Santiago Gómez Cora, en Tokio 2020: la idea fija de la medalla para un rugby seven históricamente ninguneado

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Santiago Gómez Cora, encargado de conducir al seleccionado de rugby Seven
Santiago Gómez Cora, encargado de conducir al seleccionado de rugby Seven

La medalla. En la cuenta regresiva hacia Tokio 2020, Santiago Gómez Cora empezó cada día con esa fijación en la cabeza. Es la obsesión deportiva de él y los suyos. El head coach de Pumas 7s se entusiasma porque sabe que tiene la materia prima: un plantel con dosis justas de juventud, vigencia y experiencia. Confía en que aprendieron de los errores en Río 2016. Así como Alejandro Sabella graficó aquello de “cruzar el Rubicón”, él habla de los cuartos de final como “el partido más importante”. La medalla olímpica sería un espaldarazo para el rugby argentino, pero sobre todo para el Seven, modalidad ninguneada durante muchos años que, a fuerza de resultados, ganó apoyo y autonomía como los otros seleccionados. Mucho tuvo que ver Gómez Cora, que también es el goleador histórico. Coronarlo con el ascenso al podio sería un acto de justicia del destino.

En este camino a Tokio, una de las escalas fue una puesta a punto en Chula Vista, una ciudad costera al sur de San Diego, California, que hace honor a su nombre. Para que pudieran entrar a ese centro de alto rendimiento, que es público y está reservado a los atletas olímpicos estadounidenses, tuvieron el padrinazgo del equipo de Seven. Compartieron lugar de entrenamiento y jugaron amistosos con un rival directo en el circuito y las citas olímpicas.

La alegría del equipo de rugby seven cuando consiguió la clasificación para Tokio, en el Sudamérica Rugby Sevens, que se disputó en Santiago de Chile
La alegría del equipo de rugby seven cuando consiguió la clasificación para Tokio, en el Sudamérica Rugby Sevens, que se disputó en Santiago de Chile


La alegría del equipo de rugby seven cuando consiguió la clasificación para Tokio, en el Sudamérica Rugby Sevens, que se disputó en Santiago de Chile

“Junio y julio eran fechas muy complejas para entrenarse, porque tenés 0 grados en nuestro país a las siete de la mañana. En Estados Unidos buscamos calor, que es lo que tenemos en Tokio”, cuenta Gómez Cora a LA NACIÓN. Se vacunaron apenas pusieron un pie en San Diego. “En un momento nos iba a vacunar el Comité Olímpico (Argentino), pero la Sputnik no estaba homologada por el Comité Olímpico Internacional. Luego se homologó, pero nosotros no llegábamos a darnos las dos dosis porque ya teníamos planeado esto del viaje, el clima. Toda una sumatoria que nos hizo vacunarnos con la de Johnson, que es muy fuerte”.

-¿Tuvieron efectos secundarios?

-A mí no me pegó, pero la sub 24 estuvo afiebrada un poco. Vienen flojos los chiquitos (sonríe). Los más grandes los molestaron. La idea de vacunarse era sacarse de encima el tema para tener mayor comodidad y movilidad en todo. Menos hisopados y no enfermarte fuerte obviamente.

-En el Circuito Mundial tenían torneos bastante seguido. Ahora fue al revés, ¿A qué apuntan?

-Antes había mucho viaje, mucha competencia y no llegabas a preparar al equipo. Estás ajustando algo y ya estás compitiendo. Está muy bueno competir pero no teníamos tiempo de preparación. Ahora estamos desesperados buscando competencia. Lo más importante es competir, consolidar nuestro plan de juego y a partir de ahí ir elevando nuestro nivel.

-Ganaron casi todos los partidos que jugaron, pero ustedes reconocieron que tuvieron altibajos…

-Si, pero igual nada preocupante. Agregamos un sistema para distintas situaciones y lo complejo es que comulguen dos distintas formas de defender y dos formas diferentes de atacar. El juego lo entienden. El tema es aplicarlo en un escenario distinto y en saturación, cansancio. En el entrenamiento sale todo bárbaro y la coreografía es muy linda, pero otra cosa es en la cancha, con el rival que te ofrece un escenario distinto.

El rugby argentino, ante un durísimo desafío en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020
El rugby argentino, ante un durísimo desafío en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020


El rugby argentino, ante un durísimo desafío en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

-¿Qué diferencias ves con el proceso de Río 2016?

-Corregimos mucho y aprendimos mucho del proceso anterior. Desde ampliar la base, que es un poco este proyecto de Youth Olympic (Juegos de la Juventud). Se van escalonando y, esos jugadores que salen, van alimentando y dan justo el tiempo: esos dos años del 2018 al 2020 caen perfecto para ir metiéndolos en el sistema.

-¿Hay más opciones?

-Tenemos 24 jugadores de muy buen nivel. La lista es amplia. Para Río estábamos justos, sufrimos un par de lesiones y tuvimos que acudir a jugadores que no venían jugando frecuentemente. Eso no nos va a pasar ahora.

-¿Qué análisis hacés de la base?

-Hay un mix excelente dentro del grupo. La ingenuidad, alegría y frescura que tienen los chicos para jugar; tipos con mucha experiencia como Gastón Revol o Franco Sábato; y los que están en la edad plena de experiencia y juventud, que serían Matías Osadczuk, Lautaro Bazán Vélez o Santiago Mare. Son tres patas que son perfectas.

-¿No pensaste en traerte alguno del rugby de XV?

-Con los entrenadores nos juntamos para ver el destino de distintos jugadores. Por ahí, decidimos que éste ya está para dar el salto a Jaguares o Pumas. Otro, por ahí, en Argentina XV. Y la otra pata de desarrollo puede ser el Seven. En esa repartija, tenemos todos los puestos cubiertos y no teníamos ninguna necesidad de salir a buscar en otro lado. Eso habla de ese proceso que aprendimos en 2016: a no quedarnos con 16 jugadores. Hoy teníamos a 24 que podían ir a Tokio tranquilamente.

Gomez Cora
Diego Spivacow / AFV


Gomez Cora, un hombre que siente el rugby seven en el alma (Diego Spivacow / AFV/)

-Gastón Revol, un histórico, dijo que se retira después de Tokio. ¿Qué le aporta al grupo?

-No sabemos si se retira (sonríe). Hace poco le dije que por las dudas organicemos en agosto un partido de despedida. Me miró y me dijo: “No sé todavía”. Gastón es el equipo. Es todo lo que está bien en un jugador de rugby. Es el espejo que tienen que mirar los chicos cuando llegan. Es el primero en llegar y el último en irse. Jugando es buenísimo, pero en la parte humana es un 10.

-Tenés tres jugadores que ganaron el oro en los Juegos de la Juventud de 2018. ¿Cómo los ves?

-Llegaron con otra cabeza, a faltar el respeto pero de buena manera. Y a los más grandes les encantó porque les subieron la vara. De Marcos Moneta sabemos todos. Me sorprende la velocidad que tiene: es un chico que está en el aire. Después Kiki Mendy está creciendo muchísimo en lo que es una función más de playmaker y definidor, que es algo que no estaba habituado. Y está Lucio Cinti, que tiene un potencial enorme y ya estuvo en el banco de los Pumas. Todos me sorprendieron muchísimo.

-¿Llegaron en plenitud a Tokio?

-A todos los equipos les falta competencia. Jugar contra Nueva Zelanda, Fiji, Australia y Sudáfrica es lo que le falta a este equipo. Y nos va a sorprender muchísimo porque no tenemos el nivel físico y técnico de esos equipos. Dentro de lo que son los otros equipos, llegamos de muy buena manera.

-¿Mejor que en Río?

-Si voy a los números, la clasificación a los Juegos de Río nos costó. En esta clasificación ganamos por 35 puntos de diferencia en casi todos los partidos. En el Panamericano anterior perdimos la final. En éste lo ganamos de punta a punta. Ahora, no te puedo decir cómo nos va a ir en Tokio. Es un equipo que individualmente lo veo con un poco más de juventud: un mix de experiencia, años de circuito y estos jóvenes que ponen una impronta divina al equipo. Así que me tienta más este equipo.

-¿Cuál es el objetivo?

-El objetivo obviamente es jugar por la medalla. Queremos romper esta barrera de los cuartos de final. Es “el partido” del Seven, donde los sueños empiezan, la esperanza aparece o donde se confirma un proceso para los que ya están arriba. Queremos romper esa barrera y tener la chance de jugar por una medalla. No es muchas veces por el nivel, sino por la templanza para cerrar un partido tan definitorio

-¿Es una cuestión más de mentalidad?

-Sin dudas, nos pasaba muchas veces que le ganábamos a Fiji en la zona y en cuartos, no. Ese tipo de equipos levanta más en el segundo día.

-¿Qué sería para el seleccionado conseguir una medalla?

-Uf (suspira). Sería un montón. Es por lo que trabajamos y lo que nos motiva todos los días. La medalla. Tengo la imagen de felicidad de los chicos (los Panamericanos) en Lima, con ese orgullo de que su trabajo y tiempo aplicado valió la pena. Es lo que soñamos todos los días cuando nos levantamos y vamos a la cancha a entrenarnos. Estar arriba de un podio.

-¿Y para Seven?

-El rugby de Seven, muchas veces golpeado, se lo merece. Se trabajó mucho para estar hoy. Que se estén dedicando full time a esto, no tengan que jugar XV y se pueda planificar su vida a través del Seven para mí es espectacular. Muchas veces se ve la foto de la palomita en el ingoal, pero el laburo fuerte lo hacen acá, haciendo tres turnos desde las 7 de la mañana. Que puedan culminar sus carreras colgándose una medalla sería increíble.

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