Ronald Acuña Jr llega a Miami sin sed de revancha, pero listo para brillar donde su carrera estuvo en peligro

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DANIEL A. VARELA/dvarela@miamiherald.com
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Desde hacía semanas que Ronald Acuña Jr. estaba pensando en la Serie de Miami. Después de todo, fue aquí donde el venezolano sufrió una lesión que puso punto final a una temporada que avanzaría sin él hasta ver coronados en el Clásico de Octubre a los Bravos.

Y en su mismo juego de regreso, Acuña se hizo sentir en el triunfo de Atlanta el viernes, pero no pudo patrullar el jardín derecho, como era su deseo, porque el el alto mando de la organización tenía bien claro que no deseaba verlo correr encima de la grama sintética del loanDepot park y lo utilizarán estos tres días como bateador designado.

“He estado pensando en eso durante dos o tres semanas: cuando vayamos a Miami, quiero jugar en el jardín derecho”, comentó Acuña una entrevista realizada con varios medios de prensa. “Pero hay cosas que no puedes controlar. No tomas decisiones. Ellos son los que las toman”.

Acuña volvió a marcar la diferencia el viernes en es victoria por 5-3. Abrió la primera entrada con un doble y anotó un out más tarde con un sencillo de Ozzie Albies, lo que provocó una entrada de tres carreras destacada por el cuarto jonrón de Marcell Ozuna en una racha de siete juegos y tercero en tres juegos.

Antes de comenzar el juego del viernes, le preguntaron al manager de Miami, Don Mattingly, qué significaba el regreso de Acuña Jr. a la alineación de los Bravos y no por gusto el dirigente se tomó un tiempo antes de responder a los periodistas: “vamos a enfrentar a un talento premium’‘.

Había cierta duda sobre qué podría traer el venezolano luego de un largo período de rehabilitación que probó sus fuerzas mentales y físicas, pero él sacó fuerzas de todas partes para volver al terreno de la mejor manera posible, con esas mismas características que siempre lo identificaron.

Pero encontró mometos, incluso, donde temió lo peor.

“Me pasó por la mente que no volvería a Grandes Ligas o que no volvería a caminar o correr’‘, reveló el pelotero. “Pero a medida que pasó el tiempo y fui viendo los resultados, como a los cuatro meses, entonces me dije que podía ser mejor. Mi familia y mis amigos me motivaron. Personas que dependen de mí y por eso tenía que seguir luchando para estar donde estoy’‘.

Quizá en el pasado quedaron las rencillas y los pelotazos de otros tiempos, pero no cabe duda de que Acuña Jr. llegó para ser, por un buen rato, uno de los peores enemigos de esta organización, alguien al que habrá que resistir y luchar con todas las fuerzas e inteligencias.

A Miami llegó con dos amigos cubanos en lados diferentes, un Guillermo Heredia que sigue siendo el “alma anímica’‘ de los Bravos y un Jorge Soler al que vio por primera vez desde conquistara el premio de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial ganado por el club de Georgia.

Irónicamente, la llegada de Soler a Atlanta sirvió para paliar la ausencia de Acuña, quien no jugó en la Serie Mundial después de romperse la rodilla en un juego en Miami el 10 de julio, haciendo pensar que la organización de Georgia iba a tirar la toalla en la carrera por los playoffs.

“Guillermo Heredia influye mucho, siempre tiene la energía a mil, cuando uno está cabizbajo, él te eleva el ánimo y te apoya y te dice vamos al cien. Con Soler siempre nos mantenemos en contacto, ahora estamos en lados diferentes, pero sigue esa amistad

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