Salvó a un equipo de irse a la B pero no dudó en seguir su otra pasión: Franco Niell, del área a ser Martillero Público

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Franco Niell volvió a Gimnasia
Franco Niell, el día de su regreso a Gimnasia; mucha agua pasó bajo el puente, incluso un cambio de rumbo - Créditos: @GELP

Franco Niell parece ser un hombre de mitades. La mitad de La Plata lo ama por haber sido el héroe de Gimnasia y Esgrima en 2009, cuando sus goles sobre la hora contra Atlético de Rafaela evitaron el descenso. Es también querido por la mitad de Rosario, por su cuota goleadora en más de un clásico contra Newell´s. Sin embargo, lo más particular es que a sus 39 años aún juega al fútbol -en Berazategui- pero, en paralelo, despunta otra pasión: ser agente inmobiliario.

El Enano -como lo apodaron cariñosamente por su 1,63- es uno de los tantos jugadores del fútbol argentino que debe dividir su vida entre la pelota y el trabajo de oficina. Historias como estas parecían ser anécdotas de color de los equipos más humildes de la Copa Argentina, pero en realidad es lo que viven la gran mayoría de los deportistas profesionales que como él han disputado años en Primera y hasta en el extranjero.

“Hay muy pocos casos que se pueden tirar a mirar el techo sin hacer nada”, asegura Franco en diálogo con LA NACIÓN, mientras charla sobre la importancia de estudiar y la soledad que viven los jugadores cuando el fútbol deja de ser una oportunidad.

-¿Cómo fue que decidiste meterte en el mundo inmobiliario siendo jugador?

Yo siempre tuve en la cabeza el tema de las propiedades; la inversión inmobiliaria era lo que más me llamaba la atención. También lo que más entendía porque cosas como las finanzas se me hacen un poquito más complejas. Pasando el tiempo con el tema de los alquileres, las propiedades y estar manejando todo eso me decidí a estudiar para Martillero Público, así las podía administrar yo. Además, con los contactos que tengo también de compañeros o amigos que te deja el fútbol, decidí empezar lo que sería la red inmobiliaria.

Canuto y Niell, en la oficina: pasaron del área a los negocios inmobiliarios
Canuto y Niell, en la oficina: pasaron del área a los negocios inmobiliarios

-Pero, de estudiar y trabajar en tus proyectos a avanzar con una inmobiliaria hay una diferencia, ¿qué pasó en el medio?

Estudié la carrera, la terminé, me recibí de martillero, justo estaba en Madryn, porque estaba jugando en Deportivo Madryn y era un momento raro porque estaba la pandemia. Ahí me llamó Ignacio Canuto. Yo a él lo conozco de mi paso por Argentinos Juniors, pero también jugamos juntos en Brasil un año; estábamos siempre juntos con la familia y nos hicimos muy amigos. Él me dijo que iba a poner una franquicia de RE/MAX acá en Buenos Aires y me preguntó si yo quería trabajar en ello. Le dije: ‘Me gustaría, pero quiero comenzar como agente porque una cosa es haber estudiado y otra es lo que se aprende con la experiencia’.

-Ya pasó un tiempo de eso, ¿cómo lo vas llevando?

Ahora estoy como agente ahí en RE/MAX Teatro aprendiendo. Me sirve mucho, me gusta. Es un rubro muy lindo y que te exige estar capacitándose constantemente que es lo que te mantiene actualizado. Mucha gente me ha llamado de La Plata, por mi paso por Gimnasia, para que vaya a cotizarle la casa; a uno lo conocen y también confían en la persona, eso es muy importante

-Pero entonces, ¿trabajás y seguís jugando al fútbol?

En marzo se abrió la franquicia y me salió ir a jugar a Berazategui. Entonces acepté para poder seguir también con el fútbol. Ahora hago las dos cosas. Toda la situación fue justo cuando me vuelvo de Madryn. Era un momento complicado porque era justo la pandemia, entonces yo pensé que iba a tener que retirarme para dedicarme de lleno a las propiedades. No sabía si quedarme en Madryn, volverme... o me quedaba o me iba. Ni sabía si iba a haber fútbol. Por suerte se dio todo justo.

Franco Niell todavía no tiene definido su futuro
Franco Niell conoció a Canuto de su paso por Argentinos Juniors: compartieron alegrías y, ahora, un negocio

-Antes dijiste que siempre pensaste meterte en el mundo de las propiedades, ¿tus papás vienen de ahí?

No, no, mi mamá tiene una lencería y mi papá es comerciante. Siempre fue de estar en el negocio de las medias, vende alpargatas, es viajante. Y bueno, siempre sale el rubro del negocio.

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-¿Entonces cómo llegaste a las propiedades?

Yo lo primero que pensé cuando empecé a jugar era tener de entrada mi departamento. En ese momento yo tenía de representante a Hernán Berman que también me ayudó mucho con el tema, me presentó a las personas para comprar las propiedades. Tengo amigos también que tienen propiedades, entonces me dan una mano, me piden que se los administre o que los venda. Eso es lo que te genera el fútbol, esas amistades. Pero también es para ayudar a los más chicos. Suelen ser jóvenes que ganan bastante dinero y no saben qué hacer, entonces en vez de que se la gasten, se les da una mano para que puedan ir invirtiendo para asegurar su futuro.

El fútbol, ¿deporte de millonarios?

Se dice que el fútbol mueve millones y es verdad, pero la otra realidad es que los jugadores viven una carrera corta, donde a los 35 años ya son considerados “viejos”. Y, aunque todo parece fama y fortuna, el día a día de los que triunfan en Europa es muy distinta a los que logran hacer carreras largas en el torneo local. Mucho más aún los del ascenso.

-Pero entonces, esa creencia de que los jugadores ganan tanto dinero que pueden quedarse mirando el techo, ¿es solo para unos pocos que han ido a Europa?

Hay jugadores que no han ido a Europa o incluso que han jugado en el ascenso y sin embargo saben cómo manejar el dinero, cómo administrarlo y les ha ido muy bien, de hecho mejor que a otros con una carrera en clubes más conocidos. Obviamente no están tirados mirando el techo porque también todo lleva tiempo, pero por eso digo que es relativo. Después tenés los casos de los jugadores como Agüero o Messi que son millonarios y es muy difícil que les vaya mal, tienen que errarle muchísimo. Y aparte hay jugadores que han ganado una gran cantidad de dinero y sin embargo les ha costado mucho y quizás lo han administrado mal. Son cosas que pasan en el fútbol.

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-¿Por casos como esos es que decís de ayudar a los más jóvenes?

Es por eso que me puse a estudiar también, para ayudar a los más jóvenes. Yo les puedo ayudar en el tema inmobiliario, los puedo asesorar como para que tengan sus ahorros en la construcción en los ladrillos, que es lo que uno más entiende... después cada uno hace lo que parece. Hay muy pocos casos que se pueden tirar a mirar el techo sin hacer nada. Los demás tienen que administrar bien el dinero, y si tienen un negocio tienen que estar pendientes.

-¿Se puede estudiar y jugar profesionalmente al fútbol? Veo por vos que es posible, ¿pero hay muchos casos?

El futbolista tiene muchas horas de ocio por lo que para mí lo mejor que puede hacer es estudiar una carrera, porque aparte te aleja de no estar todo el tiempo pensando en el fútbol. No hay que estar todo el tiempo metido en eso, porque si estás en un momento malo y te ponés a ver las redes sociales, te podés encontrar con 20 cosas positivas y solo tres negativas y te aseguro que te quedás con esas tres. Después ya uno va creciendo y no sigue esas cosas, no le das importancia, pero cuando sos joven estás todo el tiempo con eso porque estás pensando en tu futuro y toda la ilusión que tenés.

-¿Pero con los viajes y las concentraciones se puede?

Lo mejor es estudiar porque en el momento que vos estás en la concentración, estás muchas horas sin hacer nada, ahí podés estudiar. Me acuerdo mucho de Lisandro Magallán. Él era joven cuando estuvo conmigo en Rosario Central, creo que no tenía más de 19, 20 años, pero ya estaba estudiando la carrera de Abogacía. Lo nombro porque estoy orgulloso de él porque hizo una carrera espectacular en el fútbol, incluso todavía tiene carrera, pero nunca dejó de estudiar; estábamos en la concentración y él estaba leyendo. Así te puedo nombrar también muchos compañeros, Nicolás Torres, por ejemplo, que mientras viajamos en el micro, él iba estudiando también.

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-¿Y en vos cómo surgió?

Estábamos yendo en el auto con Facu Oreja y le dije: ‘Creo que voy a empezar a estudiar para ser director técnico’. Él se copó y se puso a estudiar conmigo. Nos recibimos y después hablando con mi señora le dije que estaba pensando en estudiar para Martillero Público. Averigüé y me metí en la Universidad Siglo XXI que se puede hacer online y empecé a estudiar así.

La apuesta de un futuro sin la escuela

A pesar de que en los últimos años cambió mucho el acompañamiento de los clubes en la parte educativa de los chicos de inferiores, salvo pocas excepciones, la prioridad máxima pasa por cómo rinden dentro de una cancha. Por eso, entran en una disyuntiva que muchas veces los deja a mitad de camino: llegan a los 18 años sin contrato ni con el título secundario en la mano. “Yo estoy súper agradecido con ellos”, dice Franco al recordar a la escuela que le impidió darle el pase, para asegurarse de que se recibiera del secundario.

-¿Fue de grande que te agarró ganas de estudiar o de chico también tenías esa inquietud?

Tengo un hermano que es psicólogo, que estudió tiene seis años más que yo así que cuando llego a Buenos Aires desde Trelew, él ya estaba estudiando acá. Yo estaba jugando al fútbol, tenía todas las fichas puestas ahí. En ese momento no nos decían que tenía que irnos bien en el colegio, no estaban tan encima como ahora. Me dejaron libre de San Lorenzo, y voy a las inferiores de Argentinos Juniors, mientras iba a un colegio en la avenida Córdoba que se llamaba Instituto Privado 9 de Julio. Estoy súper agradecido con ellos, porque imaginate que tenía 14 años, era chico, estaba solo con mi novia de ese momento, que hoy en día es mi señora, y al estudio no le daba mucha importancia. Un día fui y le dije al colegio si me podían dar el pase, que quería irme a otro cerca de la pensión donde estaba viviendo, porque encima era privado y tenía que pagar.

-¿Qué te dijeron?

Me dijeron: ‘Mirá Franco, sabemos que sos muy bueno, pero sos bastante haragán, si nosotros te dejamos cambiar de colegio no te vas a recibir más’. Yo estoy súper agradecido con ellos. Me quedé ahí, me becaron y me pude recibir. Me pusieron una profesora aparte que me ayudaba a mi solo, como si fuera particular. Después de que me recibo, yo seguía apostando al fútbol y ya tenía 21 años, firmé el primer contrato, pero estaba en cuarta división. No estaba ni con reserva. Entonces hablando con mi novia me decido ir a la facultad para estudiar Kinesiología. Fui a averiguar, y estaba a punto de empezar. No es que estaba para retirarme del fútbol pero sí tal vez jugar en el ascenso, en cualquier división.

-¿Y arrancaste?

No, debuté en Primera, hice un gol y ahí ya me olvidé de todo (risas). Fue después cuando me hice grande que recapacité y me dije: ‘Tenés que estudiar’.

-¿Queda Niell para rato en el mundo del fútbol?, ¿pensás probar con ser director técnico?

Lo bueno de esto de ser agente es que puedo organizar mis tiempos, a fin de año veré qué hago con el fútbol. Quiero poder ser entrenador y también seguir con mi carrera del real estate. Por ahora estamos bien, habrá que ver cómo avanza todo.