Saúl Craviotto no tendrá la leyenda de Rafa Nadal o Pau Gasol, pero se está ganando sentarse en su mesa

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Saúl Craviotto está haciendo méritos para ser comparado con otros grandes del deporte español. Imágenes vía AP Photo/Vadim Ghirda, Reuters/Murad Sezer y Gregory Shamus/Getty Images.
Saúl Craviotto está haciendo méritos para ser comparado con otros grandes del deporte español. Imágenes vía AP Photo/Vadim Ghirda, Reuters/Murad Sezer y Gregory Shamus/Getty Images.

Cuando se pregunta por el mejor deportista español de la historia, la respuesta es prácticamente unánime: Rafael Nadal. Algunos dirán que Pau Gasol o Fernando Alonso. Y puede incluso que quienes sean especialmente aficionados de un deporte en concreto, quizás escojan a alguien de dicho deporte. Pero seguramente nadie mencionará nunca a Saúl Craviotto.

Y es que el piragüista y agente de policía de 37 años pasa mayoritariamente desapercibido en el mundo del deporte, aunque sus exitazos son continuos. Ayer mismo guió al K4 masculino de piragüismo para conseguir el oro en la prueba de 500 metros por delante de Alemania en el Mundial que se está celebrando en Halifax, Canadá. Se cobraba así la venganza de lo que ocurrió en los Juegos Olímpicos de Tokyo, donde el equipo que él también capitaneaba fue subcampeón tras los germanos. Allí fue, por cierto, el abanderado español junto a Mireia Belmonte.

Precisamente es en los Juegos Olímpicos donde Craviotto ha hecho historia. 5 medallas (dos oros, dos platas y un bronce) le colocan como el deportista español con más metales en una olimpiada, por delante de David Cal que también tiene cinco, pero un oro menos. A eso hay que sumarle los 11 metales que acumula en Mundiales (incluyendo el conseguido ayer), y los 6 conseguidos en Europeos. En total, 22 medallas. De locos.

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A pesar de ese descomunal palmarés que atesora y que está al alcance de muy pocos, a él no le gusta que le cataloguen como una leyenda, y así lo ha querido claro en alguna ocasión. Quizás en ello influya su gran humildad, aquella que le llevó a volverse a enfundar el traje de policía para echar una mano en los momentos más crudos de la pandemia.

Sin embargo, sus increíbles logros atestiguan que lo es. Sin ninguna duda.

Es cierto que Saúl Craviotto nunca reunirá a toda una familia entera delante de la televisión como nos tiene acostumbrados Rafa Nadal antes de cada final que disputa. Tampoco conseguirá que cientos de jóvenes y no tan jóvenes se despierten de madrugada para ver unas finales de la NBA como hizo Pau Gasol. Ni que un español renuncie a una siesta en domingo para animar a Fernando Alonso en alguna de sus carrera en la Fórmula 1.

Pero, pese a ello, se está ganando a pulso el derecho a sentarse en la mesa de los mejores deportistas españoles de la historia.

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