La selección argentina tuvo en Messi al crack de siempre y viaja a Qatar con las mejores sensaciones

El gol de Lionel Messi contra Emiratos Árabes Unidos; un amistoso que le permite a Scaloni sacar varias conclusiones
El gol de Lionel Messi contra Emiratos Árabes Unidos; un amistoso que le permite a Scaloni sacar varias conclusiones - Créditos: @Aníbal Greco

ABU DHABI (Enviado especial).- Goleada ante Emiratos Arabes Unidos por 5 a 0: un amistoso que resultó perfecto, porque borró de un cachetazo al temor de una cita incómoda justo en la antesala del Mundial Qatar 2022, con un plantel que venía con algunas cargas físicas producto de la competencia europea… El entrenador de la selección Lionel Scaloni, se nutrió de todas buenas sensaciones. Los gestos de los futbolistas, las miradas hacia el banco de los suplentes en las acciones positivas, así como también en las negativas, permitieron entender que el compromiso ante Emiratos Árabes resultó mucho más que un simple juego subido a una montaña de dólares. Hasta la postura de Lionel Messi, que molesto por un golpe que le dio Harib Abdalla Suhail y que el rosarino respondió con “el vuelto” tres acciones más tarde, fue una señal de que todo fluye como el conjunto nacional desea. Aquí vino a buscar respuestas anímicas y físicas y encontró todo lo que pretendía: buena conexión, ofreció espectáculo, pagó cada ticket de este estadio con cinco goles y no mostró síntomas de problemas de los desgastes que inquietaban al cuerpo técnico. De todos modos, una frase de Scaloni luego del partido generó un nubarrón: “Tenemos algunos problemitas, tenemos días para definir la lista. “Es evidente que hay varios jugadores que no están bien porque no están aptos para jugar o hay algún riesgo, entonces y yo no puedo garantizar que esos jugadores estén bien”, comentó, serio, en la zona mixta.

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Un rato antes se había consumado la goleada. Se asumía que no había equivalencias con el rival, pero sí se pudo advertir en cómo se expresó el equipo dentro del campo de juego, que estaba seguro de qué necesitaba hacer con este partido. Dosificar las energías, probar algunos movimientos tácticos, darles rodaje a futbolistas como Marcos Acuña y Juan Foyth, medir cómo Alexis Mac Allister puede cubrir el puesto que quedó vacante tras la lesión de Giovani Lo Celso y cómo puede Julian Álvarez ofrecer variantes ofensivas. Incluso, hasta pudo darle al público local todo lo que vino a buscar: golazos, como los dos de Ángel Di María y una bomba cruzada alta de derecha de Lionel Messi que hizo estallar el Al Jazira Bin Zayed.

El laboratorio Scaloni estuvo a pleno, el entrenador lució muy activo dando indicaciones, se acercó varias veces a sus colaboradores, en especial cuando atacaron al equipo. En algunas acciones de Emiratos Árabes Unidos, cuando apareció Harib Abdalla Suhail, una de las estrellas del equipo, mostró inseguridades por el lateral derecho que cubrió Foyth y el seleccionador argentino tomó nota de cada detalle, escuchó los pedidos de cada uno de sus futbolistas y por eso cuando todos pensaban que se acababa la función Messi, lo que ofreció la Argentina fue todo lo contrario: función completa del rosarino, que jugó los 90 minutos y no quiere salir nunca.

Y en ese contexto no resultó extraño que el DT se permitiese modificar todo el bloque defensivo. Pasó de cuatro en el fondo a jugar con cinco, con otros intérpretes, un movimiento en el tablero que sirvió para darle descanso a algunos (Otamendi, Acuña y Mac Allister) y para ensayar con un bloque diferente en el fondo: Gonzalo Montiel, Foyth, Germán Pezzella, Martínez y Nahuel Molina. Pero no sólo llamó la atenció su intento de darle otra fisonomía al equipo, sino que los pedidos de Messi y De Paul por no descansar, fueron atendidos y pudieron sumar los minutos que pretendían para tomar ritmo y confianza de cara al debut en Doha.

Ángel Di María, autor de dos goles y otro de los grandes protagonistas de la noche emiratí
Ángel Di María, autor de dos goles y otro de los grandes protagonistas de la noche emiratí - Créditos: @Aníbal Greco

No faltó tampoco algún sobresalto y en el banco de los suplentes se les cortó el aliento a más de uno. Sucedió que cerca del final del primer tiempo, un cruce entre Messi y el defensor Alhasan Saleh, dejó al rosarino en el piso, tomándose el pie izquierdo. Las miradas se congelaron en ese instante, pero se levantó rápido y todos respiraron sin problemas. Lo mismo pasó con Leandro Paredes, que en el segundo tiempo se quedó parado en la mitad de la cancha, pareció no poder seguir por un golpe, pero se recuperó sin problemas. Fiel a su plan original de un “equipo de garantías”, Scaloni no corrió riesgos y sacó a Paredes, puso a Guido Rodríguez, y el entrenador recuperó la calma cuando el volante central de Juventus pasó junto a él y con un gesto le hizo saber que no tenía ningún problema físico.

En casi todos los sectores encontró lo que pretendía el equipo argentino, porque si bien en Foyth aparecieron las imperfecciones más notorias, en un mal cierre suyo Scaloni pudo también saber que Dibu Martínez da respuestas, porque cuando tuvo un mano a mano ante Saleh respondió a la altura y que, en esa misma acción, tras el rebote del arquero argentino, apareció Pezzella para tapar el disparo de Caio Canedo, uno de futbolistas de más experiencia del seleccionado emiratí.

Fue una excursión perfecta, en la que la Argentina se dio todos los lujos, si hasta Messi se permitió saludar al público en medio del partido, cuando el juego estaba detenido por una falta a favor de Emiratos Árabes. Aquí, en esta ciudad, lo concreto es que el seleccionado nacional y Lionel Scaloni espantaron todos los fantasmas, se quitaron las presiones, ofrecieron el show que se esperaba y allanaron el camino para el debut en la Copa del Mundo de Qatar, porque la única obsesión que tienen todos los integrantes del plantel es Arabia Saudita.