, MacAllister, Lo Celso, De Paul, Di María y Julián Álvarez - Créditos: @Prensa AFA

Llevar calma es un punto esencial. El relato de quienes ya estuvieron ahí, en el umbral del primer Mundial. Como Messi, como Di María y como Otamendi. Y como el cuerpo técnico, porque Scaloni, Ayala, Samuel y Aimar saben de qué se trata esperar el gran reto. Llevar calma, también, para algunas piezas con poco rodaje en el comienzo de la temporada europea, como los laterales: Nahuel Molina creció con el pase de Udinese a Atlético de Madrid, pero el andarivel derecho colchonero todavía no es suyo en el equipo del ‘Cholo’ Simeone. O Gonzalo Montiel, que perdió la prioridad en Sevilla, y su compañero Marcos Acuña tampoco juega siempre en el conjunto andaluz. ¿Y los Correa? Son alternativas o monedas de cambio, Ángel en Atlético y Joaquín en Internazionale. De Paul, pilar indiscutible, tampoco se afianza en el principio de su segundo año en Madrid, y Di María todavía no arranca en Juventus por algunas lesiones y una expulsión. ¿Y Papu juega poco? También. Todo eso provoca charlas por estas horas en el bunker.

Scaloni podrá calibrar el compromiso y la seriedad de sus dirigidos. La rebeldía, también, de los que se sentirán bajo examen. Los nervios, no por el rival, sino porque la cuenta regresiva a Qatar se acelera. Aunque sentirse desafiado generalmente es imprescindible para evitar la natural relajación, los jugadores tendrán que sostener el interés y la concentración..., sí, contra Honduras y Jamaica. Ganarle al desgano que provoca la abrumadora superioridad también es un reto. El manejo de las emociones se impone sobre la táctica cuando desaparecen las equivalencias.