Rune dio el golpe ante Djokovic y se quedó con el Masters de París

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La juventud venció a la experiencia este domingo, en la final del Masters 1000 de París, y con Holger Rune como artífice. Frente a Novak Djokovic, remontó y dio el batacazo al ganar por 3-6, 6-3 y 7-5, en dos horas y 34 minutos de espectáculo, para levantar el trofeo.

De cara al partido decisivo, el serbio forjó su camino a la altura de su etiqueta de sexto favorito a la conquista. Desde su inicio en segunda ronda, eliminó a Maxime Cressy, siguió con Karen Khachanov y Lorenzo Mussetti, hasta que, en la instancia de los cuatro mejores, superó la prueba frente a Stefanos Tsitsipas.

En el caso del danés, su ruta fue más extensa y tan dificultosa como sobresaliente, ya que partió en 32avos de final, etapa en la que venció a Stan Wawrinka. Posteriormente, pudo con los duros escollos ante Hubert Hurkacz, Andrey Rublev, Carlos Alcaraz (por un temprano retiro) y Felix Auger-Aliassime.

Entre ambos, el que plasmó su condición y logró imponerse en el primer set fue el nacido en Belgrado (7°). Al cabo de cuatro games, quebró el servicio de su rival, lo que facilitó el alcance a la ventaja, acompañado del aprovechamiento de su saque, ya que ganó el 81% de los puntos cuando le tocó servir.

Para el siguiente parcial, el protagonismo cambió de nombre. Pues Rune (18°) impactó de inmediato en la manga y logró una rotura de saque tan solo al segundo juego. Tras esto, Nole intentó quebrar en tres oportunidades, pero siempre encontró respuesta de parte del tenista, de 19 años, que se asentó para poder igualar.

Al clima de definición con el que contaba el cotejo, los dos contendientes le dieron una cuota más de adrenalina. En el cuarto game, el ex N°1 del mundo quebró el servicio del de Copenhague, pero éste respondió con lo mismo al instante, para equilibrar las cosas.

Frente a la paridad, el danés ocasionó un nuevo quiebre, en el momento oportuno, para el 6-5 provisorio, lo que generó que el siguiente juego acapare cada una de las miradas. En un cierre atrapante, Djokovic tuvo seis puntos de break para concretar, y forzar el tiebreak, pero Rune, a quien parecían vencerlo los nervios, al no lograr cerrar el duelo, remató el éxito al segundo match point.

Con este título, el juvenil alimenta su vitrina, en un 2022 soñado. Y es que alzó su tercer título en su carrera, todos este año. Pero no todo se acaba ahí, ya que ingresará al Top 10 del escalafón mundial y será suplente en el ATP Finals.

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