San Lorenzo les grita a los timoneles part-time: “¡Hagan algo por favor!”

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Socios de San Lorenzo piden la renuncia de los dirigentes y los insultan al final del partido con Patronato
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Da tristeza San Lorenzo. Pero no como club, cuyo prestigio está bien ganado a lo largo de su rica historia y va más allá de los nombres. Da tristeza desde el sentimiento en estado de shock, el abandono, los pasos en falso a nivel dirigencial. La cantidad de entrenadores que ha cambiado (12) en seis años, con la confusión que ello genera y las deudas por contratos incumplidos. ¿Mandan los resultados? Sí, absolutamente, pero no es un Prime Time de televisión para andar levantando programas. Sobre todo si no hay ningún magnate árabe o megaempresario ruso que banque con su cuenta bancaria los dislates. Los ingresos por los derechos de TV, por publicidad y por asociados y entradas no alcanzan para cubrir las malas decisiones.

Los socios de San Lorenzo, enardecidos con los dirigentes y los jugadores
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Los socios de San Lorenzo, enardecidos con los dirigentes y los jugadores (Captura video TW/)

También impacta (negativamente) para sus simpatizantes comprobar la alarmante erosión de lo que en algún momento fue un gran plantel, de saber que el presente es paupérrimo y que al futuro cuesta espiarlo. Son otros tiempos, claramente. Porque el que armaba los planteles para pelear la Copa Libertadores no hace mucho era el propio Marcelo Tinelli. “El señor de las licencias”. Cuando el equipo estuvo en la cresta de la ola, todo era Pum para arriba, poniendo la cara. Cuando comenzó el declive, “adiós y si te he visto no me acuerdo”.

El equipo no reacciona y la gente está al límite
El equipo no reacciona y la gente está al límite


El equipo no reacciona y la gente está al límite

Los hinchas azulgranas están enardecidos y es lógico, totalmente entendible. Tienen motivos sobrados para sentirse así. Daba pena ver a los jugadores arrastrarse por la cancha este sábado en el Nuevo Gasómetro. Obnubilados, confusos, perdidos. Patronato lucía como un aluvión en esos minutos finales en que lo bombardeaba sin piedad ni puntería. Porque pudo ser una catástrofe mayor al 1-2 que significó la quinta derrota en 12 partidos, con apenas dos victorias. La gente recordó agresivamente a Matías Lammens, el “ex” brazo derecho de Tinelli. Así está la otrora dirigencia fuerte del club: uno está en la TV, el otro en la política. Y San Lorenzo está trístemente solo. Es ese mismo público que les pide “¡Hagan algo, por favor!”.

Marcelo Tinelli llevó al Ciclón a la gloria en 2014, pero también se equivocó bastante
Luciana Granovsky


Marcelo Tinelli llevó al Ciclón a la gloria en 2014, pero también se equivocó bastante (Luciana Granovsky/)

Cuando Pipi Romagnoli, un emblema del Ciclón, osó deslizar la palabra “promedios”, que es lo mismo que mirar de reojo el abismo, muchos empezaron a ver la tabla del terror. En la que San Lorenzo no debiera fijarse. ¡Si pareciera que fue ayer cuando su público fiel celebraba en Avenida La Plata el regreso al lugar de donde nunca debió haberse ido el Ciclón! Hoy esa alegría por el regreso quedó oculta detrás de una crisis interminable. De un desgobierno.

Los insultos a los dirigentes

El San Lorenzo que vimos en los últimos minutos frente a Patronato, en su propia cancha, ante un público fiel, ese San Lorenzo que irradiaba impotencia y tristeza en cada movimiento aparatoso, lento, desarticulado, es lo que ha quedado después del vendaval, de los desatinos. Y acaso sea el fiel reflejo de todo lo que ocurre afuera. Se puede tener mala suerte un campeonato, un año, dos años. Pero cuando la historia se recicla de la manera como la está viviendo este equipo, este inmenso club que es uno de los más grandes de la Argentina, es que algo se ha hecho mal. Muy mal.

Matías Lammens en la presentación de Pedro Troglio, el último de los  entrenadores que se fue de San Lorenzo
Twitter @SanLorenzo


Matías Lammens en la presentación de Pedro Troglio, el último de los entrenadores que se fue de San Lorenzo (Twitter @SanLorenzo/)

Es cierto: con esta dirigencia, San Lorenzo ganó sus últimos tres títulos, como el Torneo Inicial 2013, la ansiada Copa Libertadores (2014)y la Supercopa Argentina (2015). Y tuvo grandes planteles y entrenadores. Pero nada eclipsa la angustia y los sinsabores cuando el viento en contra arrecia. Y la ausencia de los grandes capitanes del barco, de los timoneles part-time, exacerba aún más los ánimos. La alegría por el triunfo sobre Unión, hace apenas unos días en Santa Fe, fue demasiado efímera. Ese barco parece abandonado y a la deriva.

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