Roland Garros: Diego Schwartzman aplastó a Grigor Dimitrov en una enorme actuación, y ya está en los octavos de final

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Brazos en alto para Diego Schwartzman; el Peque consiguió una victoria holgada y por demolición frente a Grigor Dimitrov
Ryan Pierse

PARIS – Una actuación de primer nivel, a la altura de lo que requería una tercera etapa de Roland Garros, frente a un adversario de jerarquía, que llegaba con mucha confianza, y con el que había perdido por amplio margen hace algunas semanas. Diego Schwartzman consiguió, por cuarta vez en su carrera, llegar a los octavos de final del abierto francés. Lo logró con un formidable triunfo sobre el búlgaro Grigor Dimitrov por 6-3, 6-1 y 6-2, en 2 horas y 15 minutos de juego. Ya instalado entre los 16 mejores del torneo que se juega en el Bois de Boulogne, el domingo se enfrentará ante Novak Djokovic, el número 1 del mundo, que superó al esloveno Aljaz Bedene por 6-3, 6-3 y 6-2, en apenas 1 hora y 44 minutos.

Sobre el polvo de ladrillo de la cancha Simonne Mathieu, Schwartzman construyó una victoria valiosa. Con un juego consistente, agresivo, sin cederle la iniciativa a un rival que había arrasado y no había perdido el saque en sus dos primeros partidos. Hace unas semanas, en el Masters 1000 de Madrid, Dimitrov lo había derrotado de manera contundente: 6-0 y 6-3. “Me cagó a palos”, contó el Peque de una manera gráfica y directa sobre esa caída rotunda. Pues bien: el desquite llegó pronto, y en París. Y de qué manera.

Diego Schwartzman, al saque ante Grigor Dimitrov en el Court Simonne-Mathieu; el argentino tuvo una muy buena participación con su servicio
THOMAS SAMSON


Diego Schwartzman, al saque ante Grigor Dimitrov en el Court Simonne-Mathieu; el argentino tuvo una muy buena participación con su servicio (THOMAS SAMSON/)

Desde el primer punto, el argentino mejor ubicado en el ranking salió a presionar a Dimitrov. Quebró de movida, en un primer game larguísimo, que le demandó cinco break-points. Ese primer set fue una batalla dura y extensa, con 63 minutos de juego para solamente nueve games. Pero allí fue donde el Peque empezó a cimentar el triunfo. Mucho más expeditivo fue el segundo, y en el tercero, Dimitrov intentó una reacción, que buscó con un quiebre. Sin embargo, lejos de ceder el control, Schwartzman lo recuperó de inmediato, lo dio vuelta con 13 puntos ganados de manera consecutiva, y enfiló hacia un festejo especial, que sentenció con un passing cruzado de revés, espectacular. Entonces sí, alzó los brazos, y recibió la felicitación de su vencido en la red.

La devolución de Schwartzman frente a Dimitrov; el Peque jugó un encuentro de gran nivel
THOMAS SAMSON


La devolución de Schwartzman frente a Dimitrov; el Peque jugó un encuentro de gran nivel (THOMAS SAMSON/)

“Hoy estaba muy lento para jugar, Grigor es un enorme rival, pero creo que jugué un gran partido. Me encanta jugar aquí. Tengo excelentes recuerdos de este torneo, pasé grandes momentos y estoy feliz por estar de nuevo en carrera. Yo estoy listo para lo que viene, estoy perfecto de físico”, destacó el Peque luego de una tarea formidable.

En este encuentro, Schwartzman dejó muy buenos registros estadísticos: ganó el 70 por ciento de los puntos ganados con su servicio, y el 57% con el segundo, muy por encima del 31% de Dimitrov, muy vulnerable en ese aspecto, y por donde la devolución del Peque hizo mucho daño. El argentino generó muchísimas chances de quiebre (20), aunque concretó el 40 por ciento (8). En la cantidad de tiros ganadores, Dimitrov, más acostumbrado a arriesgar, sumó 26 contra 20 del Peque, pero en los errores no forzados quedó expuesta la gran diferencia: 59 fallos del búlgaro, casi el triple que el argentino (20).

“Siento que hoy jugué para 9 puntos. Si contamos que cometí muy pocos errores no forzados, incluidas tres o cuatro doble faltas, y terminé con 20 en tres sets, es muy poco, sobre todo cuando tenés que ser agresivo ante un jugador como él, porque creo que jugué un gran partido desde mi lado. Y estaba algo preocupado antes, porque él venía de una gira de polvo buenísima, y en sus dos primeros partidos acá había cedido pocos games. Entonces esperaba un partido muy duro, pero no pensé que iba a salir de esta manera”, remarcó el número 16 del mundo en conferencia de prensa.

“Sabía que iba a ser un partido distinto del de Madrid, porque tenía en claro qué es lo que había que corregir. En ese sentido hice las cosas muy bien, sabía qué hacer mejor, y luego por ahí él empezó a cometer errores en el segundo set, que me alimentaron la confianza. En el comienzo del tercero dudé un poco, pero pude recuperarme y el final fue muy bueno, pude atacar, cometer pocos errores. De mi lado fue un gran día, fue uno de mis mejores partidos en Grand Slams”, amplió.

Todo a favor: Schwartzman mostró excelentes números frente a Dimitrov
THOMAS SAMSON


Todo a favor: Schwartzman mostró excelentes números frente a Dimitrov (THOMAS SAMSON/)

Schwartzman, que venía de derrotar al ruso Andrey Kuznetsov con esfuerzo en la primera rueda, y debió remontar dos sets de desventaja frente al español Jaume Munar en la segunda, consiguió ahora un triunfo con menos desgaste en la parte física, que le permitirá llegar con más aire de cara a un examen que se presume todavía más demandante, sobre todo si le toca medirse con Djokovic, casi con seguridad en el inmenso Philippe Chatrier.

Lo mejor del partido

Esta fue apenas la segunda victoria del jugador porteño frente a Dimitrov, al que había derrotado previamente en la final del torneo de Estambul 2016, hace ya seis temporadas; luego, el búlgaro lo derrotó en tres encuentros, incluido el disputado hace unos días en la capital española. Al respecto, Schwartzman contó por qué fue un partido muy distinto: “En Madrid es algo parecido a lo que me sucede a mí en Córdoba, donde hay altura, y entonces la bola va mucho más rápido, pica más alto, y se me hace más difícil. Sobre todo si él está en un día fino, pegando fuerte con la derecha. En ese partido ni siquiera tuve la oportunidad de jugar, ni bien, ni mal. Pero hoy eran otras las condiciones, estuve listo, y con mucha autoridad para aprovechar cada oportunidad”.

En la próxima etapa, Schwartzman buscará superar otra barrera compleja. Será su segundo duelo en París ante Djokovic, con el que perdió en la tercera rueda en la temporada 2017, en un recordado partido de cinco sets. En cambio, el Peque otras veces encontró su freno en Rafael Nadal: el emperador del abierto francés fue su verdugo en los cuartos de final en 2018 y 2021, y en las semifinales en 2020. En todo caso, el argentino mejor ubicado en el ranking ya tiene una idea de qué hacer: “Técnicamente hay que seguir haciendo lo mismo, algunas correcciones, ver por dónde machacar, por dónde jugar. Contra Djokovic hay que sacar fuerte y más cerca de las líneas porque él es uno de los mejores devolvedores del circuito, y te puede complicar si se siente cómodo con la devolución. Hay que estar listo para los rallies largos porque sabemos todo lo que él puede hacer desde el fondo, y aprovechar esos momentos que comete algunos errores y no dejar pasar la oportunidad... Son jugadores que hay que tomar cualquier chance que te puedan dar; si no, se vuelve todo muy complicado”.

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