Rugby Championship: la peor actuación de los Pumas obliga a profundos replanteos

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Semanas de decepción para los Pumas
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El Rugby Championship 2021 dejó una certeza para los Pumas: si pretenden retomar la senda del crecimiento y seguir acercándose a las potencias, hay cuestiones profundas que deben cambiar. Ya sea por contingencias externas atendibles o por negligencias propias, redondearon su peor actuación en los 10 años que llevan involucrados en el certamen.

Los Pumas terminaron con seis derrotas y sin sumar siquiera un punto bonus defensivo. Manifestaron falencias profundas en el juego, algunas técnicas, otras propias de falta de disciplina mental. Hasta protagonizaron un escándalo cuando seis jugadores y dos integrantes del staff cruzaron el límite estatal infringiendo las restricciones sanitarias locales. En realidad, no son fenómenos aislados. Todos están entrelazados.

Mario Ledesma habla con sus jugadores antes del partido contra Australia; el equipo ha experimentado una involución en varios aspectos
PATRICK HAMILTON


Mario Ledesma habla con sus jugadores antes del partido contra Australia; el equipo ha experimentado una involución en varios aspectos (PATRICK HAMILTON/)

Después del Mundial de Japón 2019 quedó en evidencia que la relación entre Mario Ledesma y los jugadores no era la correcta para que el equipo expresara en la cancha su mejor versión. El entrenador afirmó haber hecho una autocrítica y emprendió un proceso de reconstrucción. La performance del equipo adentro de la cancha deja entrever que la sintonía está lejos de ser óptima.

Los mojones positivos, si caben, no podrán vislumbrarse sino en el largo plazo. Nueve jugadores debutaron con la camiseta de los Pumas, varios de ellos muy jóvenes y con futuro promisorio. La actitud, pese a todo, nunca declinó.

El incidente de los jugadores que cruzaron la frontera estatal y fueron detenidos por la policía, entre los que se encontraban dos titulares como Pablo Matera y Santiago Medrano, es un dislate que se suma a otros ocurridos recientemente que dan cuenta de falta de comunicación y acefalía en la conducción, tanto a nivel dirigencial, en el staff dirigencial y entre los líderes del equipo.

Adentro de la cancha, esta situación puede traducirse en una falta de disciplina preocupante. No sólo por el alto índice de penales cometidos en la mayoría de los partidos, sino por fallas mentales en situaciones puntuales. Por ejemplo: los Pumas sufrieron la mayoría de los puntos en contra al inicio y al final de cada tiempo; la falta de definición en los últimos metros por errores propios; tarjetas amarillas no por acciones violentas, sino por reiteración de infracciones infantiles.

Matías Moroni no puede controlar al australiano Andrew Kellaway, que apoya uno de los tries locales en el último partido; la defensa no tuvo la seguridad de otros tiempos
Tertius Pickard


Matías Moroni no puede controlar al australiano Andrew Kellaway, que apoya uno de los tries locales en el último partido; la defensa no tuvo la seguridad de otros tiempos (Tertius Pickard/)

En cuestiones tácticas, pudo observarse falencias en las formaciones fijas: se agravó el scrum ante la carencia de pilares, pero también se retrocedió en el line-out, otrora un arma bien aceitada. La defensa, un pilar del equipo, con el correr de los partidos fue luciendo más y más permeable.

En ataque, continuó la tendencia que se observa desde el año pasado: falta de vuelo ofensivo e incapacidad para lograr quiebres con los tres cuartos, a lo que se sumó falta de efectividad en los últimos metros.

El tema del apertura sigue siendo preocupante. Sánchez rindió por debajo de su capacidad y cuando se lesionó, Ledesma optó por Carreras, que no cumplía esa función desde juveniles. Aunque se mostró peligroso con la pelota en las manos, resultante que salta a la vista fue la carencia de un pateador certero. Miotti tuvo pocos minutos y Díaz Bonilla ni siquiera vio acción.

Ledesma hizo debutar a varios juveniles, en una apuesta a largo plazo, pero no aparecieron los líderes del equipo
Prensa UAR


Ledesma hizo debutar a varios juveniles, en una apuesta a largo plazo, pero no aparecieron los líderes del equipo (Prensa UAR/)

Entre las individualidades, lo más destacable es la aparición de algunos jóvenes, una apuesta a futuro antes que una realidad. Juan Martín González, Santiago Chocobares, Lucio Cinti, Thomas Gallo y Gonzalo García demostraron que pueden aportarle al equipo. Faltó que aparecieran los líderes con mayor consistencia. Excepto Julián Montoya, el mejor de toda la gira, el resto tuvo un rendimiento deslucido.

El objetivo de este proceso comandado por Mario Ledesma es el Mundial de Francia 2023. Los Pumas tienen materia prima como para aspirar a cumplir un papel destacado y, con dos años por delante, hay tiempo suficiente como para enderezar la nave. No obstante, como salió a la luz luego de este certamen el contexto obliga a administrar los componentes de manera distinta. El sinceramiento debe ser profundo y debe comprender a jugadores, entrenadores y dirigencia.

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