Rompió el “techo de cristal” con su raqueta y desafió todo lo establecido: Serena Williams, controvertida

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Serena Williams es hoy la mejor tenista del mundo, sin embargo, reveló a la revista Vogue que se encuentra desarrollándose más allá de las canchas, lo que ha sido interpretado como el anuncio del fin de su carrera.

"Es lo más difícil que jamás podría imaginar. No quiero que termine, pero al mismo tiempo estoy listo para lo que sigue", escribió.

La atleta afroamericana, ganadora de 23 títulos Grand Slam, no solo rompió el “techo de cristal” sino que hizo evidentes las dificultades que viven las mujeres de color para conseguir un trato equitativo en prácticamente todas las áreas de desarrollo.

"Cuando era pequeña me dijeron que no podría cumplir mis sueños por ser mujer, y aún menos por el color de mi piel", dijo en algún momento.

Sin embargo, aún con todo lo que ha hecho, queda un largo camino por recorrer. En 2018, cuando encabezó la lista de mujeres en “Los 100 deportistas mejor pagados del mundo”, con una ganancia de 18.1 millones de dólares, Floyd Maywather se ubicó en el número uno con 285 millones de dólares.

Serena tenía solo cinco años cuando tomó por primera vez una raqueta, animada por su padre Richard, aunque uno de los mayores retos pudo ser el convertirse en madre de Alexis Olympia el 1 de septiembre de 2017 y volver a las canchas mientras ejecutaba su maternidad.

"La dentición, a la que podríamos llamar ‘el diablo’, está siendo muy dura. La pobre Alexis Olympia está muy incómoda... Ha llorado mucho cuando ella jamás llora, y tuve que abrazarla hasta que se durmió", escribía en Instagram para pedir el consejo de sus más de 7 millones de seguidores en ese entonces.

"Probé con todo tipo de remedios como cuentas de ámbar, toallas frías, que mordisqueara los dedos, agua homeopáticas... Pero nada ha funcionado. Me está rompiendo el corazón", confesó la tenista.

Es esta etapa la que marcó una diferencia en Williams, que en la cancha siempre fue feroz, directa y agresiva, al punto de recibir en la final del US Open 2018, una multa de 17,000 dólares por llamar al árbitro Carlos Ramos “ladrón”, aunque ella reclamó que había visto a los jugadores de la rama varonil llamar a los árbitros “cosas peores”.

El controvertido fallo provocó un debate internacional sobre el doble estándar para hombres y mujeres que muestran sus emociones y, de hecho, dio pie a “Dream Crazier”, una de las mejores campañas de Nike, marca que patrocina a Serena Williams.

Otra de sus batallas fue en el campo de los estándares de belleza, sobre todo, en el llamado “deporte blanco”, en donde la gran mayoría de las mujeres son blancas, altas y delgadas, todo lo que Williams no es.

En 2013 reconoció que le costó trabajo admitir que su complexión es “gruesa”, mientras en otra entrevista concedida a la revista DuJour, la estadounidense agregó que "vivir en una sociedad en la que mucha gente es delgada es duro" y que "podría perder 9 kilos y seguiría teniendo este trasero".

Esto además se reflejó en la elección de su vestimenta dentro de la cancha, que también causó controversia más de una vez. La más significativa, cuando volvió a jugar en el Abierto de Francia tras la pausa que se dio al ser madre y lo hizo enfundada en un “catsuit” negro de lycra para favorecer la recuperación de su cuerpo.

Cuando nació su hija el parto se complicó, sufrió una embolia pulmonar que le reabrió la cicatriz de la cesárea y puso en peligro su vida; en total, entre el embarazo y la baja maternal de 6 meses, estuvo alejada de las pistas durante 14 meses.

Aun así, los funcionarios del torneo prohibieron su uso en el futuro argumentando que "no respetaba el juego y el lugar".