Sebastián Battaglia, el canto con los hinchas y la felicidad por una nueva final

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Boca acaba de eliminar a Racing por penales y Sebastián Battaglia festeja junto a su ayudante, Juan Krupoviesa
ALEJANDRO PAGNI

Alan Varela acaba de acariciar la pelota al gol. Es el penal decisivo, el definitivo, que catapulta a Boca a la final de la Copa de la Liga Profesional. En el banco de suplentes, Sebastián Battaglia respira. Y festeja, celebra tal vez como nunca antes desde que es entrenador del equipo xeneize. Enfila hacia la popular visitante, donde estaba su gente, la que lo alentó como futbolista y lo sigue ahora como DT. Exultante, el entrenador levanta sus brazos y canta junto a los suyos. Sabe todo lo que le costó el camino: de aquella “crisis” hace unas semanas que casi le cuesta el trabajo a este triunfo. Y a estar a 90 minutos de un título. Otra vez.

Antes de ese desahogo con sus fieles, Battaglia sufrió el partido. Vio desde el banco de suplentes cómo Racing lo superaba, sobre todo en la mitad de la cancha. Las estadísticas no mienten: Boca no pateó al arco. Por eso, el entrenador precisaba que la suerte se definiera en los penales. Por eso protestó durante la última parte del encuentro. “Todos son foules, ¡todos!”, le gritó a Nicolás Lamolina, el cuarto árbitro. Recibió la tarjeta amarilla. Poco le importó, porque el partido se encaminó hacia donde él quería: los doce pasos.

Sebastián Battaglia da indicaciones durante el partido entre Boca y Racing, por las semifinales de la Copa de la Superliga; el conjunto xeneize se impuso por penales y está en la final
LA NACION/Mauro Alfieri


Sebastián Battaglia da indicaciones durante el partido entre Boca y Racing, por las semifinales de la Copa de la Superliga; el conjunto xeneize se impuso por penales y está en la final (LA NACION/Mauro Alfieri/)

Y Battaglia contaba con las estadísticas: hasta acá, había ganado dos eliminatorias por la vía de los penales. Además, el entrenador conoce de sobra el poder de anticipación de su arquero, Agustín Rossi, casi una leyenda debajo de los tres palos. Sabiéndose inferior a su rival, al entrenador xeneize le quedaba una carta: que sus futbolistas acertaran los remates y que su arquero se iluminara. Algo de eso sucedió: Boca está en la final.

“Estoy muy agradecido por el esfuerzo que hacen los jugadores día a día. Tienen la oportunidad de estar en una nueva final. Estoy muy agradecido por lo que demuestran”, dijo el entrenador de Boca en la conferencia de prensa. Y elogió a Racing, al que el conjunto xeneize no le pudo rematar ni una vez al arco: “Creo que somos justos finalistas. Hicimos muchos méritos para estar en la semifinal. Venimos en levantada en cuanto al juego. Hoy quizás dimos un paso atrás en algunas cosas. El rival juega y estaba con mucha confianza”, admitió Battaglia. Y agregó: “En el primer tiempo no pudimos conectarnos y no pudimos crear lo que veníamos haciendo. En el entretiempo corregimos algunas cosas. Necesitábamos tener intensidad y tener mayor presencia en algunas situaciones donde ellos fueron intensos, manejar la pelota y hacer lo que veníamos haciendo”.

El festejo de los jugadores de Boca en el vestuario

De todas maneras, el hombre que ganó más títulos con la camiseta de Boca reconoció que su equipo no tuvo volumen de juego: “ No hemos podido tener situaciones claras. Es la realidad. Tenemos que trabajar y mejorar. Estos son partidos donde te quedás afuera. En ese sentido, los jugadores tienen un hambre de ganar impresionante”. Hasta acá, Boca perdió un solo partido y se mantiene invicto como visitante. Además, hace cinco encuentros que no le convierten goles.

El entrenador xeneize también se refirió a las críticas recibidas en su momento, y a los resultados que obtiene su equipo: “Vamos de a poco. Hay que trabajar, seguir mejorando. Acá nunca se está conforme, esa es la realidad . Hoy por hoy, Boca es finalista. Y añadió: “Boca es Boca y hay que respetarlo siempre. Esa es la realidad. Quién juega mejor o peor...Esa es cuestión de ustedes (los periodistas)”, dijo Battaglia, sacando pecho al saberse finalista de la Copa de la Liga Profesional. Y estar a otros 90 minutos de levantar un trofeo, como hizo con la última Copa Argentina.

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