De Salto al mundo: cuando pancho o helado eran títulos para Suárez y Cavani

  • Disculpa el inconveniente.
    Algo salió mal.
    Inténtalo de nuevo más tarde.
  • Disculpa el inconveniente.
    Algo salió mal.
    Inténtalo de nuevo más tarde.
·4  min de lectura
En este artículo:
  • Disculpa el inconveniente.
    Algo salió mal.
    Inténtalo de nuevo más tarde.
  • Disculpa el inconveniente.
    Algo salió mal.
    Inténtalo de nuevo más tarde.

Salto (Uruguay), 9 nov (EFE).- El "pancho" que comía su hermano en la grada impulsó a Luis Suárez, entonces un niño, a dejar el partido que disputaba. Ese y otros recuerdos del hoy delantero del Atlético de Madrid y de su compañero en la selección Edinson Cavani siguen muy presentes en Salto, la ciudad uruguaya que les vio nacer.

Suárez tenía 4 años y estaba en el campo de juego mientras su hermano disfrutaba en la tribuna de un perrito caliente que le habían regalado. Cuando el goleador hoy apodado 'Pistolero' lo vio, "se olvidó del fútbol" y salió corriendo a compartirlo.

Su madre contó hace tiempo que era un trozo de pizza, pero la anécdota sirve igual y Hugo Ramón Arévalo estalla en risas mientras la relata para Efe. Es el presidente de la subcomisión de 'baby fútbol' del Nacional salteño la persona que cuenta este relato sobre un partido organizado mucho tiempo atrás para los más chiquitos.

Allí, en una ciudad de unos 100.000 habitantes, situada entre las aguas del río Uruguay, la visión costera de la vecina Concordia, en Argentina, y los campos de ganado y cítricos, nació la leyenda futbolística de los internacionales uruguayos Suárez y Cavani.

EL GOL DEL HELADO

'El Matador', hoy ausente en la selección que prepara a las órdenes de Óscar Washington Tabárez los duelos frente a Argentina y Bolivia por las eliminatorias sudamericanas del Mundial 2022, es el 'hijo favorito' de Salto. Aunque nadie lo reconoce públicamente.

A diferencia de Suárez, que emigró siendo niño con su familia a Montevideo y apenas vuelve a su ciudad natal, Cavani está presente en su tierra siempre que puede, visita a la familia que aún vive ahí y disfruta ordeñando o trabajando el campo con aperos de labranza.

El delantero del Manchester United, uno de los grandes del fútbol mundial, lleva Salto en el corazón y así lo mostraba el artículo que, tiempo atrás, escribió para The Players Tribune, donde, en una carta al niño que fue, recordaba el Gol del Helado.

"La idea fue de los organizadores del campeonato juvenil de Salto. ¿Cómo se hace para tener motivados a un montón de gurises (niños) de seis años sin importar cómo vaya el partido? Poniendo la regla de que el chico que haga el último gol del partido se lleva un helado", explicó.

Y agregó: "El resultado podía estar 8-1, pero no importaba. Era una carrera contra el tiempo. Marcar el último gol del partido. Y la sensación al escuchar al técnico que hacía sonar el silbato para marcar el final, cuando habías metido el Gol del Helado… ¡Increíble! Una alegría inmensa".

CUNA DE GRANDES

"Cuna de grandes". Así se define el Nacional Fútbol Club de Salto, donde ambos chutaron sus primeras pelotas.

El edificio acristalado, ubicado en una esquina, está marcado por dos grandes fotografías dobles.

En una, el 'Pistolero' festeja con sus tres dedos la consecución de un gol mientras al costado un niño sonriente, con dentadura sobresaliente, enfundado en la camiseta del Nacional de Montevideo, posa con los brazos en jarra.

En la otra, que se ve al doblar la esquina, un jovencísimo Cavani de pelo corto posa con el escudo N.F.C. en el pecho y una rodilla en el campo, al lado del 'Matador' que celebra uno de sus tantos con la Celeste en el pecho y una cinta en su característica melena.

En su interior, los funcionarios guardan historias de los máximos goleadores de la selección uruguaya, ambos nacidos en los primeros meses de 1987.

"Nacional es un lugar donde se forman niños, futuros vecinos, buenas personas y estudiantes. La realidad a la que se apunta es a que estudien, porque los que llegan al fútbol de elite son los menos", concluye Francisco Cano, presidente del club en el que hoy 500 niños y niñas practican fútbol y baloncesto.

Parado sobre el césped, en el que aquellos chiquilines quizá soñaban con lo que son actualmente, Arévalo remarca la importancia de los valores que transmiten a las jóvenes generaciones y que, en su opinión, radica en la relevancia de "formar niños" y no de aspirar a una carrera deportiva.

En ese pequeño estadio, todo se trabaja para que desde las pequeñas gradas hasta los humildes bancos de madera de suplente y visitante los protagonistas se sientan en el lugar en el que se empiezan a tejer los sueños.

DOS ICONOS

Mientras, en el centro de la turística Salto, cuyas termas son visitadas cada año por miles de personas, quienes caminan por una de las principales avenidas pueden encontrarse con una estatua de Suárez con su habitual celebración de gol.

Algunos lugareños, acostumbrados a pasar a su lado en plena jornada laboral, se detienen cuando cae la noche para fotografiarse con esa imagen del ídolo.

Y tan apegado a la naturaleza como el de verdad, un retrato de Cavani, pintado por el reconocido grafitero uruguayo José Gallino bajo un puente, mira sonriente al río Uruguay.

De Uruguay a Holanda, Inglaterra y España, en el caso de Lucho; Italia, Francia e Inglaterra, en el caso de Edi. Ambos reparten por el mundo el fútbol que aprendieron en su Salto natal.

Santiago Carbone y Raúl Martínez

(c) Agencia EFE

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.