Rugby Championship. Qué necesitan Los Pumas para ser campeones y cuándo juegan frente a Sudáfrica

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Entrenamiento Los Pumas
Entrenamiento Los Pumas

Las ilusiones son grandes. Matemáticamente, los Pumas tienen chances de consagrarse campeones del Rugby Championship por primera vez en su historia. En la edición más pareja de todas, a falta de dos partidos, el equipo albiceleste suma 9 puntos (-27 de diferencia de gol) y aparece en el último puesto de las posiciones, detrás de Nueva Zelanda (14 y +41), Australia (10 y -26) y Sudáfrica (9 y 12).

Sin embargo, sus posibilidades se mantienen intactas. ¿Qué precisa el conjunto dirigido por Michael Cheika para coronarse? Primero que nada, ganarle los dos partidos a Sudáfrica (este sábado de local y el próximo, de visitante). Y además, conseguir puntos bonus en ambos partidos para sumar a esas ocho unidades.

En ese escenario imaginario, Los Pumas alcanzarían los 19 puntos. Y aquí dependería de que Australia derrote a los All Blacks en suelo neozelandés (este jueves, los Wallabies cayeron de locales 39 a a 37 en un encuentro memorable). Si, por el contrario, los ganadores vuelven a ser los hombres de negro, las matemáticas le permitirían celebrar ante su público.

Incluso, cabe la posibilidad de un empate entre la Argentina o Sudáfrica y los All Blacks. Para que esto suceda, el sábado debe haber un ganador que, además, sume punto bonus. En ese escenario, Nueva Zelanda y Los Pumas (o los Springboks) llegarán a la última fecha igualados en puntos, en la definición más apasionante de todas. Allí entrará en juego la diferencia de gol, hoy más favorable a los neozelandeses (+41 contra -27 de la Argentina y +12 de los sudafricanos).

Pase lo que pase, se da un contexto único. Ocurre que la Argentina está a apenas un empate de establecer su mejor performance en cuanto a resultados, superando los dos triunfos (32-19 a Sudáfrica en Mendoza y 23-10 a Australia en Gold Coast) y cuatro derrotas de 2018. Aunque desde los números ya lo mejoró, porque en la actualidad suma 9 unidades y hace cinco años terminó con 8, muy lejos de los 25 puntos que cosechó el campeón Nueva Zelanda.

¿Por qué se generó tanta expectativa y la posibilidad real de dar el gran golpe? Por varios factores, que se potencian unos a otros. En primer lugar aparece el aspecto anímico. Los Pumas están muy fuertes desde lo mental, en un deporte en el que la confianza puede ser decisiva.

La tabla de posiciones

Mientras la autoestima argentina está en el punto máximo de los últimos siete años, en sus rivales esto no es tan así. De hecho, los tres ofrecen una vulnerabilidad pocas veces vista, que incluso generó fuertes críticas, sobre todo en los All Blacks.

La goleada ante los Wallabies en San Juan, la más abultada de su historia ante un equipo del Tier 1, y la primera victoria jamás lograda en Nueva Zelanda son expresiones contundentes de esta virtud. Y el rugby es un deporte mental.

Pero la expectativa generada no solo se apoya sobre esa base. También hay una evolución en el juego. A partir de la llegada de Michael Cheika, los Pumas fueron creciendo partido a partido en defensa hasta alcanzar un punto muy cercano a la perfección en la casa de los Crusaders. Cuando consiguen hacer del tackle un arma ofensiva es cuando son más peligrosos. Cuando logran mantener la tendencia, son un hueso duro de roer para cualquiera.

Además, en los últimos tres partidos el equipo creció enormemente en orden táctico y disciplina. Mantener el enfoque será vital para un equipo que acostumbra a evadirse momentáneamente de los partidos. Si no se desenfoca, puede ilusionarse con el título.

Rivales más terrenales

Al mismo tiempo, la irregularidad de los rivales es otro motivo para creer. Nunca desde 2012, año en que la Argentina hizo su ingreso al viejo Tri Nations para competir año tras año con los máximos campeones del planeta (entre los tres reúnen siete de los ocho títulos mundiales disputados), estuvieron los tres en un nivel tan oscilante al mismo tiempo.

Nueva Zelanda, amo y señor del Rugby Championship con ocho títulos en diez años, suma seis derrotas en los últimos nueve partidos. En ese escenario, el triunfo de hoy ante Australia en condición de visitante, es una inyección anímica más que importante.

Sudáfrica, el campeón del mundo vigente, es vulnerable. Su juego pragmático y efectivo, pero a la vez mezquino tiene cuestionamientos: comenzó el torneo con una victoria, pero luego encadenó dos caídas consecutivas y logró recuperarse en suelo australiano.

Australia, por último, se mantiene a flote sorpresivamente pese al recambio que atraviesa y las lesiones y contratiempos que debe sortear. Sin embargo, cuando tenía la gran ocasión de pisar fuerte y encaminarse a la lucha por el título, cayó este jueves de local con los All Blacks y quedó muy complicado.

En definitiva, ante este escenario Los Pumas deben enfocarse en lo que depende de ellos: ganarle los dos partidos a Sudáfrica, y si es posible sumar en ambos el punto bonus. Y luego, ver si Australia sorprende a los All Blacks y le da una mano para la ansiada consagración. Pero más allá de lo que finalmente ocurra, lo más importante es que en este 2022 quedó más en evidencia que nunca la evolución del equipo argentino y su cercanía a las grandes potencias, algo que tarde o temprano se corona con una vuelta olímpica.

El fixture completo