San Lorenzo ganaba 2-0, Platense se lo empató y la tarde terminó en cantos contra todos y peleas con la policía

·6  min de lectura
Los hinchas de San Lorenzo se hicieron sentir en el Nuevo Gasómetro, antes del comienzo y al final del partido con Platense
Fernando Gens

San Lorenzo está cada vez más presionado por su crisis. Hace tiempo que el Ciclón se acostumbró a vivir en una especie de pesadilla que parece interminable. Todos están metidos en un estado de alteración total. Pueden ser los dirigentes, los entrenadores, los jugadores o los hinchas. Y Platense, tras empatarle un partido que el local ganaba 2-0 en el Bajo Flores, aumentó ese malestar generalizado. Bronca que se transformó en gritos contra jugadores primero y dirigentes después, cuando terminó el partido. Incluso se registraron algunos enfrentamientos entre hinchas y policías en el playón de salida de la tribuna, en medio del nerviosismo. Ya sea en la Copa de la Liga o en la Copa Argentina, San Lorenzo se sigue hundiendo.

Frente a la barahúnda en la que está sumergido, la salida de Pedro Troglio y la renuncia de Mauro Cetto (el manager) profundizó aún más esta situación repleta de problemas, que amenaza con hacerse crónica. La renuncia del ex volante fue en vivo y en directo: no bien terminó el partido contra Racing, de Córdoba, por la Copa Argentina, el técnico hizo público ante los micrófonos lo que todos ya intuían. En tanto, un puñado de horas más tarde, con el ex defensor se fueron José Di Leo, nexo entre el fútbol profesional y juvenil, y el jefe de scouting, Sebastián Echave. Con la política interna revolucionada, desde la oposición piden elecciones anticipadas. Mientras, Marcelo Tinelli -de vacaciones en México hasta el próximo martes- no define públicamente qué hará luego de la licencia (culmina en mayo), aunque se intuye que no volverá a su cargo de presidente.

El primer gol de San Lorenzo

La declinación futbolística, económica e institucional tiene a la mayor parte de los hinchas azulgranas en estado de repudio y sublevación. Es lo que se vivió en el estadio de los azulgranas en el cruce contra Platense. Antes del pitazo inicial, la cancha ya era una caldera. Los principales cánticos tuvieron como destinatarios a Tinelli, Matías Lammens y la cúpula dirigencial. Todos pesan con su grado de culpabilidad, sea mayor o menor. “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, gritaron desde temprano en el Nuevo Gasómetro.

No deja de ser una imagen muy fuerte: el Ciclón salió a la cancha con la sensación de estar contra las cuerdas y con la paciencia de su gente al límite. En el calentamiento previo, una silbatina generalizada de la que sólo se salvó el legendario arquero azulgrana. “Sebastián Torrico, mi único ídolo”, podía leerse en una bandera. El “Cóndor” resultó el único que no resultó reprobado. Y Ezequiel Cerutti -uno de los mejores del partido- recibió algunos aplausos cuando fue reemplazado en el segundo tiempo.

El lastre que trae el club desde hace varios años es cada vez más pesado. Se habla de una institución que está ahogada económicamente y en un mar de penurias futbolísticas. La hinchada fue contundente: “La camiseta de Boedo se tiene que transpirar y si no no se la pongan, váyanse no roben más”, fue el himno del descontento. Esa fue la consigna -que suena desde hace tiempo- que busca una reacción. Se rogó por más orgullo. Se clamó por más corazón.

El segundo gol de San Lorenzo

Del otro lado, el Calamar es otro que también arrastra un mal presente: llegó a este compromiso con una racha adversa de seis caídas seguidas. Por eso se marchó Claudio Spontón y llegó Omar De Felippe, que debutó en la fecha anterior ante Racing. Por la manera en la que se consiguió, esta igualdad le vino como un soplo de aire fresco.

Dentro de este clima de temperatura elevada en las tribunas, San Lorenzo estuvo cerca de abrir el marcador a los 5 minutos tras un zapatazo fortísimo de Ricardo Centurión que dio en el palo izquierdo de Jorge De Olivera. En la jugada siguiente, una mala salida desde el fondo de Platense le dejó servido el primer gol a Yeison Gordillo, que definió de zurda. Un respiro dentro de un escenario hostil.

Tras unas cuantas voces de aliento a los colores, al amor por la camiseta azulgrana, el Ciclón disputó el primer tiempo con otra postura. Vale decirlo, los jugadores, pese a los altibajos, se enrolaron en la causa. Y a los 41 festejó el primer gol de uno de sus delanteros en el campeonato. Platense se durmió tras un pelotazo largo y el paraguayo Adam Bareiro celebró una linda conquista.

El descuento de Platense (2-1)

La pasividad del Ciclón para defender le posibilitó al Calamar conseguir el descuento. Tras unos rebotes en el área chica, el colombiano Kevin Andrade empujó la pelota y marcó su primer tanto en el fútbol argentino. Aunque si algo le faltaba a este San Lorenzo fue el empate de Brian Mansilla, a los 28 minutos. Inmediatamente, toda la disconformidad quedó expuesta otra vez: “Jugadores, la c... de su madre...”, retumbó. Insultos desde los cuatro costados. Un nerviosismo que se trasladó a los futbolistas.

En medio de la confusión de afuera, Platense lo igualó porque se atrevió un poquito más que los dirigidos por Fernando Berón, que mostró un gesto adusto. Golpeado, San Lorenzo ya no fue el del primer tiempo. Clima muy hostil, ánimos resquebrajados. El Ciclón lo tuvo ahí, pero no consiguió sacarlo adelante dentro de un contexto conflictivo. Al final, con el empate consumado, la ira de los hinchas explotó nuevamente. Y el público despidió a los jugadores con una estruendosa silbatina. También, con más insultos para los dirigentes.

El empate de Platense (2-2)

¿Cómo asoman las próximas semanas? Berón, que era hasta el coordinador general de las divisiones inferiores, tendrá la responsabilidad de liderar al conjunto azulgrana hasta la finalización de la Copa de la Liga. Una vez más, claro, empezaron a sonar varios nombres para distintos cargos. Para la llegada de un nuevo director deportivo, el de Mario Husillos. El ex delantero del Ciclón y Boca reside en España desde hace muchos años y trabajó de forma exitosa al lado de Manuel Pellegrini.

Los datos, los números, no son nada alentadores. Pasaron 12 entrenadores en 6 años. Troglio, el último, apenas dirigió en 10 compromisos: sólo ganó uno. Hay más: el Ciclón perdió 50 de los últimos 71 partidos. Lo cierto es que a San Lorenzo -todavía no ganó de local en este certamen- le urge sumar de a tres. “Hay que engrosar los promedios”, avisó Leandro Romagnoli, emblema de Boedo y entrenador de la reserva. En el club, desde hace varias semanas, ya se mira con preocupación la tabla de cara al próximo semestre.

Nadie sabe con certeza qué va a ocurrir con San Lorenzo de aquí en adelante. Puede llegar como técnico éste o aquél. Pero la historia es repetitiva, semestre tras semestre. A veces ni siquiera: Troglio duró tres meses. Una postal de la desazón. Hoy, lo único concreto es su necesidad de recuperación. Urgente. Porque la decepción no hace más que agudizarse. El final de la tarde, con los gritos y los cruces con la policía, que pudo haber terminado aún peor, es un botón de muestra más sobre este momento oscuro. Que no encuentra ni siquiera un hilo de luz.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.