El rugby que también puede leerse

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Segunda edición de la Feria del Libro Deportivo
Segunda edición de la Feria del Libro Deportivo

El italiano Umberto Eco (1932-2016), filósofo, escritor, semiólogo, esencial, decía: “Quien no lee, a los 70 años habrá vivido una sola vida: ¡la propia! Quien lee habrá vivido 5 mil años: estaba cuando Caín mató a Abel, cuando Renzo se casó con Lucía, cuando Leopardi admiraba el infinito. Porque la lectura es la inmortalidad hacia atrás”. En su libro “El corazón del daño”, la poeta y novelista argentina María Negroni define que “un libro es un cementerio hermoso”.

Afortunadamente, en los últimos años ha crecido aquí la oferta literaria alrededor del rugby. No es muy amplia aún, como sí en otros países, pero, de a poco, se va extendiendo. Una obra que está circulando es la de “El libro de la fama”, del neozelandés Lloyd Jones, que reconstruye, a través de la investigación, pero también valiéndose de la ficción, lo que fue aquel viaje por el Reino Unido, Francia y Estados Unidos, que se inició en barco en agosto de 1905 y concluyó en febrero de 1906, y que significó el inicio de los All Blacks, los llamados Originals.

El libro de Jones (se puede conseguir online en Librería Fanáticos) aborda lo que también fue un hecho fundacional en el rugby internacional. El seleccionado neozelandés ganó en ese periplo 34 partidos y perdió solo uno (3-0 con Gales, con claro arbitraje en contra), marcando 830 tantos y recibiendo sólo 39. Sus jugadores, todos trabajadores, pero que cobraron por jugar (el libro certifica que el amateurismo no existía en los encuentros entre selecciones), llevaron a los inventores del rugby el juego de manos que hoy todavía los caracteriza, fueron aclamados en cada ciudad que pisaron, se sobrepusieron a decenas de adversidades y siempre mantuvieron el propósito con el que emprendieron el viaje: ser ellos mismos. Es, de alguna manera, un hilo conductor con “Legado”, el libro que un siglo después escribió James Kerr.

Los Originals que dieron comienzo a la leyenda All Black fueron 27 jugadores, más un entrenador y un dirigente. Vencieron a Inglaterra en Crystal Palace (Twickenham se inauguró en 1909) ante 75 mil personas, a Escocia y a Francia, y cayeron con Gales en el mítico Arms Parks de Cardiff, también ante una multitud. En el plantel había zapateros, granjeros, mineros y empleados estatales.

Autores argentinos, en tanto, aportaron obras en estos últimos meses. El salteño Álvaro Ulloa publicó “Cuentos de rugby”, en el cual, con una fresca y profunda escritura, aborda diversos temas de este deporte, especialmente desde el lado solidario. Sebastián Fuentes, investigador del Conicet, encontró otra punta: luego de años de trabajo publicó “Cuerpos de elite. Educación, masculinidad y moral en el rugby argentino”, donde analiza al rugby desde una transformación sociocultural y política.

Tres hombres del SIC también se lanzaron a la escritura. Sergio Expert publicó “Explosión de vida. Historia de mi re-nacimiento”, en donde ensaya su valioso viaje interior tras haber vivido una tragedia, y en el cual el rugby va y viene a lo largo de las 187 páginas. Emilio “Milo” Perasso encaró una amplia investigación y recopilación plasmada en “El poder transformador del deporte”, mientras que Agustín Woinilowicz reunió textos y opiniones en “Derrumbe Cero. Hablemos de scrum”, un tema de constante discusión en la Argentina.

“Las librerías son como una trinchera, un espacio de resistencia”, decía Almudena Grandes, escritora fundamental y a la que se extrañará. Porque como escribió Guillermo Saccomanno en su despedida a José Pablo Feinmann, “si bien la literatura no va a cambiar al mundo, puede empujar para que sea más justo”.

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